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El grancanario Marco Polo Alonso, en la Biblioteca Hispánica de Madrid, en 2022, junto a Virgina Revilla (izquierda), técnico de Bibliotecas, y la directora, Araceli García Martín. C7
¡Al abordaje con el lagunero Amaro Pargo!

¡Al abordaje con el lagunero Amaro Pargo!

El grancanario Marco Polo Alonso localiza un material clave que sitúa como corsario a este personaje histórico al que le va a dedicar una saga literaria

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 7 de julio 2024, 02:00

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La la leyenda que siempre ha rodeado al personaje histórico del lagunero Amaro Pargo cobra vida en pleno siglo XXI gracias al empresario, investigador y escritor grancanario Marco Polo Alonso. Ha donado a la Universidad de La Laguna (ULL) una copia del material que ha recabado y que demuestra que ejerció como corsario gracias a una patente de corso del Gobierno español y a partir de todas sus investigaciones este verano publicará la primera entrega de una saga dedicada a las aventuras marinas de este tinerfeño.

Marco Polo Alonso explica desde Accra, capital de Ghana, donde lleva casi 30 años viviendo, en qué consisten los 300 documentos cuya copia acaba de donar a la ULL. «El Archivo Militar de Segovia, bajo la custodia y responsabilidad del Ejército de Tierra, contiene infinidad de documentos bien conservados relacionados con actos bélicos desde principios del siglo XVIII. Parte de estos documentos incluye juicios relacionados con los abordajes de corsarios españoles y la legitimidad de las presas capturadas. Si se determinaba que la presa había sido realizada legalmente, se adjudicaba al corsario, quien debía pagar una proporción de lo capturado al reino. La carga y, en ocasiones, el barco apresado se subastaban públicamente», apunta.

Estos documentos son claves para determinar si Amaro Rodríguez-Felipe y Tejera Machado, conocido como Amaro Pargo, fue un pirata que abordaba los navíos con los que se topaba entre finales del XVII y el XVIII o lo hacía en calidad de corsario, gracias a una licencia estatal -patente de corso-. «Fue a principios del siglo XVIII cuando el capitán Amaro Pargo comenzó a destacar como capitán de mar en Canarias, iniciando su carrera en las Indias con un barco de ochenta hombres y veintiséis cañones de diferentes calibres, llamado 'Nuestra Señora de Candelaria, Santo Domingo y San Vicente'. Según un volumen publicado por la Universidad de La Laguna (ULL), los investigadores e historiadores Manuel de Paz y Daniel García Pulido encontraron un cuadernillo relacionado con Amaro Pargo durante una de sus visitas al archivo en Segovia. Fue a partir de ese estudio que me puse en contacto con la técnica responsable del archivo para concertar una cita y poder visitar Segovia para indagar sobre algún expediente que quizás estuviera sin catalogar en su base de datos, relacionado con este juicio. Mi sorpresa fue grande cuando, al cabo de varias semanas, me contactaron desde el Archivo confirmando disponibilidad para mi estudio el día que les señalé y, además, que habían encontrado un legajo con el expediente completo sobre aquel asalto», recuerda Alonso.

«En aquel tiempo, los tornaviajes de regreso a Canarias desde el Caribe obligaban a los barcos a subir casi hasta la altura del sur de Florida para buscar vientos favorables. Por casualidad, el 'Bravo', el alias del barco de Amaro Pargo, se encontró con un pequeño bergantín de un mástil frente a las costas de Lisboa. Este bergantín, que regresaba a Dublín, estaba cargado de víveres frescos comprados legalmente en Sevilla y Cádiz, tras haber desembarcado una carga de abadejo salado y seco comprada en San Juan de Terranova. Esta documentación incluye todos los detalles sobre si el abordaje realizado por Amaro Pargo le daba derecho a tomar la presa como buena o si debería haber permitido al barco continuar su viaje hacia Irlanda. El capitán canario abordó el barco utilizando técnicas particulares, apresándolo y llevando a todos los marineros británicos como prisioneros hasta Tenerife, donde se realizó el juicio para determinar la validez de la presa antes de subastar su carga. Es precisamente esta documentación la que ahora he donado a la ULL», subraya.

