Cuéntame un cuento y verás que contento

El Maratón de la Biblioteca Insular del Cabildo que se organiza desde hace trece años se ha convertido en una fiesta de la palabra. Monstruos, ogros, princesas, animales extraordinarios, abuelos y abuelas, besos confortables, montañas y soles resplandecientes... todo es posible y cabe en ese corto relato de apenas dos minutos en el que se comprime apresuradamente la magia de la existencia.

CANARIAS7 / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Cuéntame un cuento y verás que contento

La Alameda de Colón fue la nueva ubicación urbana escogida por los promotores de la iniciativa, que durante toda la jornada de este viernes tuvo lugar en un día gris y desapacible. Conjuntamente con el decano maratón de Guadalajara (que se celebra desde hace 27 años) el de la Biblioteca Insular es el más importante de los que tienen lugar en España alrededor de la narración como recurso de transmisión, porque como apuntó con acierto el autor hindú Anthony de Mello, “la distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento».

Bajo el influjo del enunciado “Nuestras palabras pueden cambiar el mundo”, pronunciada por Malala Yousafzai, activista, bloguera y estudiante universitaria pakistaní residente en Inglaterra desde que sufrió un atentado en 2012 con 15 años de edad, se fueron amontonando los cuentos durante el transcurso de un acto que tuvo como maestra de ceremonias a la también narradora Yanira Naranjo.

Los cuentistas Begoña Perera, Tania Sánchez y Pep Bruno /

El cuentista Pep Bruno, un repetidor consumado en las ediciones del maratón de cuentos de Biblioteca Insular, señala que además de que “el cuento se esté empleando como estrategia para incentivar la lectura en las edades tempranas, este saco de palabras posee en sí mismo un valor extraordinario porque tiene estructuras internas similares a las del pensamiento. El cuento contado es lo que nos ha hecho humanos, porque lo que nos diferencia de los animales es la ficción. El cuento es lo que nos ha acompañado desde que bajamos de los árboles y precisamos de él. A la humanidad le encantan los cotilleos, los chascarrillos, los sucedidos...”

La castellonense Tania Sánchez es la primera vez que participa en el maratón grancanario. Sostiene que “ser narrador es una profesión desde hace 30 años en España. Tenemos que saber el qué y el cómo. Se trata de una disciplina mixta que participa tanto de las artes escénicas como del conocimiento del texto como recurso comunicativo”. Para Sánchez, los narradores están sujetos a algo atávico: “Necesitas contar lo que tiene que ver contigo y una historia puede cambiar mucho según quien la escuche”, dice.

Por su parte, la canaria Begoña Perera, que confiesa que ha crecido con este maratón, primero como espectadora y luego como narradora, estima que la iniciativa “es todo un referente cultural en el fomento de la lectura. No hay otro lugar en Canarias en donde el público de todas las edades se siente junto a escuchar historias”. Participó con los alumnos de su colegio de Carretería de Moya y avanza que se considera una narradora “que cuenta historias que le han contado, escuchado, leído o cosas que le suceden en su día a día. Soy una transmisora de situaciones”, concluye.