«Hay que sacar la casa-museo a la calle para fortalecer su discurso»

En la misma vivienda en la que nació el 10 de octubre de 1884 se encuentra la casa-museo que desde hace más de cinco décadas vela por salvaguardar la memoria y proyectar la obra literaria del poeta modernista Tomás Morales. Adquirido por el Cabildo de Gran Canaria en 1966, el centro, que dirige el investigador y filólogo Guillermo Perdomo (Las Palmas de Gran Canaria, 1967), se ha convertido desde entonces en un lugar señalado en el contexto de la difusión de la poesía insular.

M.C./ LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Según Perdomo, profundo conocedor del periodo comprendido entre el Modernismo y las Vanguardias históricas en Canarias y como autor de múltiples trabajos sobre escritores clave de las islas, su etapa en la gestión de este espacio se ha caracterizado por dos apuestas decididas: «Por la difusión de Tomás Morales, su contexto y la creación literaria, especialmente la poética, y el trabajo dirigido a la implicación de los escolares desde diversas perspectivas. Sin olvidar el fortalecimiento del discurso del museo con la incorporación de piezas singulares y la combinación de lenguajes diversos. Quizás, para adaptarnos a los tiempos tenemos que ir pensando en un mayor desarrollo tecnológico y, de forma singular, llevar el museo fuera de su espacio físico para proyectarlo a la sociedad».

En los últimos tres años Perdomo ha trabajado por «resituar a Morales en el panorama hispánico porque, independientemente de que sigamos difundiéndolo en Canarias, tenemos que articular una conexión con Sudamérica y España que nos permita recolocar a Morales y al Modernismo canario en el lugar que le corresponde», puntualiza. «Tomás Morales es un grande del Modernismo. Hizo gala de una genialidad y una impronta superiores a las que se le han otorgado en el panorama nacional e internacional en el terreno del Modernismo».

El director de la Casa-Museo Tomás Morales subraya igualmente que es importante seguir trabajando e investigando para ubicar al poeta en su contexto literario y en sus vinculaciones con Alonso Quesada, a la luz de la aparición de nuevos materiales de estudio.

Perdomo sostiene que una casa-museo de un poeta en un entorno rural como Moya requiere de un diseño estratégico importante y una definición de sus líneas de actuación. «El papel de las casa-museo es mucho más concreto que el de otro tipo de museos más generalistas. Conservar el patrimonio vinculado al poeta, ampliar la colección y difundir la figura del Tomás Morales, del modernismo, del contexto canario y de la poesía canaria, es nuestro objetivo. Lo que iremos modificando es el cómo lo hacemos, aunque cada vez tengo más claro que hay que salir de los espacios físicos para acercar el museo y llevarlo a los lugares que se nos requiera. En definitiva, sacar el museo a la calle».

«Ofrecemos una oferta cultural alternativa de calidad en la Villa de Moya y abierta para todo el contexto insular», añade el director que sustituyó en 2017 en el puesto a María Luisa Alonso, que se mantuvo al frente del mencionado centro museístico entre 1984 y 2015.

De cara a la labor pedagógica del museo el director destaca el papel del Departamento de Educación y Acción Cultural (DEAC), que se ha convertido en una pieza fundamental con el desarrollo de actividades lúdicas y talleres significativos orientadas a los centros educativos. «Se trata de una tarea sumamente difícil porque accedes a un público heterogéneo. Por un lado, los docentes que son especialistas en la materia y por ello el nivel que se les brinde a sus alumnos y alumnas tiene que estar a la altura y, por otro lado, los escolares, que hacen una salida extraescolar y no quieren encontrarse con contenidos similares a los que imparten en el aula. Queremos que tanto alumnos como profesores puedan vivir una experiencia satisfactoria de su paso por el museo», subraya Perdomo, aunque también reconoce que se debe «fomentar una retroalimentación con muchas de las propuestas que realizan los alumnos como dibujos, poemas, microrrelatos, caligramas, etcétera».