El arranque

El punto de partida de su investigación se encuentra en una una serie de libros publicados por los historiadores Manuel de Paz y Daniel García Pulido, de la Universidad de La Laguna (ULL). «Tras leer sus obras, quedé impresionado por la cantidad de fuentes que presentan. La primera obra de sus publicaciones, 'El Corsario de Dios', fue la antesala de una colección que ya cuenta con más de quince volúmenes, titulada 'Amaro Pargo: Documentos de una Vida'. Fue a partir de esas fuentes que iban registrando en sus primeros tomos que comencé a investigar, rastreando el origen de muchas de las informaciones que mencionaban. A medida que me iba involucrando en esos manuscritos que encontraba en los archivos, realicé mis propias transcripciones con un grupo de paleógrafos para leer los originales que iba acumulando. Mi sorpresa fue encontrar información inédita que no había leído antes, proporcionándome datos para entender cómo era Amaro y cómo fue su vida, no solo durante su etapa final en Canarias, sino más bien en sus travesías y aventuras en el Caribe. Es por ello que, si existen unos investigadores en Canarias que han ayudado como nadie antes en aportar luz en la vida de Amaro, son precisamente ellos a quienes he querido compartir este legajo encontrado en Segovia. Entre varios de los documentos relevantes se encuentra su patente de corso y otra de igual importancia, su patente de Capitán de Mar y Guerra, conocida en el mundo anglosajón como 'Master and Commander'».

Marco Polo Alonso, en México DF, en plenas investigaciones realizadas en 2022, junto a Carlos Canover Blancas, jefe de los estudios mayas de la UNAM (en el centro), Luis del Castillo, jefe de Historia de España Moderna (siglos XVI-XVIII) también de la UNAM, y el sacerdote responsable del Archivo Histórico del Obispado de Campeche, José Armando Rosado (en primer plano a la derecha). C7

Sobre si finalmente Amaro Pargo era un corsario y no un pirata, Marco Polo Alonso se muestra prudente. «El hecho de haber encontrado su patente de corsario no garantiza que Amaro actuara siempre como tal. Este legajo manifiesta claramente que, a pesar de contar con una patente de corsario de la corona de Felipe V, sus actuaciones y abordajes en este caso no correspondieron a las de un corsario legítimo. Por ello, Amaro finalmente pierde el juicio y tiene que asumir las costas del proceso, ya que actuó fuera de la legalidad. Es interesante destacar que, a pesar de su condena, Amaro no dañó a ninguno de sus enemigos y dio un buen trato a sus prisioneros a bordo hasta llegar a Tenerife, lo cual sorprendió a los propios irlandeses. Se podría incluso sugerir que Amaro era un pirata de buenos modales, siempre guardando las formas, pero disfrazado de corsario», apunta con ironía.

Un perfil

Tras sus investigaciones, el investigador y empresario grancanario traza un perfil del intrépido personaje histórico. «Lo primero que quise analizar en mis investigaciones era si fue alguien despiadado con sus enemigos, tal como se cuentan en algunas fuentes en las redes. Se hablaba de un derecho que desapareció durante la Edad Media, el derecho de Soga y Cuchillo, con lo que un señor feudal podía tomarse la justicia por su cuenta y ahorcar a quien considerara culpable de algún delito. Algunos medios estadounidenses también narraban que Amaro solía cortar en pedacitos a sus prisioneros berberiscos. Otros decían que los únicos que dejaba con vida a bordo de un barco enemigo eran los religiosos, mujeres y niños. En fin, todo esto no coincidía con una vida muy cercana a la fe católica, su implicación constante en ayudar a los más desfavorecidos en La Laguna y el hecho de que solía seleccionar seis mendigos cada día e invitarlos a comer a su casa en la Calle Real», apunta.

