De izquierda a derecha, Víctor Pablo Pérez, Juan Márquez y Álvaro Lorente, este miércoles, en el Teatro Guiniguada de la capital grancanaria. / EFE

La JOCAN busca refrendar su madurez con una gira que incluye seis conciertos en el País Vasco

El punto culminante del proyecto es un concierto junto a la Joven Orquesta vasca y el Orfeón Donostiarra, dentro de la Quincena Musical

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El proyecto de la Joven Orquesta de Canarias (JOCAN) afronta un reto que pondrá a prueba su grado de madurez sobre los escenarios. Este verano protagoniza una gira de conciertos por el País Vasco que culmina con su estreno, junto a la también joven formación vasca, el Orfeón Donostiarra y sus respectivos coros femeninos e infantil, dentro de la prestigiosa Quincena Musical de San Sebastián.

«Estos conciertos son historia para la Joven Orquesta de Canarias, es un punto culminante», reconoce el veterano director Víctor Pablo Pérez, que llevará la batura de los seis recitales en tierras vascas, así como las dos veladas previas que se desarrollarán en La Palma y Gran Canaria.

Estos dos conciertos en el archipiélago estaban previstos para la pasada Navidad, pero tuvieron que suspenderse por varios casos positivos en el seno de la JOCAN, reconocieron Víctor Pablo Pérez y Juan Márquez, viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias.

En concreto, tocarán el 18 de julio de Santa Cruz de La Palma y al día siguiente en la capital grancanaria, con el mismo repertorio previsto en Navidad, que consiste en el 'Concierto para violín' de Tchaikovsky y la 'Sinfonía nº1', de Mendelssohn.

Radulovic como solista

Para la celebérrima pieza de Tchaikovsky contarán con Nemanja Radulovic como solista, un músico habitual del sello Deutsche Grammophon. «Es un violinista muy prometedor que toca de una forma muy actual», señala Víctor Pablo Pérez.

El director burgalés subrayó que este artista está muy «interesado» en este proyecto, que afronta con «una especial ilusión». «No solo le gusta el hecho de tocar con jóvenes intérpretes, sino que se pone a tiro desde un punto de vista económico para este tipo de proyectos», añadió sobre un artista cuyo último álbum se titula 'Baïka'.

En el País Vasco

En la península, la gira de la JOCAN se desarrollará entre el 21 y el 27 de julio, con veladas en el Teatro Principal de Vitoria, el Baztartxo Antzokia, en Arkoitia, el Palacio Euskalduna de Bilbao, el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y el Itsas Etxea, en Hondarribia.

Después, tras su paso por el Centro Superior de Música del País Vasco, «con ocho ensayos todos juntos y varios seccionales», avanzó Víctor Pablo Pérez, afrontará con la joven formación Euskal Herria (EGO), el Orfeón Donostiarra y sus coros infantiles y femeninos una de las grandes piezas del repertorio en el festival de música clásica más antiguo de España, como es la 'Sinfonía nº3' de Mahler.

En esa última cita vasca, sobre el escenario habrá más de un centenar de músicos, de los que 55 serán de la JOCAN.

«Una familia»

Uno de ellos será el contrabajista grancanario Álvaro Lorente, que en la presentación celebrada ayer en el Teatro Guiniguada, subrayó la oportunidad que significa para estos jóvenes intérpretes afrontar «un repertorio muy complejo» como el que les espera y dentro de una formación que define como «una gran familia». «Al tocar con la JOCAN nos quedamos sin palabras para explicar lo que sentimos», añadió.

Víctor Pablo Pérez destacó la evolución experimentada en España en los últimos 30 años en el campo de la música clásica a nivel formativo y profesional. « Hace 30 años había tres orquesta y una sola era profesional. Las distintas comunidades autónomas decidieron tener la suya e importar músicas para ponerlas en marcha. Se estaba gestando así el futuro que ahora es presente y que incluye orquestas jóvenes de gran nivel», comentó.

Puso en valor el hecho de que además de tener una formación técnica de primer nivel, los músicos españoles cuentan con una característica diferencial. «El músico español cuando se le riega y se le enseña crece de forma exuberante y cuenta con una fantasía y una imaginación que no existe entre los músicos de Centroeuropa», comentó.

A la hora de dirigir a formaciones de como la JOCAN, dijo que habitualmente se ve obligado a «frenar» el ímpetu y la energía que desborda a los intérpretes. «Se emocionan demasiado y la palabra que más suelo repetir es: control», reconoció.