Futbolísimos... por goleada

Roberto Santiago poner a leer a los niños españoles con 4,5 millones de libros vendidos

ISABEL IBÁÑEZ

No deja de ser uno de aquellos chavales de EGB que devoraban las aventuras de misterio y amistad de ‘Los Cinco’ que la escritora británica Enid Blyton trufaba de pasteles de carne y cerveza de jengibre, cosas que en aquel entonces sonaban tan exóticas como nada lo hace hoy. «Si no hubiera leído aquellos libros, no habría escrito ‘Los Futbolísimos’», dice Roberto Santiago (Madrid, 1968). Si tiene hijos e hijas, pongamos que entre los 8 y los 12 años, pueden ser más, pueden ser menos, sabrá de qué estamos hablando, de un fenómeno editorial sustentado en las peripecias de una pandilla de niños y niñas de 11 años que a la vez son un equipo de fútbol y que resuelven misterios. Desde 2013, sus historias han conseguido vender solo en España tres millones de ejemplares de sus 17 entregas, transformadas además en exitosos película y musical.

No solo eso, es que los lectores de esta saga están también enganchados a otra del mismo autor, ‘Los Forasteros del Tiempo’, sobre una familia que viaja al pasado a través de un agujero negro;nueve títulos que llevan otro millón y medio de unidades vendidas. La sorpresa llega ahora: su próximo libro mezcla a los personajes de ambas colecciones en ‘La aventura de los Balbuena con los inventores del fútbol’. Ha salido esta semana al mercado y su trama se desarrolla en el Londres victoriano en una fecha señalada, el 8 de diciembre de 1863, el día que nació el fútbol moderno. «’Los Forasteros del Tiempo’ surgieron en el volumen 7 de ‘Los Futbolísimos’, así que era natural que se reunieran de nuevo. Y tenía muchas ganas de hacerlo».

– ‘Los Futbolísimos’ han sido traducidos a una docena de idiomas, incluido el farsi para venderlo en Irán. ¿Un país donde hace unos meses se celebró una boda entre una cría de 9 años y un hombre de 22, aunque finalmente fue anulada, permitiendo a sus hijos leer la historia de unos niños y niñas que juegan juntos al fútbol, donde la capitana del equipo y la que mejor juega son chicas?

– El que las aventuras de unos niños y niñas que juegan juntos al fútbol estén triunfando entre los chavales iraníes es para mí la máxima conquista de mi vida. Yo estaba seguro de que no íbamos a pasar la censura, pero los niños están leyendo allí estas aventuras, pese a que no tengo de momento mucho más ‘feedback’ de lo que está pasando. Pero es muy emocionante para mí haber contribuido a poner una semillita de igualdad en esa sociedad, es algo revolucionario. Ni me llegan ‘royalties’, pero me da igual.

–¿Sabe que con sus libros ha ayudado a muchos niños a pasar el confinamiento de forma más agradable y a muchos padres, a frenar en parte la temida adicción a las pantallas?

–Cuando me dicen que los niños no leen no tienen razón. Los niños leen muchísimo, cuando llega a sus manos algo que les interesa se lo devoran. Y las pantallitas no son enemigas de los libros, son complementarias. Con cabeza y sentido común se puede hacer de los críos grandes lectores.

–17 libros de una saga, 9 de la otra y ahora un volumen que las mezcla... en ocho años. Supongo que a este ritmo debe tener en la cabeza ya lo siguiente. ¿Hablará de la pandemia, del encierro?

–Escribo de una manera en la que no preveo nada, no hago proyección de las siguientes historias y no sé lo que va a ocurrir, pero tarde o temprano aparecerá el tema en las dos sagas, aunque no sé cómo ni cuándo, porque la escritura se hace con el corazón. Por otro lado, hemos descubierto que, salvo excepciones, los niños se han aclimatado bastante bien a esta situación. Y yo les he echado mucho de menos, pues estoy acostumbrado a estar siempre rodeado de ellos, en charlas en teatros, colegios y bibliotecas. Estos meses lo hemos suplido con encuentros ‘online’ con 3.000 chavales.

«Camuñas es un amigo mío»

–Y siempre le preguntan: ¿Es usted Paquete (protagonista de ‘Los Futbolísimos)?

– Jaja, qué más quisiera, porque él juega muy bien. A mí me encantaba el fútbol pero jugaba mal, me cogían porque al menos era muy alto, y Paquete es muy bajo. Recuerdo que ya entonces suspiraba por encontrar un libro que mezclase el fútbol con el misterio, pero no lo había, y por eso escribí esto, el libro que me hubiera encantado leer con 9 o 10 años.

– ¿Y Camuñas, Helena... existen?

– Camuñas es un amigo mío de entonces y ahora, se apellida así y era portero. También había una niña igual que Helena.

–¿Qué es lo que más gusta a los niños de sus libros?

– Creo que se sienten muy identificados con los personajes y les encantaría tener una pandilla donde todos se apoyan y ayudan, hacen el trabajo en equipo sin competitividad. Y su lema, que es ‘querer ganar, saber perder’. Porque a veces les decimos que da igual ganar que perder y no, hay que querer ganar pero no pasa nada si perdemos. Luego están los padres que ves en los partidos llevando la competición al extremo.

– Ayude a los padres a que los niños devoren algún otro libro que no sea de los suyos. ¿Qué leía usted de chaval que recomendaría a los críos de hoy?

– Pues aparte de ‘Los Cinco’, aquella pandilla que se dedicaba a resolver misterios, y de ‘Los tres investigadores’, me impactó ‘La isla del tesoro’, la releí muchas veces, es una novela que tiene todo lo que hay que tener, sientes la necesidad de pasar a la siguiente página. Me gustó muchísimo ‘La Historia Interminable’ y también, y más con el paso del tiempo, ‘Charlie y la fábrica de chocolate’

– Su infancia es un baúl de inspiración para usted, ¿verdad?

– En todos los libros uso alguna cosa que me ha ocurrido a mí, no hace falta que sea algo extraordinario... También me inspiran mis sobrinos, a los que acompaño a sus partidos de fútbol. Y luego hay una cosa, un diario que escribí con 9 y 10 años, que luego dejé y retomé con 13, que es un tesoro, en él encuentro gran cantidad de material. Recomiendo a todos los niños que escriban uno.

Roberto Santiago

Además de las dos conocidas sagas, ha escrito ‘El ladrón de mentiras’ (finalista del Premio El Barco de Vapor) y ganador del Edebè de Literatura Infantil con ‘Jon y la máquina del miedo’. En cine ha escrito y dirigido ‘El penalti más largo del mundo’, ‘El club de los suicidas’, ‘Al final del camino’ y la comedia de terror ‘La Cosecha’. Adaptó al teatro ‘Ocho apellidos vascos’ y ‘El otro lado de la cama’.