El pianista chino Lang Lang, mientras se dirigía a los estudiantes en la Sala de Cámara / JUAN CARLOS ALONSO

Lang Lang: «Hay que transmitir tus emociones al público que te escucha»

El pianista chino dio este jueves una clase magistral y después tocó en el Auditorio Alfredo Kraus dentro del 38º Festival de Música de Canarias

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Lang Lang es una de las e strellas actuales de la música clásica pero el pianista chino también es humano. Hasta el punto de que «en dos ocasiones» estuvo a punto de abandonar la carrera profesional, tal y como confesó durante la clase magistral que protagonizó este jueves ante un grupo de estudiantes de música un par de horas antes de estrenarse en el 38º Festival Internacional de Música de Canarias.

El artista, un icono mediático que reside habitualmente en Nueva York, confesó que la primera vez que casi abandona el piano fue cuando tenía 9 años y su profesor de música lo echó de clase porque decía que «no tenía talento». Dejó de tocar y estudiar unos meses tras ese varapalo.

La segunda vez fue cuando ya era un adolescente. «No tenía conciertos y me preguntaba cuándo sería un profesional y podría tocar sobre un escenario», confesó en la Sala de Cámara del Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria.

El paso del tiempo demostró que esas ansias por tocar delante del público no eran un capricho propio de la edad. «Tienes que tocar siempre que puedas sobre un escenario. La mitad de lo que se sabe se aprende sobre un escenario. Solo con el estudio se pierde la motivación. Por eso no hay que dejar que las oportunidades te vayan a buscar, sino que las tienes que buscar tú. Hay que ser positivo y acudir a concursos, audiciones o dar conciertos privados», respondió cuando se le cuestionó sobre el camino a seguir para ser un profesional de su nivel.

Desde su punto de vista, el éxito musical radica en «la comunicación». «Primero tienes que lograr una conexión con tu instrumento. Da igual el que sea. Después tienes que conectar con el público. Cuando estudiaba una pieza nueva, yo sentía mucha emoción cuando la tocaba, pero el público, no. El objetivo es transmitir tus emociones al público. Es importante tener una buena técnica y se requiere mucho estudio, desafortunadamente. Pero la técnica tiene que tener un fin, como en cualquier profesión y los artistas tenemos que tener llama en nuestro interior, un fuego dentro que no se puede apagar nunca», apuntó quien dijo que tomaría «plátanos y fruta» y se echaría una breve siesta antes de acometer en la Sala Sinfónica del recinto del paseo de Las Canteras el 'Arabesco en Do mayor, Op. 18', de Schumann, y las 'Variaciones Goldberg', de Bach.

Sobre la segunda, con la que ha grabado su disco más reciente y que es una de las piezas más legendarias del repertorio para su instrumento, dijo que la lleva tocando desde hace 27 años.

Primero, de niño, pensaba que «Bach y su música era siempre muy igual y equilibrada», incluidas las 'Variaciones Goldberg'. Pero cuando descubrió las míticas grabaciones del canadiense Glenn Gould cambió su percepción. «Descubrí que Bach era un mago de la música, que era muy especial y que la obra tenía muchas voces internas y que ya no todo era tan equilibrado. Las grabaciones de Gould me abrieron un nuevo camino», reconoció.

Tras dedicar la adolescencia a comprender lo que cada variación significaba y sus «cadencias», optó por aparcarla y fijar su mirada en otros repertorios y compositores, aunque la parte técnica nunca la abandonó, incluso como calentamiento. En Salzburgo, hace unos años, comenzó a tocar la obra junto con el director Nikolaus Harnoncourt, especialista en ese repertorio. «Yo me comportaba muy correctamente y de forma equilibrada. Me paró y me dijo que tocaba como si tuviera una cortina delante y que esta pieza era muy emocional. Cada vez que la tocaba sentía que no estaba preparado. Pensaba que era una cosa de la edad, pero cumplía los 30 y los 40 y seguía igual. Hace tres años estuve trabajando con un profesor de clave en Colonia las ornamentaciones italianas y francesas y sobre todo las repeticiones de la obra. Descubrí que se requiere un tiempo sobre el escenario. Hay partes que hay que tocar más tristes, más lentas. Lo más difícil no son las partes más rápidas, sino las más dolorosas y lentas», aseguró sobre una obra que le hizo sentir «pánico» la primera vez que la interpretaba sobre un escenario. «Tras varios años ya estoy más cómodo», dijo entre risas quien repetirá el domingo este concierto, en el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife Adán Martín, a las 19.00 horas.

Lang Lang, antes de empezar la clase magistral en el Alfredo Kraus. / juan carlos alonso

Sin miedo y en busca de un «equilibrio» entre la pasión y la razón

Lang Lang reconoce que cada obra y compositor son un mundo que hay que explorar con tanta valentía como respeto. «Si se trata de compositores que están vivos, los llamas por teléfono y preguntas. Con los clásicos puedes estudiar sus obras, leer sus correspondencias y llegas a conocer qué personalidad tenían por la forma en la que escribían su música. Como intérprete es como si el compositor estuviera apoyado a tu hombro en todo momento. Por suerte, tenemos grabaciones de muchas generaciones anteriores para estudiarlos. Pero cada uno es diferente y lo que hay que hacer es tocar sin miedo, siendo uno mismo y respetando mucho al compositor», espetó a los estudiantes grancanarios durante la clase magistral que protagonizó cuatro horas antes de enfrentarse al público y con todas las entradas vendidas -el aforo permitido por la situación sanitaria es del 55% y por ante la gran demanda se paró la venta hace semanas-.

Lang Lang apuesta por alcanzar «un equilibrio» a la hora de enfrentarse a cada pieza del repertorio. «Beethoven es muy preciso en las partituras. Tienes que dejar que la inteligencia esté un poco por encima llevando el control. Con Listz, por ejemplo, las emociones tienen que estar por encima. Depende del repertorio. Algunas piezas necesitan que seas un volcán y en otras que sea la mente la que te dirija. Hay que tener agallas para controlar todo eso. A veces no hay que fiarse ni del corazón ni de la cabeza, sino del oído para encontrar el equilibrio. Si estás muy emocional, tienes que tener mucho cuidado, porque tienes que poder escucharte», dijo quien recomienda variar cada cierto tiempo el repertorio «para refrescarse».