El pianista Josu de Solaun, que este viernes se estrena junto a la OFGC. / FERNANDO FRADE

Josu de Solaun: «Mi madre amaba la música y es por ella que hoy soy músico»

El pianista protagoniza este viernes el concierto de abono de la OFGC, en el Auditorio Alfredo Kraus, junto al director Jean-Claude Casadesus

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El pianista Josu de Solaun (Valencia, 1981) se ha convertido en un fenómeno internacional, sobre todo tras ganar en 2014 el primer premio del 13º Concurso George Enescu, celebrado en Bucarest. Este viernes afronta el 'Concierto en Sol' de Ravel, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus, dentro de la temporada de abono de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC).

Sobre la pieza con la que se estrena en el recinto del paseo de Las Canteras, el instrumentista apunta que se trata de «una pieza de sincretismo musical».

«Es como un verdadero mosaico o incluso un 'collage' de diferentes fragmentos de cultura musical: música tradicional vasca de txistu, jazz de Harlem, cante jondo andalusí, can-can francés y un pequeño homenaje a Satie en el segundo tiempo a la par que un homenaje a la algarabía urbano-mediterránea en el último tiempo», comenta el artista hispano-estadounidense que reside en España desde 2019.

Cuestionado sobre las dificultades que puede entrañar esta obra, Josu de Solaun se muestra muy claro. « Toda la música exige lo máximo de una persona. En el caso de una maestra como esta, todavía más. Es una partitura perfecta, sin una sola nota de más, como todo lo que escribió Ravel», puntualiza.

Doble estreno

Reconoce que hasta este viernes no había tocado junto al director francés Jean-Claude Casadesus, que se estrenó el pasado año al frente de la OFGC en otro concierto de abono. «Es un evento muy bonito en mi vida musical», apunta sobre lo que se plasmará sobre el escenario del Auditorio Alfredo Kraus.

Tras sus primeros ensayos con la formación grancanaria, Josu de Solaun califica como «un lujo y un honor» el hecho de poder «hacer música con ellos». «Conozco la trayectoria de la orquesta y su excelente reputación desde que era pequeño. Los ensayos han sido maravillosos, llenos de concentración», reconoce.

Cuando era un niño y la música tocó a su puerta, recuerda que se decantó por el piano «por su capacidad polifónica y el maravilloso repertorio escrito para este instrumento».

Solo un antepasado lejano de su familia estuvo vinculado de forma profesional a la música, pero De Solaun reconoce que la pasión musical de su madre fue clave para que haya terminado convirtiéndose en un intérprete internacional. «Soy el único músico de mi familia, exceptuando a un ancestro que era compositor de música litúrgica: Constantino Castellote Alcarria. Mi madre amaba la música y es por ella que hoy soy músico, siendo lo que ella siempre quiso ser y no pudo ser por sus circunstancias vitales», explica.

Características

A la hora de afrontar su oficio, este pianista tiene claro qué principios o virtudes no pueden faltar en su día a día: «Devoción por la música, humildad, vulnerabilidad en el escenario y capacidad de entrega».

Sobre sus referentes, Josu de Solaun responde que cuenta con «¡muchos!», a pesar de lo que acaba enumerando algunos pianistas: « Horowitz, Rachmaninoff y Cortot son mis tres grandes inspiraciones pianísticas. Pero también Friedman, Hoffman, Moiseiwitsch, Lipatti, Lupu, Barenboim...». A cuatro manos, asegura que le gustaría tocar alguna pieza con «Evgeni Bozhanov, Vadim Chaimovich, Olli Mustonen o Ivan Klansky, pianistas vivos que me encantan».

La música contemporánea le atrae y enumera los compositores que le interesan: «José García Román, Oscar Colomina, Gustavo Díaz Jerez, Manuel Comesaña, Vicente Chuliá, Hermes Luaces, Alexis Soriano, Josep Lluis Galiana, Mateo Soto, Abraham Espinosa, Carlos Rojo, Pascual Gimeno y Christian Roca».

Próximas grabaciones

Avanza que entre sus proyectos discográficos próximos figuran «los tres conciertos de Liszt (1, 2 y 'Totentanz' con la Filarmónica de Moravia)».

La velada de esta noche en el Alfredo Kraus se completa con la interpretación de dos piezas más, bajo la batuta de Casadesus. Se trata del 'Preludio a la siesta de un fauno', de Debussy, y el poema sinfónico 'El cazador maldito', en conmemoración del 200º aniversario de César Franck.