El 'perreo' De Glenn Close y otros momentos de la gala

Fue una ceremonia sobria, repetitiva y falta de emoción. Afortunadamente, algunos invitados dieron algo de juego

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

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Una gala cinematográfica

Steven Sorderbergh hinchó demasiado las expectativas. Adelantó que la gala iba a ser muy cinematográfica. Y, en parte, era cierto. El arranque, con varias cámaras siguiendo a una Regina King despampanante, entrando en la Union Station de Los Ángeles, mientras unos créditos setenteros se sobreimprimían en pantalla fue espectacular. El formato panorámico, los 24 fotogramas por segundo y la decoración, al estilo de las primeras galas del Hollywood dorado, ayudaban a crear esas sensaciones. Pero lo cierto es que la realización no ha sido tan audaz como se había prometido. La sobriedad fue la nota dominante.

Efe

2

La vuelta a las salas de cine

Fue una constante durante toda la noche: una buena parte de los presentadores recordaron al espectador y ante el respetable la primera vez que fueron al cine, la primera película que vieron, qué les enamoró del séptimo arte. La presentación de muchos de los candidatos a las estatuillas también fue diferente: apenas se mostró metraje de las películas que optaban a los premios y eran los propios presentadores los que glosaban, de forma a veces bastante original, los comienzos o las carreras de los nominados mientras las cámaras por la sala enfocaban a los protagonistas. Reese Whiterspoon, por ejemplo, recordó su primera película de dibujos animados cuando entregó el Oscar al mejor cortometraje de animación.

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3

Thomas Vinterberg, el más emotivo

El cofundador del movimiento Dogma 95 subió al escenario de la Union Station de Los Ángeles para agradecer el premio a la mejor película internacional por 'Otra ronda'. Y nos dejó helados porque aunque sabíamos la historia, escucharla de voz de un Vinterberg emocionado tocó a todos. Resulta que dos meses antes de rodar este largometraje sobre «cuatro varones blancos borrachos que encima enseñan a sus hijos a privar», su hija leyó el guión. «Estaba entusiasmada, quería participar en la película». Pocos días antes de comenzar a rodar la película, su hija murió en un accidente. «Acabé haciendo la película por ella. Esto va por ti», afirmó entre lágrimas.

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Youn Yuh-yung, la más divertida

Estaba cantado. La coreana de 73 años iba a recoger el galardón a la mejor actriz de reparto por 'Minari' y aunque sabíamos de su buen humor, no defraudó cuando subió al escenario. «Qué honor conocerte», le dijo a Brad Pitt, que fue quien le entregó el galardón. «Mirad, yo no creo en la competencia... ¡Cómo puedo ganar a Glenn Close! Lo que pasa es que he tenido más suerte. Igual me han dado el premio por la famosa hospitalidad americana con una coreana», espeto. Y no se quedó ahí: «También quiero dar las gracias a mis dos hijos, que me hicieron salir de casa para trabajar. Mirad, este es el resultado», dijo mostrando la estatuilla. Fue uno de los discursos más aplaudidos y reídos de la noche.

Afp

5

Glenn Close y su deportividad

Atención: era la octava vez que la actriz resultaba nominada en los Oscar y la octava vez que se iba de vacío. No pasó nada. De hecho, fue ella quien dotó de un poco de humor a la gala. Cuando quedaban muy pocos premios, Questlove, el dj que ejercía de pinchadiscos durante la gala, puso en marcha un trivial musical adaptado a los Oscar. El ponía una canción y alguien de entre el público debía decir si ese tema había ganado el Oscar, había sido nominado o había pasado desapercibido. Cuando le preguntaron a Glenn Close por 'Da Butt' no solo supo que era una canción de Experience Unlimited para la película 'Aulas turbulentas' de Spike Lee y que había pasado sin pena ni gloria por los Oscar -¿sería guion?-, sino que se animó a perrear y mover el pandero al ritmo que marca el tema mientras reía sin parar. Todo ello después de haberse quedado sin premio. Una jefa.

6

Alguien debió parar los discursos

Sin apenas metraje, ni sketches, ni actuaciones musicales, la atípica ceremonia fue un continuo de entrega de premio y discurso. Lo curioso es que en esta ocasión no hubo ganador -bueno sí, hacia el final- que no invirtiera sus buenos cinco minutos para agradecer todo hasta al apuntador. La cosa, en algunos momentos, se fue verdaderamente de madre como cuando los responsables de 'Lo que el pulpo me enseñó', Pippa Ehrlich y James Reed, se vinieron arriba. Un aburrimiento.

Reuters

7

Las actuaciones musicales, durante la alfombra roja

Esto sí que fue extraño. A menudo, la gala de los Oscar cuenta también con actuaciones de todos los temas nominados a mejor canción original. Esta vez también fue así, pero las actuaciones estaban grabadas -nada que objetar a esto- y se emitieron durante la alfombra roja. Quedó todo deslavazado y triste, como la gran mayoría de las canciones que optaban a la estatuilla, aunque pudimos ver a Laura Pausini dándolo todo y eso estuvo muy bien. Lástima que no ganara.