Entrevista con el ministro de Cultura

«Las grandes empresas de internet tienen que pagar»

22/06/2020

Una cita de Orson Welles –¡«Primero va la vida y luego el cine»- al comienzo de la pandemia puso al mundo de la cultura de uñas contra José Manuel Rodríguez Uribes (Valencia, 1968), a quien al tercer mes en el cargo le tocó la pandemia. Desde entonces, este filósofo del Derecho trata de salvar los muebles de un sector que no recobrará la normalidad hasta la vuelva del público.

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Confinados vimos que la cultura es un bien de primera necesidad.

— Sin duda. Nos ha consolado en los peores momentos, nos ha entretenido en estas semanas difíciles de soledad para algunos. La cultura es un derecho de los ciudadanos y una parte importante de nuestra economía, que supone el 3,2% del PIB.

— Siempre ha sido la Cenicienta. ¿Saldrá perjudicada en los próximos presupuestos?

— Haré todo lo posible para que no sea así. En la negociación presupuestaria se debe tener presente lo importante que ha sido la cultura en el confinamiento.

— Aboga por un pacto de Estado con comunidades y ayuntamientos.

— Sí. Un gran pacto enmarcado en la reconstrucción del país. La cultura como pilar fundamental del Estado social y democrático de derecho junto a la educación y la sanidad. La cultura no está la Constitución entre los derechos fundamentales especialmente resistentes. Tampoco lo está el derecho a la salud. Cuando haya consenso social y político y superemos la crisis deberíamos afrontar esa reforma de calado.

— El decreto de ayudas al sector no deja de ser un parche para empresas que necesitan del público para salir adelante.

— El propósito de esas ayudas específicas de 80 millones de euros es paliar el daño causado por la falta de público. Deben servir para recorrer la desescalada hacia la nueva normalidad. Combinar la cautela de las exigencias sanitarias y la actividad plena de los espectáculos es un equilibrio difícil que hay que lograr.

— Parece imposible en los macrofestivales de música.

— A día de hoy, tienen muchas dificultades. El decreto de la nueva normalidad ya no contempla porcentajes de aforo, sino el uso de mascarillas, una distancia de metro y medio y que no haya aglomeraciones. Las comunidades autonómas deberán valorar si se pueden celebrar. Pero lo veo muy difícil. Pueden producirse aglomeraciones y hay que ser muy cauteloso. Todo lo demás está empezando: el cine, los museos, los archivos, las bibliotecas...

¿Ha hecho las paces con los 21 artistas «alarmados ante la falta de sensibilidad y comprensión» del Ministerio?

— Empecé con Juan Echanove, que también me dijo algunas cosas gruesas. Le llamé y nos entendimos enseguida. El decreto también ayuda al arte contemporáneo, aunque no a todos los sectores por igual. Las galerías de arte y los museos pueden volver a la actividad con mayor facilidad que el teatro o la danza.

— ¿Qué va a pasar con la colección Thyssen?

— Hablé con la baronesa y retomaré las conversaciones para llegar a un acuerdo. Le diré que el ‘Mata Mua’ tiene que volver. Haremos una valoración técnica de lo que significa tener la colección en el Thyssen y trasladaré a la baronesa que, ahora, tras la pandemia, con esta crisis no estamos igual que el año pasado.

— ¿Habrá dotación presupuestaria ampliar el Prado?

— La hemos aprobado. Querría retomar la negociación con Hacienda para los presupuestos de Cultura, heredados de cuando era Secretaría de Estado, porque con el PP la cultura tenía ese rango. En eso estábamos cuando llegó la pandemia.

— El confinamiento ha disparado la piratería y los creadores regalaban contenidos. ¿Corre la cultura peligro de devaluarse?

— Sin duda. En marzo, abril y mayo, con todo el mundo en sus casas la piratería subió exponencialmente. Pero debemos proteger la cultura de los usos ilegales y concienciar. El trabajo de los creadores debe ser remunerado.

— ¿Cuándo empezarán a pagar impuestos aquí los gigantes de internet?

— Tenemos muy madurada la reflexión en el consejo de ministros. Depende de Hacienda. Todo el mundo entiende que si un negocio físico paga impuestos, también deben hacerlo los negocios virtuales, más habiendo podido realizar su actividad en estos meses e incluso salir reforzados. Europa también tomará, seguramente, una decisión lo más homologada posible, pero el Gobierno de España tiene muy clara su posición.

— ¿Cuándo regresará el público a los estadios de fútbol?

— No lo sabemos. Lo veo difícil. Depende de la evolución de la pandemia. De momento creo que lo prudente es que no haya público y que cuando regrese sea en todos los estadios a la vez por equidad. Los aficionados sabemos que el público es muchas veces el jugador número doce.

— ¿Teme que algún club de fútbol quiebre?

— Espero que no. Hemos hecho un gran esfuerzo con las federaciones deportivas, con 50 millones en subvenciones. El acuerdo con la Liga y la federación supone la vuelta de los partidos, que se televisen y que un porcentaje de los derechos audiovisuales ayude de otros deportes minoritarios. El fútbol ayuda a la normalidad, a una cierta conciencia colectiva de que vamos por el buen camino.

— Cuesta entender que un club que paga cantidades obscenas a sus jugadores pida ayudas públicas.

— No han recibido nada. Las ayudas han sido para las federaciones deportivas. Pero la crisis debería generar un examen de conciencia sobre los salarios desorbitados. Hubo algún gesto valioso al principio de la pandemia de futbolistas que se redujeron el sueldo.