Myriam Mihindou, en el CAAM, junto a varias de sus piezas para 'El teatro de las memorias'. / ARCADIO SUÁREZ

El «mensaje político y espiritual» de Myriam Mihindou que vive de la tierra

La artista franco-gabonesa protagoniza la retrospectiva 'El teatro de las memorias', que se puede visitar en el CAAM hasta el 18 de septiembre

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La artista franco-gabonesa Myriam Mihindou no es una isla en medio de la nada. Su universo creativo vive de la tierra y las sociedades por las que ha transitado y así queda reflejado en la exposición retrospectiva que, bajo el título 'El teatro de las memorias', se exhibe desde ayer y hasta el próximo 18 de septiembre en la planta baja del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en la capital grancanaria.

«El proyecto muestra la experiencia de las relaciones de los territorios por los que he transitado y en los que he vivido: Gabón, Haití, Isla de Reunión, Sudán, Egipto, Marruecos, Italia, Francia, Senegal y Las Palmas de Gran Canaria. Es la cuarta vez que expongo en esta ciudad y la primera vez que lo hago en una retrospectiva. Anteriormente lo he hecho en colectivas», apuntó ayer la artista africana con motivo de la primera individual de su obra que se lleva a cabo en un centro o museo español.

El complejo, estético y a veces conceptual universo de Myriam Mihindou cobra vida en una treintena de piezas que incluyen desde fotografías hasta esculturas, instalaciones y vídeos, que han sido seleccionadas por la comisaria Lucie Touya, franco-maliense que reside en Kinsasa.

Su apego al terreno que pisa queda claro en algunas de las creaciones de 'El teatro de las memorias', donde ha empleado desde sal de las salinas de Tenefé, en Santa Lucía de Tirajana, hasta piedras de la cantería de Arucas.

Los cimientos

Bajo esta premisa, se erige un proyecto «político y espiritual», cimientos sobre los que reconoce la propia creadora que se construye su universo artístico.

«Intento poner en práctica un sentimiento de empatía con el ser humano como miembro de una gran familia planetaria y cuyo patrimonio es actualmente indivisible», apuntó quien da un valor trascendental a su paso por el archipiélago canario.

« Las islas son grandes familias a las que presto cada vez más atención, sobre las que he aprendido fuerza y humildad. Viven con el agua, la tierra, el fuego, el cielo claro y las estrellas que están en el origen de los pueblos, de las personas y de las semillas llevadas por el viento desde África y de la que soy una fiel hereditaria representante», señaló.

«Mi cultura matrolineal me lleva a reconocer a las madres y mujeres poderosas, portadoras de la esperanza y protectoras del ser vivo e intuitivo. Espero que puedan estar cada vez más presentes frente a los retos que trae este nuevo siglo, ya que las relaciones fraternales son las únicas garantes de un futuro sereno y perdurable», subrayó en estos difíciles tiempos de guerras y pandemia.

Orlando Britto, director del CAAM, reconoció ante los medios de comunicación que se quedó «fascinado» al descubrir las creaciones de esta polifacética creadora en la Bienal de Bamako, con una muestra en los exteriores de la Biblioteca Nacional.

Línea de trabajo

Esta retrospectiva, subrayó, se enmarca también dentro de «una línea de trabajo que da identidad a la creación contemporánea en África» y en concreto a los artistas que han emigrado a otros enclaves, sobre todo europeos, pero que se mantienen «conectados con sus orígenes».

Mihindou estuvo presente en la colectiva 'El iris de Lucy', que bajo el comisariado de Britto se exhibió en el CAAM en 2017 y en el proyecto 'Travesía', producido por este mismo centro y Casa África en 2008, bajo el comisariado de Joëlle Busca y Christian Perazzone.