La soprano catalana Montserrat Caballé durante una de sus estancias en Armenia. / R. c.

Montserrat Caballé regresa desde Armenia

Tres años después de la muerte de la soprano se publica 'La isla de la cristiandad', un disco surgido de su profunda fe y su compromiso humano

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

La misma fe que mueve montañas llevó a Montserrat Caballé a la escarpada Armenia. Desafiando a los médicos que le prohibieron viajar tras sufrir un ictus y a los políticos azeríes que la pondrían en su lista negra, la soprano fallecida hace tres años ofreció en 2013 una serie de conciertos en iglesias armenias hoy devastadas. Ocho años después, ese material se reúne en un disco y un DVD que Caballé quiso titular 'La isla de la cristiandad', un canto de amor a Armenia y Artsaj, los primeros territorios cristianos.

Lo presentó este martes la hija de la soprano, Montserrat Martí, que la acompañó en sus emotivos viajes por Armenia y la República de Artsaj, el remoto territorio transcaucásico conocido hasta 2017 como Alto Karabaj, independiente de facto y de soberanía discutida. Caballé peregrinó a algunos de los monasterios, iglesias y catedrales más antiguas del mundo en el 1.700 aniversario de la adopción del cristianismo en Armenia. Actuó en Ereván y Stepanakert, capital de Artsaj, y grabó varias obras, entre ellas dos canciones armenias: 'Krunk' y 'Chinares'.

El álbum aparece 25 años después de la mítica colaboración de Caballé con Freddie Mercury, líder de Queen, e incluye un dúo con Brian May, miembro de la legendaria banda con quien grabó 'Is this the world we created'. El tema ilustra un vídeo sobre el Holocausto, el genocidio armenio y otras atrocidades. Incluye dos temas de Vangelis, 'Habanera', creada para Caballé en su 80 cumpleaños e interpretada en catalán, y 'Like a dream'. Se completa con composiciones de Schubert, Haendel, Caccini y Komitas Vardapet, músico y sacerdote armenio que enloqueció tras sufrir el horror del genocidio armenio en la Turquía otomana en 1915. En varios temas se escucha el duduk, ancestral instrumento armenio.

Aquellos viajes dejaron una profunda huella en Caballé, fascinada con un país «muy lejano pero muy cercano a mi fe cristiana». Tuvo además un coste político, ya que situó en la lista negra de Bakú a la que era embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas. «La fe me llevó a la isla de la cristiandad, de la paz y del amor», dijo Caballé de Artsaj y Armenia, la región del Monte Ararat.

Al borde de la lágrima, su hija y también soprano recordó aquel periplo «en el que tenía prohibido volar y superar altitudes de más de 900 metros». Dos prohibiciones que contravino. «Su fe y sus ganas de apoyar al masacrado pueblo armenio se impusieron en su último viaje, un sueño en el que sintió una paz muy especial y con el que volvió a la vida cuando se le estaba escapando», ilustró Martí con la voz rota y antes de interpretar 'Like a dream'.

Martí rompió una lanza por su admitado Plácido Domingo. «Si no viene a cantar aquí es porque no le querrán. Para mí es un caballero y un señor, y aquí nos lo perdemos», lamentó. «Por fortuna, hay muchos sitios en el mundo donde aún le quieren escuchar», dijo del cantante, vetado en muchos escenarios tras ser acusado de acoso por varias mujeres.

El Embajador de la República de Armenia en España, Vladimir Karmirshalyan, apadrinó la presentación de un disco «irrepetible y no político» que ha enviado a todos los diputados españoles. Lo ha producido Garik Israelian, director del festival tinerfeño Starmus, astrofísico y músico armenio nacido en Artsaj y promotor del viaje de Caballé. La soprano cuenta en el disco con el acompañamiento de la Royal Philharmonic Orchestra, bajo la dirección de Simon Hale y de la Filarmónica de Rusia y el coro del Bolshoi, dirigidos por Sergei Tararin.