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Carlos del Amor, en el Thyssen, frente al retrato de la 'Giovanna' que ilustra la portada de 'Retratarte' (Espasa). JeOSM
Carlos del Amor / Periodista: «¿Mi autorretrato? Algo melancólico y razonablemente risueño»
Carlos del Amor / Periodista

«¿Mi autorretrato? Algo melancólico y razonablemente risueño»

El periodista de TVE publica 'Retratarte', un viaje por 35 retratos en el que imagina cómo pudo ser ese momento íntimo de interacción entre el modelo y el artista

Domingo, 20 de noviembre 2022

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El periodista cultural de TVE Carlos del Amor (Murcia, 48 años) vuelve a sumergirse en la intrahistoria de los cuadros, como hizo en su aplaudido y premiado 'Emocionarte' (Espasa, 2020) y ahora va un paso más allá en 'Retratarte' (Espasa), donde cierra el plano y se adentra en 35 retratos y autorretratos y en las 70 vidas que hay detrás de los modelos y los artistas que los pintaron. Del Amor radiografía con su habitual ingenio a esos personajes que nos miran desde el otro lado del lienzo, y de nuevo ensancha el marco para atravesar la frontera de lo visible y revivir cómo pudo ser ese instante íntimo en que el modelo desnuda su personalidad ante el artista. Salvo una obra desaparecida y dos en manos privadas, los cuadros de 'Retratarte' cuelgan en 25 museos de Europa (Rusia, Alemania, Francia, Italia, España, Reino Unido y Suiza) y Estados Unidos. Hay lienzos de cuatro museos españoles: el Museo del Romanticismo de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Casa de los Tiros de Granada y el Thyssen, que aporta tres retratos, entre ellos uno formidable que ilustra la portada, esa belleza nacarada y serena de la 'Giovanna' de Ghirlandaio.

-¿Recuerda su primera experiencia en un museo? 

-De niño en un viaje a Madrid que nos asomamos al Prado. Recuerdo su galería central y poco más. Y luego la he transitado tantísimas veces… son mis 200 metros favoritos del mundo… y esa baldosa en la que giras y ves 'Las meninas'… ese metro cuadrado es lo más valioso de este país.

-En la parte de agradecimientos de 'Retratarte', da las gracias a todos los que empuñan el arte como la mejor arma contra la sinrazón y la barbarie. Hay quien ahora empuña el arma de la sinrazón contra el arte, como hemos visto con los ataques de los activistas ecológicos...

-El arte no tiene culpa alguna del cambio climatico. La causa ecologista es una causa loable, pero con los medios equivocados. Viendo cómo pretenden llamar la atención no empatizas con esa causa. Al arte hay que dejarlo tranquilo.

-¿Ha pensado qué haría si una de esas protestas le pilla 'in situ'? 

-Me habría dado un susto enorme. Estas cosas no las esperas y te dejan paralizado. El problema es que haya un efecto llamada y que tras pegarse al marco se peguen en la tela. O que arrojen sopa sobre un cuadro sin cristal y nos encontremos a la infanta Margarita llena de tomate…

-¿Es un problema de seguridad? 

-No, no, no, no… ¿qué haces? ¿atas a la gente? Si alguien quiere dañar un cuadro, lo va a hacer.

«Si alguien quiere dañar un cuadro lo va a hacer. El problema es que haya un efecto llamada»

-En 'Retratarte' hay 35 retratos, ¿cuál es su favorito?

-El de Giovanna Tornabuoni de la portada, pintado por Ghirlandaio entre 1489 y 1490. Le he ido cogiendo cariño. Siempre que voy al Thyssen me la encuentro y de tanto verla nunca la había hecho el caso que merecía, pero cuando profundizas en la historia ves que es estupenda.

-No está la Gioconda, el retrato más reproducido de todos los tiempos. ¿Está excluida a propósito? 

-Sí, intento huir de lo súper-mainstream. Leonardo es el tío con mejor marketing del mundo. No le hace falta más.

