Imagen promocional de Rafael Sánchez Araña, director grancanario y asistente del titular y artístico de la OFGC, Karel Mark Chichon. / NAIRA RODRÍGUEZ

«Me gusta dirigir sinfónico, pero me tira más la ópera y la zarzuela»

El director grancanario lleva hoy y mañana las riendas de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, en el Auditorio Alfredo Kraus, a partir de las 20.00 horasRafael Sánchez-Araña Director de orquesta

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Rafael Sánchez-Araña, a sus 38 años, dirige hoy y mañana por segunda vez a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC) dentro de su temporada de abono. Lo hace en un año especialmente difícil, no solo por la pandemia, sino porque la batalla mediática y política entablada por algunos contra esta formación musical y su director titular y artístico, Karel Mark Chichon, también le salpicó. En concreto, por su cargo como director asistente del británico, ya que se puso en duda la legalidad del negociado sin publicidad con el que se le contrató, hasta tal punto que Ruymán Santana, portavoz de Ciudadanos en el Cabildo, amenazó con «llevar el caso a la Fiscalía». Lo que no ha sucedido. Sánchez-Araña no quiere «entrar a valorar lo sucedido» y se limita, como hizo en su momento, a defender la legalidad del proceso, propuesto por la propia Fundación de la OFGC, a la que no pertenece ya que él es trabajador autónomo.

-¿Qué nos puede avanzar del concierto que esta noche y mañana va a dirigir con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, en la que interviene como solista el pianista Juan Carlos Fernández-Nieto?

-Conozco a Juan Carlos Fernández-Nieto desde hace años, porque coincidimos como compañeros en el Conservatorio, en Salamanca. Él era pianista y yo violinista en aquel momento. Cuando entré, yo tenía 19 años y él, 15. Era un chico con una gran capacidad y todo el mundo alucinaba por sus cualidades. Hizo una audición para el maestro Chichon y le gustó muchísimo. Este concierto estaba pensado para el año pasado, pero no se pudo hacer por la pandemia. El original incluía coro y se tuvo que cambiar el programa. Se respetó que tenía que incluir una obra de Promuscan (asociación para la Promoción de la Música Culta de Canarias). Iba a ser una de Juan Manuel Ruiz, que era para coro y gran orquesta, y que se hará en un futuro. Se optó por 'Danzas de ideas', de Masperi. Es un compositor argentino que está afincado en Gran Canaria desde hace años. Volviendo al concierto nº2 de Chopin con Juan Carlos. Es una pieza que conozco muy bien. La dirigí en septiembre de 2019 para Ivo Pogorelich, toda una leyenda del piano. Es una obra en la que lo virtuoso es el piano, no la orquestación, donde Chopin no era tan brillante. La orquesta no tiene mucho peso, salvo pequeños pasajes. Lo difícil es que se trata de una música muy libre, que exige mucha flexibilidad al músico y Juan Carlos es ideal para eso. También resulta complicado seguir al pianista porque es casi como seguir a un cantante en la ópera. La de Masperi, por su parte, es una obra de ideas, como ya dice su título. Tuvo ideas por aquí, ideas por allá y la estructuró en tres partes, con un rondó final que se repite dos veces y donde une lo que ha presentado previamente. Dura unos ocho minutos. Utiliza escala por tonos, escala pentatónica, cambios de compases... Es una obra que creo que agradará bastante al público. Es muy gratificante escucharla. Es agradable de tocar y para mí también lo fue estudiarla. Muestra a un compositor con un criterio.

OBRA DE ESTRENO«La pieza de Masperi le gustará al público, la he disfrutado dirigiéndola y estudiándola»LA OFGCC«Es una orquesta con una gran personalidad y varios de sus solistas son impresionantes»TRAYECTORIA«He evolucionado mucho con Chichon y ahora me siento con mucha más confianza»

-Y la 'Sinfonía nº9' de Shostakovich para cerrar...

