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La escritora Nayra Bajo de Vera. C7
Nayra Bajo de Vera, del síndrome de la impostora a 'danzar' en la escritura

Nayra Bajo de Vera, del síndrome de la impostora a 'danzar' en la escritura

La joven autora participa en el taller de lectura 'Almudena Grandes' el día 22 de febrero, en la Casa-Museo Pérez Galdós

GABRIELA VICENT

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 13 de febrero 2023, 01:00

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Al igual que muchas jóvenes de edad, Nayra Bajo de Vera (Barcelona, 2000) considera a la recordada escritora Almudena Grandes, «un referente para mi generación». Y es que esta precoz autora, estudiante de Periodismo y criada en La Laguna, llegó hasta la madrileña a través de la conciencia social que destilaba en sus columnas para 'El País'. La soledad romantizada que casi se la tragó al final de su adolescencia estudiando en París, unida a un duro choque temprano con la enfermedad despertaron su fuerza creativa, forjada a base de microrrelatos, hip hop y poesía. El resultado fue 'Vida', novela que se ha convertido en ópera prima y ha llamado la atención de la crítica, desde que la terminó, con solo 17 años.

Recuerda que leyó la primera novela de Grandes, 'Las edades de Lulú', del tirón. «Veo a Almudena Grandes como un referente. Una de las cosas que más me gusta de su obra es cómo consigue crear retratos de la sociedad en época franquista y posfranquista que, para mí, que nací en el año 2000, es tan lejana. Al ser un telón que suele utilizar en sus novelas, creo que es una forma fantástica de traer a mi generación las características de algunos movimientos que tanto han marcado a la sociedad española, y que siento que, en muchos casos, se están dejando en el olvido colectivo», explica.

Con apenas 17 años escribió su primer libro, 'Vida' (Distrito 93, 2020), tras distintas experiencias vitales traumáticas. Dejó su carrera de Letras Modernas iniciada en La Sorbona de París, y empezó a escribir algunos pequeños relatos que, poco a poco, se fueron hilando. «De regreso a Tenerife, mi salud mental se estancó aún más. Me sentía extremadamente sola, incomprendida y fracasada. Poco después, le diagnosticaron cáncer tanto a mi padre como a mi madre. Todo aquello fue un auténtico drama, con los 18 años recién cumplidos, y fue el momento en que utilicé la escritura para canalizar lo que estaba sintiendo a través del sufrimiento de mis personajes. Hilvané los textos que ya tenía de mi estancia en París y fui construyendo una historia hasta que, al final, resultó 'Vida'».

«Envié mi manuscrito, que escribí entre los 17 y 18 años, a varios concursos y editoriales. Me respondieron dos editoriales, y fue ahí donde empecé a darme cuenta de cómo algunas de ellas se aprovechan de autores noveles, con muchas ganas y poco conocimiento. La primera me dijo que les había encantado mi novela, pero que necesitaban mucho dinero, una cantidad que no recuerdo, para llegar a la publicación; la segunda, que no tenía que poner un duro, pero que primero había que asegurar unas ventas mínimas, por lo que hicimos una precampaña de venta. Lo vi muy claro con esta segunda opción, dado que llevaba años con el sueño de publicar novelas y creía que ya se me estaba haciendo tarde, imagínate, con 19 años creía que ya se me hacía tarde. Tuve la mala suerte de que coincidió con el Covid, y eso conllevó no hacer apenas presentaciones. Eso, sumado a mi inexperiencia en el mundo editorial, me hizo interiorizar un síndrome de la impostora que es muy difícil de superar. Además, con el paso del tiempo, habiendo escrito esa primera novela siendo tan joven, me he ido alejando poco a poco de ella. Sé bien, sin embargo, que es un sentimiento compartido y extendido, y que a partir de ahí voy a seguir construyendo. La propia Almudena Grandes decía que las primeras novelas son extrañas, porque cuando lo escribes no sabes si es un libro o un texto que acabará en un cajón», señala la escritora.

Al igual que en las novelas de Almudena Grandes, la denuncia social es un rasgo que define su ópera prima. «Hace unos cuantos años, tenía una concepción bastante vaga de lo que es la literatura. Una forma de evasión, de belleza o de denuncia, pero poco más, objetos aislados», confiesa. «A diferencia de esa primera idea, cada vez creo menos en la separación de géneros, temas u objetivos en mis textos. Evidentemente hay ciertas acotaciones temáticas y estilísticas, pero cada vez me interesa menos separar, por ejemplo, lo periodístico de lo literario, en verso o en poesía. Asimismo, escriba lo que escriba, casi siempre lo enfoco a la denuncia y otras funciones sociales. Y en eso hay belleza», añade.

«La verdadera clave es escribir sobre lo que te afecta y te toca personalmente»

Juventud y salud mental, una de las grandes preocupaciones de esta década, junto con el suicidio juvenil, son temas que aparecen reflejados en su primer libro. «Actualmente se habla muchísimo de salud mental, cosa que hace algunos años nos parecía imposible. Sin embargo, y eso lo sabemos de sobra, sigue siendo muy complicado conseguir la ayuda necesaria. Creo que la terapia debería estar al alcance de todo el mundo, pero también creo que la terapia no es y jamás será la solución. No podemos depositar la responsabilidad de un sistema que está podrido por dentro en un par de sesiones de terapia y pastillas, porque el problema sigue ahí, solo estamos colocando un tapón. No es normal que la gente se suicide o conviva con ansiedad, trastornos alimentarios, depresión y muchísimas otras enfermedades totalmente evitables».

Opina que los recursos que tiene una escritora de su generación para lograr conectar con el lector están muy cerca. «La verdadera clave, sin importar a qué generación se pertenezca, creo que está en escribir sobre lo que te afecta y te toca personalmente porque es ahí donde vas a ser capaz de exprimir las historias, darles credibilidad y transmitir la emoción que buscas. Almudena Grandes, de hecho, decía que hay que escribir sobre lo que se conoce y lo que se tiene cerca», señala la autora que cursa la última etapa de Periodismo en La Laguna.

Sobre la literatura hecha por jóvenes en Canarias estima que se trata de «un movimiento muy potente e interesante de personas con talento y mucho que decir. Creo que es importante destacar que siempre ha habido talento en Canarias, pero es ahora que se está colocando el altavoz y está resonando muy fuerte». Inmersa también en el mundo del hip hop y las danzas urbanas, cree que este tipo de manifestaciones pueden aportar mucho al desarrollo cultural juvenil.

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