Villanueva novela las cloacas políticas de la antigua Roma

17/12/2018

Ya era tarde aquella noche cuando la luna se ocultó tras gigantes espesos nubarrones y el frío se hacía sentir en las desérticas calles de Roma. Dos hombres paseaban conversando con gesto serio». Así arranca la novela histórica Idus de sangre (Almuzara), donde el escritor tinerfeño nacido en Ceuta Jesús Villanueva retrata «las altas esferas y las cloacas políticas de la antigua Roma».

ETIQUETAS:
- roma

Este autor reconoce que desde niño ha estado fascinado por esta civilización que cambió el mundo. «Tengo el convencimiento absoluto de que hay dos estapas en la historia de la humanidad que son extraordinarias, por lo que significaron. Una se corresponde con los 300 años del imperio español, donde dominamos el mundo hasta cotas que hoy son impensables. La otra es la antigua Roma, que dejó un legado cultural, político, civil y hasta en el terreno de la ingeniería que hoy sigue vigente», reconoce el escritor durante su visita a la capital grancanaria.

El título de la novela no lleva a engaño, ya que sitúa en torno a los conocidos idus de marzo, cuando fue asesinado Julio César. «Cada mes contaba con un idus. Se correspondía con los días 13 o 15. El de marzo era el 15 y se celebraba a Marte, el dios de la guerra. En la novela, cuento por qué asesinaron a Julio César, por qué justamente en los idus de marzo y qué tenía intención de hacer si no lo hubiesen asesinado», reconoce Villanueva.

El autor de volúmenes como El fuego de bronce, La campana y el cañón y La cruz de plata tiene su propia teoría sobre el asesinato del legendario militar y político romano. «Siempre se ha dicho que los conjurados lo hicieron para proteger la República, porque temían que Julio César se convirtiera en un dictador. Hay que tener en cuenta que esa posibilidad era legal en aquella época. Ese cargo lo asumiría un cónsul o un general, tras ser seleccionado por el senado. Se recurría a una persona prestigiosa, en este caso Julio César, para que acabase con el caos que imperaba en Roma. Eso es lo que se encontró Julio César al volver de la galia y, sobre todo de Alejandría. Lo que yo creo es que los que lo asesinaron lo que buscaban realmente era mantener sus privilegios, que podían verse afectados si César asumía las riendas de Roma. Buena parte de los implicados eran sus amigos y lugartenientes », apunta.

Jesús Villanueva crea un personaje clave para dar fuerza a la narración y atrapar al lector. «Hubo una persona, cuyo nombre se desconoce, que entregó un papel en las escalinatas de la Curia a Julio César donde le advertía del complot. Un historiador de la época dijo que fue el secretario griego de uno de los conjurados que no quería que mataran a Julio César. Sin indagas en la narrativa sobre la antigua Roma, ni aparece este personaje ni mucho menos se dice quién fue. Yo lo creo con el nombre de Marco Lucio Cornelio, un antiguo miembro de la legión preferida de Julio César. Al darle vida, puedo describir lo terrible que eran las altas esferas y las cloacas políticas romanas y cuento con un punto de vista más cercano y ameno para el lector del academicismo que utilizan los historiadores», comenta el escritor.

Con esta novela, dice, también ha buscado reflexionar «sobre el destino», sobre si éste marca o no las decisiones claves de cada ser humano.