Feria del Libro

Sergio Chejfec: «Intento ser poeta escribiendo narrativa»

02/06/2017

El escritor Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956) llega a la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria desde Nueva York para presentar su extraño artefacto narrativo Teoría del ascensor. Este es el tercer libro que publica en España, en este caso de la mano de la editorial Jekyll and Jill.

No sabe por qué las obras otros exitosos autores argentinos como María Moreno, con su rompedor Black Out, o Wáshington Cucurto- autor de culto en España por la dificultad de encontrar sus libros- no han conseguido atravesar el Atlántico.

«Es raro», confiesa el escritor, que ha comercializado algunas de sus novelas con la filial argentina de Alfaguara. Sin embargo, fue Candaya, una pequeña editorial de Barcelona, la que apostó por él y su obra Mis dos mundos (2008), su primer volumen publicado en España. «Mis libros no tuvieron el éxito de María Moreno. Estas grandes corporaciones reproducen el sistema colonial español. Tienen virreinatos repartidos por el continente que responden a los intereses de la metrópoli. El intercambio es desigual. No le encuentro otra explicación», afirma Chejfec, un autor inclasificable en cuyas obras, según Enrique Vila-Matas, «no pasa nada».

Es el caso de Teoría del ascensor, que el autor define como «una reunión o conjunto de piezas más o menos breves: notas, pensamientos, ensayos breves, relatos fragmentarios que, por momentos, adoptan una organización diarística». De hecho, su novela es tan peculiar que Chejfec invita al lector a leerla de forma tan arbitraria como su atípico índice.

«No me planteé romper convenciones, sino llevar el libro al terreno plástico, instalativo, y ver cómo puede resistir algo que en general tiene una organización que viene dada por la progresión de la lectura: no como un cuadro, que tenemos que ver de golpe», comenta sobre su atrevimiento literario.

En sus textos habla de cuestiones relacionadas con sus propias lecturas y de experiencias aisladas que le han hecho reflexionar. «Me gusta pensar cómo nos interrogan las cosas sobre nosotros mismos», indica el autor que presentó su libro el miércoles en el parque de San Telmo.

Para no asustar a los lectores afirma que su escritura autorreflexiva no es demasiado abstracta. «En mis relatos no hay jerarquías de circunstancias. Intento fijarme en detalles para reflexionar a partir de ellos». De esa forma, sus textos desfamiliarizan lo cotidiano. «La literatura tiene que ser útil, no para mostrar lo real, sino para preguntarnos sobre lo que estamos viendo, para hacer complejo lo que los medios de comunicación y los discursos habituales quieren decirnos que es simple. La realidad -opina- no es blanca o negra, buena o mala. El discurso sobre lo real quiere anular los grises».

Aunque escribe poesía y dedica textos a poetas, confiesa que prefiere intentar «ser poeta escribiendo narrativa».

Para ello, Chejfec opta por la vía difícil y recurre a los resortes del género, a priori, menos poético. «El ensayo puede incorporar elementos de la creación y la fantasía conceptual que permiten acercarlo a la ficción».

Además, cree que las narraciones ficcionadas han encontrado su mejor espacio en el cine y la televisión. «Eso ha producido una desestabilización en la literatura. Ha generado una tensión interesante», manifiesta este argentino que lleva desde 1990 fuera de su país; primero, en Venezuela, y ahora, en EE UU.

Rasgos peculiares.

Materia ficcionable. Sergio Chejfec encuentra su inspiración en los objetos más insospechados. Así, en sus manos, las perforaciones hechas por las termitas en unas viejas postales o una guía telefónica se convierten en una mina. «Todo puede ser ficcionable. Lo que me atrajo de los listines telefónicos es que me di cuenta, cuando consultaba uno de los años 30, de que la jerarquía de los escritores en esos listines estaba abolida. El listín es democrático. Me pareció una utopía. La convivencia nunca está ausente de la jerarquía. En el listín telefónico, sí. Me pareció algo muy inspirador en términos literarios. No para abordar una historia, sino para una ficción ensayística: imaginar un espacio para los escritores que fuera igualitario y donde todo el mundo pudiera ser un escritor en potencia», explica.

Latinoamérica. Chejfec reside en Nueva York, pero vivió 15 años en Venezuela. En su opinión, este país está en «una curva de sacrificios, conflictos y dolor que no ha terminado». Algo similar ocurre en Argentina. «Los países latinoamericanos sufren un ejercicio de crisis múltiple y permanente con pequeños lapsos de calma. Eso los hace tan interesantes, aunque sea cruel decirlo de así», confiesa.