De ahí que se imagine a Amaro Pargo «como una persona astuta, muy despierta para su época, con coraje pero sin necesidad de mostrarlo tanto, pues sus estrategias bélicas marinas evitaban ser dramáticas, ya que pesaba más la audacia que el peso de las armas». «Es precisamente el hecho de su bondad y ayuda a los más necesitados de La Laguna y El Socorro lo que considero su mayor hazaña en su momento. Imagínense que el héroe de aquel entonces, el hombre más rico de Tenerife y posiblemente de Canarias, te invite a comer a su casa y te deleite con sus leyendas y anécdotas como corsario, pirata o capitán de mar, según el enfoque que diera mientras almorzaban», señala.

Lecturas juveniles

Desde muy joven, las novelas históricas y de aventuras apasionaron a Marco Polo Alonso. «He sido un gran lector de Alejandro Dumas ('Los tres mosqueteros', 'El conde de Montecristo'), Daniel Defoe ('Robinson Crusoe', 'El capitán Singleton', 'Historia General de los robos y asesinatos de los más famosos piratas') y Emilio Salgari ('Sandokán', 'El Tigre de Malasia'), de la misma manera que de Alberto Vázquez-Figueroa. Y cuando, por casualidad, hace tres años descubrí la figura de Amaro, me entró la misma fascinación en descubrirlo a él, tal como tenía años atrás cuando devoraba esos libros», rememora quien ahora se pone en la piel de un novelista con la saga que arranca con 'Comprar el cielo (1711-1714)', editado por Universo de letras, del grupo Planeta.

«El libro va a narrar la desdicha e infortunio de este pequeño barco irlandés, que tiene la mala suerte de encontrarse con Amaro Pargo en su camino. Sin embargo, la historia comienza precisamente en Irlanda, en el Dockland de Dublín, en una famosa taberna que sigue aún hoy en día operando, y donde los capitanes y contramaestres de aquella época, solían contratar a sus marineros, tras altas dosis de cerveza», avanza Alonso sobre un volumen que está previsto que a final de julio y principio de agosto aterrice en las librerías canarias, así como en las plataformas de libros electrónicos.

El material que ha localizado fruto de sus investigaciones le ha llevado a modificar su plan literario inicial. «En principio quería narrar su historia en tres volúmenes, comprendiendo el último sus últimos años de su vida en el continente americano, donde quiero narrar el gran abordaje que realiza cerca de las costas de Surinam, en la desembocadura del río Esequibo, precisamente que ahora está en primera plana de las noticias. Sin embargo, visto los nuevos hallazgos que tengo ahora en estudio, no creo que con tres volúmenes me den para poder narrar su vida en el Caribe».

Su vida en Ghana

El grancanario Marco Polo Alonso está a punto de cumplir 30 años de residencia en Ghana. «Todavía recuerdo, cuando me mudé aquí, la tabla de surf debajo del brazo, mi cachorro presa canario para guardar mi casa, y que a las pocas semanas vino mi novia, Sonia, que es natural de Gáldar, con la que desde entonces hemos formado una familia. Llevo más tiempo viviendo aquí que en España. A lo largo de mi carrera profesional, he desarrollado una sólida experiencia en la identificación de necesidades y la búsqueda de soluciones innovadoras para el mercado. He trabajado en diversos sectores, incluyendo la construcción y la alimentación, donde he ayudado a empresas y clientes a alcanzar sus objetivos», explica por correo electrónico desde este país africano.

Reside en su capital, Accra, aunque siempre que tiene libre se escapa a «a un enclave tropical y aún virgen en el Oeste del país, cerca de la frontera con Costa de Marfil, llamado Cabo Tres Puntas. Esta región y sus particulares cabos rocosos ya aparecían en las cartografías de Felipe II, al igual que en el globo terrestre de Coronelli (1688) que se encuentra en el Museo Naval de Madrid».

Reconoce que no descarta escribir en un futuro una ficción que transcurra en Ghana. «Me atrae la idea de escribir ficción ambientada en Ghana o sobre las vivencias que he tenido aquí a lo largo de estos años. La rica cultura, su música, la compleja historia y la vibrante población de Ghana ofrecen un sinfín de posibilidades para crear una historia», explica.

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