Imagen de archivo del cantante y compositor cubano Carlos Varela. / C7

«Es un milagro que todavía existan las canciones»

El artista cubano toca este sábado, a partir de las 21.00 horas, en el edificio Miller de la capital grancanaria, dentro del ciclo 'Orillas'.

FRANCESC ZANETTI Las Palmas de Gran Canaria

Carlos Varela, que se acompañará en su directo de una pequeña banda de músicos cubanos y canarios, señala que interpretará canciones de distintas épocas, algunas viejas, otras no tanto y, por supuesto, algunas nuevas.

-Usted estuvo una época de su vida residiendo en Canarias. ¿Qué recuerda de aquellos años y qué estima que significaron?

-Gran Canaria y Tenerife son islas muy especiales para mí. Me cambiaron mi vida. Aquellos fueron años muy creativos y muy especiales para mí porque yo llegué a Canarias justo después de estar un tiempo censurado en Cuba y ese viaje me salvó y marcó mi vida. En aquellos años grabar un disco en Cuba solo era posible si lo aprobaba una institución del gobierno y ellos no veían a mis canciones con buenos ojos. Estuve meses viviendo en casa de Pedro Guerra y grabé mi primer disco, 'Jalisco Park', con la ayuda de músicos e ingenieros de sonido canarios. Comparto amistad con muchos músicos canarios, en especial con Olga Cerpa y Manolo González de Mestisay, que desde hace mucho tiempo son parte de mi vida y de mi historia.

«Hablar de Cuba suele ser doloroso porque siento un profundo amor por mi país, su gente y me preocupa su destino»

-¿Puede referirse a su travesía musical emprendida hace más de 30 años que define la música que ha venido practicando hasta la fecha?

-Nunca he sido el clásico músico cubano que aparece en las postales de turismo con una guayabera y un par de maraquitas. Yo decidí hacer otra cosa y soy tan cubano como los otros. Nací y crecí en el barrio del Vedado en La Habana y desde niño, en las fiestas de cumpleaños de mi familia, mis tíos ponían discos de vinilo de los Rolling Stones, Beatles y mucha música en inglés, de manera que todo ese rock and roll se fue metiendo en mis huesos hasta que descubrí la guitarra y toda esa mezcla e influencias se volvieron parte esencial de la música que hago desde hace 35 años.

-¿De qué fuentes bebe su música? ¿Qué estilos y qué cantantes le han inspirado a lo largo de su trayectoria?

-Escribir canciones es mi pasión. Cuando apenas teníamos 13 o 14 años, escuchar a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés nos voló la cabeza a toda mi generación. Yo no estudié música. Estudié teatro y eso se convirtió en una herramienta para contar historias. Además de estudiar a los poetas y compositores cubanos, me puse a buscar la obra de grandes cantautores norteamericanos como Bob Dylan, Paul Simon y Jackson Browne, entre otros, y descubrí entonces un camino más cercano y más coherente con lo que yo quería hacer. Es decir, canciones con un vuelo poético tocadas con un sonido más cercano al rock, al blues, al jazz... Cuando conocí a Sabina fue amor a primera vista y conectamos al instante porque resulta que a los dos nos apasionaban los mismos compositores.

-Usted suele acostumbrar a revisar con mirada crítica y exigente los males que han caracterizado a la sociedad cubana de las últimas décadas. ¿Cómo contempla los retos a los se enfrenta Cuba en el contexto del nuevo orden mundial?

-Hablar de Cuba suele ser doloroso porque siento un profundo amor por mi país y por su gente y por supuesto que me preocupa el destino de mi isla. Es por ese amor que escribo muchas de mis canciones. Yo creo que en Cuba tienen que cambiar un montón de cosas, empezando por el gobierno y el que lo niegue o diga lo contrario que revise entonces las cifras de cuantos miles y miles de cubanos se han largado en los últimos meses y se pregunte: ¿Por qué? Es triste decirlo, pero esa es la verdad. La gente lleva demasiados años esperando por un sueño roto.

-¿Qué Cuba sueña Varela?

-Una Cuba mejor y diferente. Una Cuba más abierta y más inclusiva donde todos los cubanos tengan los mismos derechos, piensen como piensen y vivan donde vivan. Una Cuba donde la gente no tenga que escapar. Una Cuba donde todos los cubanos se sientan verdaderamente libres y puedan decir sin miedo lo que piensan.

-¿Se considera un icono de la resiliencia cubana?

-Me considero un simple cubano que un día decidió escribir canciones e historias sobre su gente, su barrio, su ciudad y que, poco a poco y sin darme cuenta, estas canciones las fueron haciendo suyas varias generaciones de cubanos porque, de alguna manera, sintieron que en estos versos está también parte de sus vidas, de sus sentimientos y de su historia.

-¿Qué opinión le merecen las nuevas formas de comercialización de la música a través de las plataformas de música en 'streaming'?

-Desde que aparecieron las plataformas para escuchar música en streaming han cambiado mucho las formas tradicionales con las que antes se concebían las canciones y los discos. Hoy todo se mueve a alta velocidad. Me parece maravilloso que existan todas estas plataformas que le permiten a la gente buscar y escuchar desde sus teléfonos cualquier música del mundo.

-¿Cuántos años hacía que no actuaba en Canarias?

-Estuve hace tres años en Las Palmas de Gran Canaria e hicimos un concierto precioso y mágico en la Plaza del Pilar Nuevo de Vegueta. Siempre es una bendición regresar. Los canarios y los cubanos tenemos muchas cosas e historias que nos unen. Tengo muchos amigos y me hace mucha ilusión volver a cantarles.

-Su tema 'La Feria de los tontos', grabado junto al grupo de pop rock Sweet Lizzy Project en Estados Unidos, ha agitado muchas conciencias.¿Cree que una canción puede cambiar el mundo?

-Ninguna canción puede cambiar el mundo, pero sí puede tocar el alma de la gente; y ellos al final deciden el destino del mundo. Es un milagro y una bendición que en un mundo como el que estamos viviendo todavía existan las canciones. Por muy crítica que sea una canción nunca será más fuerte que la realidad. Yo escribo para no volverme loco. Es mi terapia convertir en canciones todo lo que veo.