Las bibliotecas de las islas aplazan su reapertura

12/05/2020

La mayor parte de las bibliotecas públicas no abrieron ayer sus puertas, a pesar de que la primera fase de la desescalada, que ayer arrancó en el archipiélago canario, les permitía hacerlo para prestar y recibir ejemplares. Las librerías, por su parte, sí que comenzaron a atender a sus clientes desde la puerta.

El Cabildo de Gran Canaria informó ayer a este periódico que la Biblioteca Insular, en la plaza de las ranas, tiene previsto abrir el próximo 25 de mayo, con un mostrador único ubicado a la entrada en donde se atenderán solo las devoluciones y las solicitudes de préstamos, que previamente se tendrán que formalizar en una solicitud. Se tiene previsto la instalación de separadores de metacrilato y los auxiliares atenderán a los usuarios con guantes, mascarillas y utilizando soluciones hidroalcohólicas en cada caso.

«Los libros que nos devuelvan los colocaremos en cajas fechadas, para que pasen una cuarentena de 14 días», asegura Loly León, directora de la Biblioteca Municipal de Arucas, que tampoco abrió ayer sus puertas. «Telemáticamente seguimos trabajando y nos estamos preparando para volver a abrir, aunque el funcionamiento será muy diferente al habitual», aclara.

Antonio Morales, director de la Biblioteca Pública del Estado de la capital grancanaria, apunta que el objetivo trazado es reabrir con unos parámetros de funcionamiento similares a los avanzados por la Biblioteca Insular. «La sala de lectura de prensa no abrirá, ni las salas para lectura y estudios. Los usuarios tampoco podrán hacer consultas con los ordenadores ni transitar por el edificio. La parte social de la biblioteca queda suspendida por esta pandemia y nos tememos que durante bastante tiempo», lamenta.

La idea que baraja el Cabildo grancanario es que a mediados de junio la Biblioteca Insular abra 50 puestos para el estudio para esa misma cifra de usuarios, que dispondrán de tres horas diarias. No se habilitará ni el servicio nocturno ni el de los fines de semana.

La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) informó el domingo que la última ordenanza de Sanidad dejaba claro que en esta primera fase «sigue sin ser posible tocar los libros en autoservicio». Así, la Librería Sinopsis, en su sede de la calle Domingo J. Navarro, atendió ayer desde la puerta. «Los clientes nos piden lo que quieren y nosotros se lo damos. No pueden entrar, ni buscar y ojear ejemplares», apuntó Maite Alonso tras celebrar «las ganas» con los que «usuarios habituales y otros nuevos» acudieron ayer en busca de ejemplares.

La mayor parte de las librerías, desde la pasada semana, atiende en su establecimiento con cita previa y a un horario concreto. En algunos casos hacen envíos a domicilio.

Las bibliotecas públicas se han convertido, a pesar de la precariedad financiera que arrastran, en centros dinamizadores de la vida social de su municipio. Ahora, con la nueva realidad que ha dibujado la Covid-19, esta función no será presencial y física, sino virtual. «Nos estamos reinventando gracias a la redes sociales. La respuesta está siendo increíble. Talleres familiares que antes reunían a 15 familias, durante el confinamiento han contado con la participación de más de 200 personas», apunta Loly León, desde la Biblioteca de Arucas.