-Sí. Es la primera vez que dirijo a Shostakovich. Es una muy buena obra para comenzar a estudiarlo, porque es bastante clásica, aunque tenga cinco movimientos. Dura 25 o 26 minutos, como la 'Primera' de Beethoven. Es clásica, pero en el lenguaje de Shostakovich. Fue importante en su producción, porque al finalizar la Segunda Guerra Mundial todo el mundo esperaba la gran novena sinfonía, como en el caso de Beethoven. Él formaba parte del sistema de Stalin pero estaba en contra, escribía contra su forma de gobernar. Por eso hay directores a los que no les gusta dirigir Shostakovich, porque no es música absoluta, hay que conocer el contexto histórico y la vida de este compositor para entenderla de verdad, porque esconde muchos mensajes. De repente, Shostakovich va y sorprende a todo el mundo y presenta esa sinfonía clásica, por momentos se podía decir que es hasta grotesca e irónica. Fue una burla al sistema de Stalin, una forma de denunciar que lo que vivía era una mentira, una mofa, no algo real. Con todo eso, compuso una sinfonía maravillosa, con un solo increíble de fagot en el cuarto movimiento. Es una sinfonía en la que es difícil ir juntos, pero en estas circunstancias, por la pandemia, aún más. Todos los directores que han pasado en esta temporada por aquí se han encontrado con el mismo problema. Entre los primeros violines y el tuba antes había 10 0 15 metros, ahora por la distancia de seguridad puede que sean 25. Eso exige mucha precisión, sobre todo cuando los tempos son rápidos. Es una gran dificultad. Requiere de un trabajo diferente en los ensayos y un esfuerzo increíble para los músicos. El músico de cuerda, por ejemplo, está acostumbrado a trabajar en sección. Con los violines y después con el resto. Ahora, al estar a metro y medio de distancia, se sienten solos. En la actual situación, en todas las orquestas, han tenido que aprender a tocar de otra forma y de tener un poco más de iniciativa. Eso ha generado variaciones en las formas de ensayar también, que cada director ha resuelto como ha creído pertinente.

-¿Cómo se ha encontrado usted a la OFGC?

-Es una orquesta con un nivel impresionante. Hay muy buenos músicos. Varios solistas son realmente impresionantes. No todos están a un nivel increíble, pero eso pasa en todas las orquestas del mundo. Como colectivo es una orquesta con mucha personalidad y se nota desde el primer momento que comienzas a leer con ellos. No todo lo que le marques le va a funcionar. Como es lógico, el director tiene que adaptarse a la orquesta y la orquesta al director. Pero en la OFGC se notan sus años, en positivo. Tiene mucha personalidad y que ha evolucionado muchísimo desde que está el maestro Chichon. ¡La ha hecho sonar muchísimo! Ha realizado cambios internos fundamentales. He estudiado con varios profesores, en Italia y Alemania, pero la persona que más me ha influido a nivel de dirección de orquesta ha sido él. Obviamente, hay muchas cosas que las he aprendido con él. De ahí que haya algunos comentarios de músicos que me dicen que hago algunos gestos igual que él. Es inevitable. Copio cosas en positivo, porque la dirección de orquesta es también muy subjetiva y un gesto puede expresar mucho o nada. Tengo claro que requiere una comunicación gestual natural, no fabricada, influye mucho la personalidad de cada uno.

-Cuando como sucede en estos dos conciertos, el director asistente del director titular y artístico es el que lleva las riendas, ¿la OFGC cómo le recibe?

-(Risas) He evolucionado mucho con el trabajo con Chichon y con la orquesta. Poder dirigir a la OFGC es una oportunidad y un aprendizaje increíble. La última vez que dirigí un concierto de abono de la OFGC fue en 2019 y ahora me siento con mucha más confianza y creo que los músicos lo perciben y me valoran más. Es natural. Esta orquesta, además, es muy profesional. La orquesta ha salido en la prensa por muchas cosas, Chichon también y esos mismos días, los ensayos han sido de lo más normal y profesionales. En las pausas y después, cada uno dice y hace lo que quiera. Pero durante los ensayos, ni una mala cara ni nada de nada. Todos haciendo su trabajo y sonando increíble. Llevo como asistente de Chichon desde 2017 y ellos son testigos de mi propia evolución.

-Por lo que me dice, ¿es consciente de que como director le queda mucho por evolucionar, algo lógico por su edad?

-Por supuesto. Tengo 38 años, por lo que no soy tan joven. Pero hay directores que con 25 años ya tienen una carrera impresionante. Yo no soy un prodigio. Soy un músico que estudié violín y dirección de coro. Estoy en una edad en la que soy joven para algunas cosas y viejo para otras. Obviamente, estoy en evolución. Para que un director se consolide tiene que pasar el tiempo, hay que equivocarse varias veces y pasar por muchas orquestas. Se requieren al menos unos diez años desde que está activo. Yo llevo activo como director de orquesta cuatro años, quitando el año de la pandemia. Durante diez años estás debutando. Todo es nuevo y por eso hay momentos en los que te ves preparando cinco programas a la vez, porque nada de eso lo has dirigido antes.

