Lang Lang. / Olaf heine- deutsche grammophon

Entre la genialidad y el 'marketing'

Música clásica. El pianista chino Lang Lang toca este jueves en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria dentro del 38º Festival de Música de Canarias. Las entradas están agotadas.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La polarización se personifica con Lang Lang. Para algunos, el pianista chino es un genio, uno de los mejores intérpretes del repertorio clásico de la actualidad. Para otros es un buen pianista, a secas, y todo lo que le rodea es puro 'marketing', estrellato mediático y florituras para los no entendidos.

Este jueves, el artista nacido en Shenyang el 14 de junio de 1982 toca, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria dentro del 38º Festival de Música de Canarias. El domingo repite, a partir de las 19.00 horas, en el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife Adán Martín. Para las dos veladas, las entradas se agotaron con rapidez. Incluso, la organización del Festival, la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, ha tenido que hacer equilibrios para ajustar las localidades vendidas al 55% de aforo al que obliga el nivel 4 de alerta sanitaria actual por la pandemia de la covid-19.

La demanda de localidades, incluso desde el extranjero, apuntan desde el Festival, ha sido enorme desde que se anunció su 'fichaje' semanas después de que se diera a conocer el resto de la programación de esta edición. ¿Realmente merece la pena tanto esfuerzo por ver cómo toca? Jorge Perdigón, director del Festival de Música de Canarias, ya avisaba hace unas semanas en las páginas de este periódico sobre la división de opiniones que genera. «En lo que al piano se refiere, vamos a contar con los dos mejores. Los académicos abogan por Sokolov, pero los menos académicos se decantan por Lang Lang. Se dieron varias circunstancias para conseguir que viniera. Lang Lang se mueve por proyectos, va a los sitios si le ilusiona lo que le ofreces. Incluso, en las conversaciones surgió el volcán de La Palma, que había visto en televisión. Vendrá con su familia, estará ocho días aquí y queremos contar con él para una serie de actividades paralelas», dijo. Mañana, cuatro horas antes de su primera velada, Lang Lang protagonizará un encuentro con estudiantes de música en la Sala de Cámara del recinto del paseo de Las Canteras.

Que Perdigón aluda al veteranísimo Sokolov no es baladí. El ruso es la antítesis de Lang Lang. No da entrevistas casi desde que existía la URSS, no permite que se graben sus conciertos, ni se le ocurre poner rostro a un producto publicitario, y accedió a vacunarse solo cuando vio que su carrera profesional podía finalizar antes de lo previsto. Esas excentricidades y otras muchas más se le consienten porque cuando toca, para crítica y público, es el mejor pianista vivo. Con permiso de su compatriota Arcadi Volodos.

Lang Lang, por su parte, entiende a la perfección el capitalismo y sabe que el escenario es solo una parte mínima como fuente de ingresos. Ha sido el rostro de campañas publicitarias de firmas de lujo como Rolex o Mont Blanc, entre otras. Se codea con lo más granado del artisteo cinematográfico y musical norteamericano -vive cuando su agenda se lo permite en Nueva York-, acude con asiduidad a los principales programas de televisión, da entrevistas sin problemas, protagonizó una boda de cuento por todo lo alto en 2019 en el palacio de Versalles con la también pianista Gina Alice Redlinger, tocó en la Casa Blanca, por los Premios Nobel en Estocolmo, en los Juegos Olímpicos de su país natal, su cuenta oficial de seguidores en Instagram alcanza casi el medio millón de seguidores y casi 200.000 en Twitter...

El pianista, que graba en exclusiva con el prestigioso sello Deutsche Grammophon, protagoniza en estos dos conciertos de la 38ª edición del Festival un programa compuesto por el 'Arabesco en Do mayor, Op. 18', de Robert Schumann, y las 'Variaciones Goldberg', de Bach, con las que editó un disco en 2020. Ya se verá si cautiva o no a la mayoría, pero lo que es seguro es que entre los melómanos (o aspirantes a serlo) cuando finalice su actuación se mantendrá el debate sobre si se trata de un genio musical de esos que nacen contados con los dedos de una mano o se trata de un buen pianista envuelto en fuegos artificiales. La pandemia ha impedido que sean pocos los que puedan entrar en el debate, porque la expectación que ha despertado llenaría ambos auditorios al menos dos noches en cada isla.