Pedro Flores sigue camino de «la verdad poética»

15/02/2018

«La verdad real no es suficiente, la verdad poética es el objetivo y obliga a ir un paso más allá». Esta filosofía rige los caminos del poeta grancanario Pedro Flores, cuyo última creación, Coser para la calle, que fue galardonada con el 28º Premio Nacional de Poesía José Hierro, se presenta mañana en el palacete Rodríguez Quegles.

Las Palmas de Gran Canaria
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Lecturas pasadas, algunos autores de referencia y la propia experiencia vital son los ingredientes que sirven de base para las creaciones de Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968), una de las voces poéticas más consolidadas de las islas, que el pasado año consiguió rendir a sus pies al jurado compuesto por Ángel García López, Joaquín Benito de Lucas, Pureza Canelo y Antonio Hernández, que le concedió el Premio Nacional José Hierro de Poesía.

Coser para la calle fue el poemario con el que Flores se llevó este galardón, que concede la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes.

«Concibo la poesía como si cosiera para la calle. Coso y descoso constantemente. Es una metáfora de cómo entiendo este oficio», apunta el poeta isleño, que presenta este volumen mañana, acompañado por el crítico y comisario de arte Frank González, a partir de 19.30 horas, en el palacete Rodríguez Quegles de la capital grancanaria.

Sus «obsesiones» se encuentran en el germen de Coser para la calle. «Cuando uno lleva unos años en este oficio, no necesita fuentes de información concretas. Tengo mis obsesiones. Incido en cosas como el paso del tiempo, el pasado como cuenta pendiente y en la épica de lo cotidiano, más entre los que me precedieron que en mí mismo», reconoce.

En este caso, la metapoesía, el proceso de gestación de las distintas piezas, cobra mucho protagonismo. «Cómo se construye el poema se transforma en un elemento para viajar en el tiempo. Quedan al descubierto los engranajes que intentan que el poema sea de verdad», señala.

En este punto, alude a un poema concreto de título casi interminable: Era tan bella que deja al descubierto algunos mecanismos internos del poema, que, quizás, hubiese sido mejor no desvelar (Léase, pues, si se prefiere, ignorando los expuestos costurones).

La verdad resulta determinante. «La real no es suficiente. La tienes que convertir en una experiencia común. Hay que convertirla en verdad poética, por lo que no me importa subvertir la cronología ni la realidad», apunta convencido.