-Estaba previsto que debutara en Lituania y se aplazó por la pandemia. ¿Ya tiene fechas?

-Confirmado para febrero de 2022, si todo va bien, para debutar con 'Carmen'.

-Estuvo de asistente de Daniel Oren para la 'Cavalleria Rusticana' de los Amigos Canarios de la Ópera. ¿Qué tal fue?

-Es historia viva de la ópera. Nunca se me olvidará una cosa. El italiano Carlo Antonio de Lucia, que era el director de escena y una persona encantadora y un gran profesional, me dijo que Oren, que es israelí, «no es italiano, es italianísimo». Conoce el repertorio italiano como nadie. Todas las músicas tienen sus peculiaridades y la ópera italiana tiene mucho de tradición. Con 'Cavalleria' me sorprendió como cambiaba dinámicas y muchas cosas que al principio chocaba, pero el resultado final fue alucinante. Lograba un resultado final muy italiano con una orquesta canaria y solo después de unos cuantos ensayos. Eso es increíble. Estuvimos muchas horas hablando y congeniamos bien. Es un grandísimo director y hubo momentos en las tres 'Cavalleria' que fueron inolvidables.

-¿Le gusta dirigir ópera?

-Buff... sinceramente, me tira bastante, más que el sinfónico. Me gustaría tirar por ahí y lo estoy intentando. Obviamente, música sinfónica hay que hacer. Y me gusta. Pero hay muy pocos directores que se dediquen solo a hacer sinfónico. Si me dan a elegir, tiraría más por la ópera y la zarzuela. Este año tengo dos títulos en la temporada de la zarzuela de aquí y estoy encantado. En cuanto se mete la voz, el trabajo es otro y el estudio, también. También te obliga a seguir una dramaturgia. Tuve la suerte de debutar con 'La Traviata' con la Sinfónica de Las Palmas y tenía a Ludovic Tézier, Celso Albelo y Jessica Pratt. ¿Qué le vas a decir, tú, un director joven, a Ludovic Tézier que él no sepa de 'La Traviata'? Con Daniel Oren ha sido diferente. Él es una leyenda y el casting era muy joven y brillante. En ambos casos aprendí muchísimo.

Rafael Sánchez-Araña. / Naira Rodríguez

Un concierto de Año Nuevo «por todo lo alto»

- Usted también dirige a la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. ¿Qué nos puede avanzar de los planes que hay previstos para esa formación?

- Esta semana está haciendo 'Gala de estrellas' para el pregón de las Fiestas Fundacionales. Nos acaban de nominar a mejor disco de música de raíz en los Premios Canarios de la Música, cuya gala es el día 5. Fue una sorpresa increíble. Se trata de un álbum que grabamos en 2019 por nuestro 20º aniversario. Fue una sorpresa que valorasen el disco y solo la nominación ha sido un premio y todos los miembros están encantados. La Sinfónica es una orquesta que se mueve por proyectos. Fijo tenemos dos títulos en la temporada de zarzuela, se trata de 'La Revoltosa' y 'Aires de Zarzuela', que por primera vez se desplazará hasta Tenerife, con la colaboración del Teatro Leal y el Ayuntamiento de La Laguna. Así se respeta lo de Temporada de Zarzuela de Canarias. Es un paso importante, porque somos una comisión artística que integran la Filarmónica, Sinfónica y los Amigos Canarios de la Zarzuela.

- Y después están los conciertos de Año Nuevo, que ya es todo un clásico navideño en la isla.

- Estamos preparando el 10º aniversario de ese concierto popular. Estamos cruzando los dedos para que el coro pueda participar, si la situación sanitaria lo permite. Como cada año, desde el 2 de enero estando dándole vuelta al repertorio. Ya lo hemos cambiado mil veces y hemos barajado ya distintos cantantes, porque son unas fechas complicadas. Nuestra intención es hacer unos conciertos por todo lo alto. Si no se puede, lo haremos también dentro de las condiciones que se permitan.

- Ya lo hicieron en la pasada Navidad.

- Hacer cuatro conciertos, en plena pandemia, fue increíble. Pensábamos hacer uno, pero esa cita anual le ha gustado mucho al público. Se ve que le tienen cariño. Tenemos también otros proyectos en mente.