La escritora y periodista madrileña Marta Robles. / C7

Marta Robles: «Las grandes decisiones de la historia se toman en las distancias cortas»

La escritora madrileña ofrece una charla el día 20 de mayo, a las 19.00 horas, en la Casa-Museo Pérez Galdós de la capital grancanaria

GABRIELA VICENT Las Palmas de Gran Canaria

Marta Robles es una auténtica mujer del Renacimiento. Empezó como periodista de papel, como Galdós, de ahí pasó a la radio para dar el salto a televisión por la puerta grande. Pero la pluma le fue haciendo cada vez más cosquillas hasta que la escritura conquistó su corazón y su tiempo.

Después de escribir varios 'best sellers', e incluso dirigir un corto, llega con un ensayo sorprendente bajo el brazo: 'Pasiones carnales' (Espasa, 2021), un divertido repaso por la trastienda monárquica, en el que descubre cómo han afectado las relaciones más íntimas y personales de los reyes y otros poderosos a la historia de España. Para hablar de monarquía, Galdós y lo que surja, la periodista desembarca en la Casa-Museo Pérez Galdós, donde se encontrará con su público el día 20 de mayo, a las 19.00 horas.

La periodista madrileña, que nunca ha dejado de colaborar en medios escritos desde 1987 (en la actualidad escribe en 'La Razón', 'La Gaceta de Salamanca' y en 'Archiletras') ha compatibilizado su labor con muchísimos programas de televisión, que ha dirigido y presentado para diversas cadenas.

Cree que Pérez Galdós, también periodista y escritor, «se hubiera desenvuelto mejor en la radio que en la tele. Él era un hombre muy tímido y sospecho que la televisión no le habría gustado demasiado. Estoy convencida de que habría elegido la radio antes que la tele», señala.

Consolidada

Tras 17 libros publicados, se ha consolidado como una escritora más que prolífica y exitosa, entremezclándose la novela y la no ficción en su producción.

«La novela no tiene que ser realidad, solo ha de ser creíble, verosímil. Y para ello requiere de una cuidadosa investigación sobre la época, el lugar o el asunto que se trata en ella. Y luego, hasta en una novela de monstruos verdes todos los escritores dejamos algo de nosotros, hablamos de nuestros sentimientos y de las personas que queremos u odiamos, de manera deliberada o sin intención. El propio Benito Pérez Galdós reflejaba sus amores y a sus amantes en muchos de los personajes de sus novelas. Eso sí, cuando se escribe una historia de ficción hay un momento en que el escritor se siente tan atrapado en ella que el mundo ficticio que cuenta es más real para él que el verdadero. Al menos es lo que me pasa a mí. Y yo creo que, si eso no sucede, si la novela no te agarra por las solapas cuando estás escribiéndola y se convierte en tu única obsesión, no merece la pena. En la no ficción el proceso creativo es diferente, pero también exige que el texto que se está construyendo se haga dueño de su creador», señala Robles.

Radiografía histórica

En 'Pasiones carnales' formula en tres partes una radiografía de la historia de España 'desde la trastienda', en el que considera su primer ensayo histórico. «Una dedicada a la leyenda que no se puede certificar en los siglos más tempranos, otra a la historia con datos rigurosamente certificados y otra a la novela desde la que imaginar cómo pudieron acontecer todos esos datos recopilados sobre esa fascinante aventura que es la historia. L as pasiones carnales no son solo sexo, son también todo lo que rodea al sexo: amor, devoción, lealtad, celos, traición, ambición y hasta asesinato. Las grandes decisiones de la historia no se toman ni en los campos de batalla ni en las audiencias: se toman en las distancias cortas. Empezando porque durante siglos, los matrimonios no eran uniones de amor, sino de negocio; y entre los dirigentes de los países, los monarcas, formas de estrategia política destinadas a anexionar reinos, establecer alianzas...Así que sí, obviamente el amor, la pasión y el sexo no solo pueden cambiar el rumbo de la historia, sino está demostrado que lo han hecho», sostiene la autora.

Su pasión por la novela negra se ha transformado en una saga literaria, la que tiene como protagonista al detective Tony Roures. «Soy admiradora desde la infancia con aquellos 'Cinco' y 'Siete secretos', de Enyd Blyton y luego con Poe. Desde que descubrí el género policiaco y el negro supe que no podría desengancharme nunca de él, aunque me interesaran todos los demás. Así que, he leído de todo, pero siempre vuelvo al 'noir', como lectora, y siempre supe que llegaría el momento en el que me zambulliría en él como escritora. Llegué a través de un relato, 'Un sabor muy familiar', en un libro colectivo, titulado 'Obscena', en el que participó lo más granado del 'noir' español y aunque no vaya a centrarme en exclusiva en género negro, sé que es el mío y que siempre volveré a él».

Marta Robles. / Daniel Mordzinsky

Su cortometraje

'La chica a la que no supiste amar', una historia sobre la trata de mujeres, lo convirtió en un cortometraje siendo su directora con el apoyo de dos de sus hijos, con el que ha recibido seis nominaciones en distintos festivales nacionales y el premio a la mejor dirección en el Festival de Cortometrajes de Jaén contra la violencia de género.

«Ni el lenguaje audiovisual ni el mundo del cine me son ajenos, pero plantearme una primera incursión en el cine fue todo un reto, sobre todo porque no quería hacer cine convencional. Pretendía hacer una historia al estilo del cine negro británico de Guy Ritchie, donde la música pesara tanto como la imagen, la iluminación determinara los espacios y los recursos invadieran la historia. Me interesaba mucho recoger el primer capítulo en cine para llamar la atención de los jóvenes sobre un asunto de denuncia social tan espeluznante como es la trata de mujeres y su enfermedad y soledad», añade Marta Robles.

Tiene muchos recuerdos asociados a las islas desde su juventud. «Creo que las Canarias son unas islas misteriosas y mágicas, con fuerzas ocultas en su interior, que proveen de energía a los isleños y hechizan a los visitantes en cuanto pisan sus distintos escenarios. Un archipiélago tan sorprendente como para que al saltar de una isla a otra no solo se cambie de paisaje, sino de sensación. Cada isla es un pequeño país, con bellezas únicas y asombrosas. Las dunas de Gran Canaria, los secretos volcánicos que afloran a la superficie de Lanzarote, el viento que azota las playas sorprendentes de Fuerteventura, los bosques de helechos de La Gomera, las piscinas naturales de La Palma... Aun me falta descubrir La Graciosa y El Hierro. Ardo en deseos de que llegue el momento de hacerlo», confiesa.