El cineasta Jordan Lord, en la capital grancanaria este viernes. / c7

Crítica de cine/ 'Shared Resources'

Honestidad versus esclavitud económica

La película se proyecta dentro de la Sección Oficial del 21º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El sueño americano tiene un precio. El cine y la literatura han vendido hasta la saciedad que Estados Unidos es el país de las oportunidades, un lugar donde si se trabaja duro y se tiene talento se logra hacer fortuna con cierta facilidad. Pero esa idea de sociedad, idealizada a base de tópicos y estereotipos, tiene su lado perverso y terrible. A quien no consigue triunfar, le espera una vida perra. Pero perra de verdad, ya que con pocos ingresos económicos en Estados Unidos no eres nada. A tu alcance solo está la nada.

Esta 21ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria dedica un ciclo al cineasta norteamericano Sean Baker, que en sus películas retrata con mucho acierto la realidad de esos yanquis marginados cuyas cuentas corrientes están a cero o casi. En la Sección Oficial figura ' Shared Resources' (Recursos compartidos sería su traducción literal al castellano), documental experimental de su compatriota Jordan Lord.

Apuntamos lo de experimental por la forma, no por el contenido. El segundo está muy claro. El cineasta lleva a cabo un retrato familiar, en el que él mismo toma parte desde un principio. Focaliza todo en sus padres durante un lustro. La economía familiar quebró tras perder la casa por el huracán Katrina y, sobre todo, tras el despido del progenitor, que precisamente trabaja en el sector financiero, en concreto en un banco, renegociando las deudas de los clientes.

Con estos mimbres, 'Shared Resources' retrata lo dura que es la caída desde una vida estable hasta la existencia precaria. Subraya la carestía asombrosa para los ojos europeos de la sanidad privada norteamericana. Otro tanto sucede con lo que le cuesta a una familia norteamericana costear los estudios universitarios de sus hijos. En este caso, los del propio cineasta.

Jordan Lord lleva a cabo su ejercicio de honestidad hasta las últimas consecuencias. Filma la vida cotidiana de su familia, subtitula en su propio idioma lo que dicen los protagonistas y en distintos momentos describe él mismo con su voz lo que retrata cuando nadie habla. Se debe, tal y como queda de manifiesto en un momento dado durante una conversación con sus progenitores, a su manera de entender el cine documental. A su peculiar forma de encarar cualquier interpretación subjetiva por parte del realizador ante lo que captura su cámara.

La digestión de esta concepción vital es complicada. 'Shared Resources' requiere un esfuerzo mayúsculo en muchos momentos. Tanta honestidad y tanta osadía narrativa y en ocasiones visual, con la pantalla en la que solo se ve un fondo rosa o rojo mientras los protagonistas hablan o el propio cineasta explica lo que acontece puede cautivar o exacerbar. Ahí entra la subjetividad y la querencia vanguardista de cada espectador. Justo lo que Jordan Lord ha intentado evitar durante todo este proyecto cinematográfico y vital.