Billie Eilish, junto a su hermano Finneas, esta noche durante la actuación./Afp

Billie Eilish, junto a su hermano Finneas, esta noche durante la actuación. / Afp

Los Grammy se rinden a la música femenina

Beyoncé, Taylor Swift, Megan Thee Stallion y Billie Eilish son las grandes ganadoras de una ceremonia que celebró la música en directo tras un año de pandemia

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Fue una noche con voces fundamentalmente femeninas y una intención clara: olvidar un 2020 funesto y celebrar la música en directo. Con ese espíritu se planeó la 63 edición de los Grammy, los premios que entrega la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos, que tuvieron lugar anoche en una suerte de terraza abierta junto al Staples Center. Femenina porque Beyoncé, Taylor Swift, Megan Thee Stallion y Billie Eilish fueron las grandes ganadoras de la noche. La primera hizo historia al obtener cuatro galardones y convertirse así en la mujer más premiada, con 28 gramófonos. El último de la noche lo recibió en la categoría de la mejor interpretación de R&B por 'Black Parade'. Obtuvo otros tres al mejor videoclip, por 'Brown Skin Girl', y a la mejor canción de rap y la mejor interpretación de rap por su colaboración con Megan Thee Stallion en 'Savage'. Fue también una gran noche para la artista de hip hop, que a los dos trofeos obtenidos por 'Savage' sumaba el de mejor artista revelación. No pudo hacerse, sin embargo, con el de mejor grabación del año, que por segundo año consecutivo fue a parar a manos de Billie Eilish por 'Everything I Wanted'. Uno también consiguió Taylor Swift, el de mejor álbum del año por 'Folklore'. Es la tercera vez que la de Pensilvania logra el galardón, una hazaña solo al alcance de artistas como Frank Sinatra y Stevie Wonder.

El cómico Trevor Noah ofició como maestro de ceremonias y lo hizo con una lucidez encomiable. De los Grammy de ayer decía, por ejemplo, que era «el evento al aire libre más grande del año, junto a la toma del Capitolio», al tiempo que sostenía que cualquier cosa en la nariz de los invitados «es un resto de una PCR» o que en la carpa «hay más tensión que en una reunión familiar en Buckingham Palace». Fue una pena que sus intervenciones fueran tan escuetas.

Bad Bunny, durante su actuación.

Galería. Bad Bunny, durante su actuación.

Pero había una buena razón. Y es que la ceremonia dio ejemplo y convirtió la noche en un largo recital de variopintos estilos. Ya habían dicho los organizadores que habría actuaciones grabadas y otras en directo, pero en este último caso la planificación resulto brillante ya que el recinto en el que tenían lugar las actuaciones se convirtió en una suerte de plató con cinco escenarios, al más puro estilo del show que Jools Holland conduce en la BBC, lo que dotó de un gran dinamismo a la música en directo. Abrieron la velada Harry Styles, que se llevaría el galardón a la mejor interpretación de pop solista por 'Watermelon Sugar' -«yo me hubiese puesto camisa en mi primera noche en los Grammy», le dijo Trevor con sorna-, Billie Eilish, con una puesta en escena deslumbrante y unas Haim muy rockeras. Después tocarían Black Pumas, DaBaby, de impoluto blanco, y Bad Bunny, muestra de que los ritmos latinos han conquistado Estados Unidos. El de Puerto Rico, por cierto, ganó el Grammy al mejor álbum de pop latino o urbano y se mostró encantado de recibir un premio «por hacer lo que amo».

Por la gala desfilaron también Dua Lipa, ganadora del premio al mejor álbum de pop vocal por 'Future Nostalgia', Silk Sonic, la banda de corte setentero compuesta por Bruno Mars y Anderson .Paak; Taylor Swift, Post Malone o Megan Thee Stallion. Esta última lo hizo en dos ocasiones, porque también acompañó a Cardi B en una de las actuaciones más calientes y gamberras de la noche, sobre una cama de gigantescas dimensiones.

Arriba, Megan Thee Stallion y Cardi B; debajo, Beyoncé y Billie Eilish.

Pero el ejemplo no solo vino de la mano de las actuaciones musicales. La Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos también pensó en los bares y las salas de conciertos que tan mal lo han pasado en 2020. Por allí estuvieron dueños y camareros de garitos tan emblemáticos como el Troubadour de Los Ángeles o el Apollo de Nueva York. Ellos se ocuparon de dar algunos de los premios de la noche como el del mejor álbum de country para 'Wildcard', de Miranda Lambert o el de la canción del año para 'I Can't Breath', de H.E.R., que se inspiró en las palabras que George Floyd pronunció antes de morir -«mantengamos la lucha que teníamos en verano de 2020», dijo la cantante-. Esa reivindicación, la del #BlackLivesMatter, estuvo muy presente toda la noche e incluso centró la actuación de Lil Baby junto al centro de convenciones de Los Ángeles. Igual de emotivo fue el 'in memoriam' en el que, de nuevo, Bruno Mars y Anderson .Paak se lanzaron a interpretar canciones de Little Richard o Lionel Richie homenajeó a su buen amigo Kenny Rogers.

Las Haim, durante su potente actuación y Taylor Swift, recibiendo el premio al mejor álbum del año.

El galardón al mejor álbum de música electrónica fue para 'Bubba', de Kaytranada; el premio al mejor álbum de rock fue a parar a The Strokes por el excelente 'The New Abnormal'. Brittany Howard recibió el premio a la mejor canción de rock por 'Stay High' y Fionna Apple, a la mejor interpretación de rock por 'Shameika' y al mejor álbum de música alternativa por 'Fetch The Bolt Cutters'. Fito Paez lograba el Grammy al mejor álbum de rock latino o alternativo por 'La conquista del espacio'.