El pianista chino Lang Lang toca en el bicentenario del Museo del Prado. / Luca Piergiovanni / EFE

Lang Lang reescribe a Bach

El actual mejor pianista de música clásica graba 'Las variaciones Goldberg', una obra maestra que empezó a explorar hace 20 años

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

En unas inmensas planchas de cobre de una imprenta de Núremberg se imprimían las partituras de unos «ejercicios prácticos de teclado» que firmaba el ya consagrado Johann Sebastian Bach que ejercía de compositor de la real corte de Polonia y Sajonia. Era 1741, y esta pieza «consistente en un aria con diversas variaciones para clave con dos teclados» se convertiría en uno de los grandes retos de todo pianista hasta hoy. Conocida como 'Las variaciones Goldberg' ha sido interpretada –desde que existe la tecnología para grabar música–, por Glenn Gould en los cincuenta, que editó tres discos distintos y volvió a hacerlo en los ochenta; Tatyana Nikolayeva, unos años después; Keith Jarret en 1989 y, ya en el nuevo siglo, András Schiff, entre otros cientos de intérpretes. Ahora, quien se decide a ejecutarla completa es Lang Lang, el pianista de música clásica más importante y popular de la actualidad.

A pesar de interpretarla en vivo desde su adolescencia, cuando comenzó a recorrer los principales escenarios del circuito mundial, el músico chino no se había sentido «preparado» hasta ahora para dejarla en el rígido e inmutable formato del disco. «Ahora tengo 38 años y, aunque no soy un viejo, creo que ha llegado el momento de entrar en una nueva etapa de mi evolución artística», dice Lang en un comunicado. «Me he adentrado en un nuevo territorio con 'Las variaciones Goldberg' con el objetivo de seguir teniendo cada vez más conciencia de mí mismo y unos mayores conocimientos, así como seguir intentando servir de inspiración a otros».

Entre las composiciones de Bach, esta obra es una singularidad puesto que evitaba este género, el de las variaciones. En las de Goldberg, a partir de un aria indescifrable después de recomponerlo con la ornamentación propia del barroco despegan 30 variaciones que van ascendiendo en la escala.

El ritmo y el influjo de la música deben, no obstante, ser apropiadas por cada intérprete. Cada uno altera estas variaciones, las edita, alarga, acorta; altera su orden, añade codas u omite líneas. Toca con voluptuosidad o con rectitud. Este «ejercicio» fue escrito para el clavicembal, un instrumento con dos teclados, uno encima del otro, pero ha sido adaptado por distintos músicos como el francés Jacques Loussier, por ejemplo, que la incluyó en su repertorio de jazz, o el norteamericano Kurt Rodarmer que la reescribió para guitarra.

La magia de esta compleja pieza de Bach es que el virtuosismo está cargado de emoción. Hay un componente sentimental que se presiente en cada mínima pausa, una exaltación anímica para la que no basta la perfecta sincronización de los dedos. Hay un temblor que se impone entre las notas y la respiración. En su nuevo álbum, Lang Lang logra transmitir esa emoción.

Culminación de una etapa

Nacido en 1982, Lang Lang comenzó a tocar en los escenarios con 17 años y en 2001 ya era un fenómeno para el público, que agotaba las entradas de sus conciertos. Dueño de un particular estilo que ha ido depurando hasta ganarse la admiración de la crítica del mundo clásico, ha tocado con las filarmónicas de Nueva York, Berlín, Londres, París, Hong Kong, Sídney, Israel y San Petersburgo, entre otras muchas; con directores como Daniel Barenboim, Valery Gergiev o Zubin Mehta. También ha trabajado en el cine, con las bandas sonoras de 'El velo pintado' o 'The Banquet'. 'Las variaciones Goldberg' de Bach significan, según dice, «la culminación de 20 años de trabajo y su proyecto más personal».

En el álbum –editado por Deutsche Grammorphon y ya en preventa–, a la obra completa grabada en estudio se añade un concierto en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, donde se encuentra la sepultura de Bach. «La versión en vivo es muy espontánea, mientras que mi manera de tocar es diferente en la versión grabada en el estudio: muy contemplativa y reflexiva», dice Lang. «En el contexto de un concierto vives la obra de cien minutos como un todo. En el estudio puedes concentrarte en detalles y matices concretos y eso puede afectar, por supuesto, a la experiencia musical de una manera muy sustancial».

Para esta interpretación, realizada en marzo de este año, Lang se ha preparado con otros músicos, como el director Nikolaus Harnoncourt o el clavecinista Andreas Staier. «No es solo el trabajo más excepcional y creativo en el repertorio del teclado, también es el más multidimensional», asegura Lang. «Permite aprovechar todo lo que tenemos dentro de nosotros mismos, pero también nos hace darnos cuenta de lo que falta y de lo que todavía tenemos que aprender».