-He visto en El Prado a visitantes acongojados por el retrato de Felipe II de Sofonisba Anguissola… Uno se puede imaginar la tensión en el ambiente entre una mujer pintora y todo un emperador...

-Yo me imagino siempre el momento de tensión entre un pintor y un modelo, sobre todo cuando tiene muchísimo poder. En cualquier retrato se establece un duelo. Ante el pintor nos ponemos a la defensiva por pudor, por vergüenza… no sabemos dónde mirar. En este libro quizá sería equiparable el retrato de Rafael de Julio II, un Papa tan sumamente poderoso, y que Rafael lo retrata débil, decadente, triste… Ese momento tiene que ser tenso… Rafael fue valiente y esos retratos son los que pasan a la historia.

«En un autorretrato saldría algo melancólico y razonablemente risueño, pero mi arte para pintar es cero y mira que es jodido cuando me gusta tanto la pintura»

-¿En la selección de esos 35 retratos se ha guiado por algún criterio?

-Por mi gusto y por el conocimiento que tenía de la obra porque la he visto o me han hablado de ella, e incluso he podido hablar con la artista, como con Miriam Escofet que pintó los retratos de Isabel II y de su madre, que salen en el libro.

Arriba, el retrato que Rafael hizo de un ya anciano papa Julio II, una sesión que Del Amor imagina en su libro. Debajo, el autorretrato desnudo que la granadina Aurelia Navarro pintó en 1908 y que tanto ha llamado la atención al periodista de TVE, tal como narra en 'Retratarte'. Junto al lienzo, un retrato de Isabel II, obra del británico Lucian Freud, una pieza que no está en el libro, pero con el que Del Amor confiesa que se quedó «a cuadros». R. C.
Imagen principal - Arriba, el retrato que Rafael hizo de un ya anciano papa Julio II, una sesión que Del Amor imagina en su libro. Debajo, el autorretrato desnudo que la granadina Aurelia Navarro pintó en 1908 y que tanto ha llamado la atención al periodista de TVE, tal como narra en 'Retratarte'. Junto al lienzo, un retrato de Isabel II, obra del británico Lucian Freud, una pieza que no está en el libro, pero con el que Del Amor confiesa que se quedó «a cuadros».
Imagen secundaria 1 - Arriba, el retrato que Rafael hizo de un ya anciano papa Julio II, una sesión que Del Amor imagina en su libro. Debajo, el autorretrato desnudo que la granadina Aurelia Navarro pintó en 1908 y que tanto ha llamado la atención al periodista de TVE, tal como narra en 'Retratarte'. Junto al lienzo, un retrato de Isabel II, obra del británico Lucian Freud, una pieza que no está en el libro, pero con el que Del Amor confiesa que se quedó «a cuadros».
Imagen secundaria 2 - Arriba, el retrato que Rafael hizo de un ya anciano papa Julio II, una sesión que Del Amor imagina en su libro. Debajo, el autorretrato desnudo que la granadina Aurelia Navarro pintó en 1908 y que tanto ha llamado la atención al periodista de TVE, tal como narra en 'Retratarte'. Junto al lienzo, un retrato de Isabel II, obra del británico Lucian Freud, una pieza que no está en el libro, pero con el que Del Amor confiesa que se quedó «a cuadros».

-¿Con qué otro retratista le habría gustado hablar?

-Con Rafael para que me explicara con todo detalle cómo fue la sesion con el Papa. Y también con alguna de las mujeres retratistas que aparecen en el libro para que contaran las dificultades con que se encontraron. Hablé con los descendientes de Aurelia Navarro, una artista granadina que pintó un autorretrato desnudo que se exhibió en la exposición 'Invitadas' del Museo del Prado y que está en la Casa de los Tiros de Granada. Cuando ves un desnudo de principios del siglo pasado pintado por una mujer saltan las alarmas. Ese cuadro en su momento llamó la atención en Madrid, pero su padre pidió a Aurelia, que entonces tenía 25 años, que regresara a Granada, que siguiera pintando sí, pero en Granada. Volvió y vio cortada su trayectoria, su carrera. Años más tarde se metió a monja. La familia dice que era muy devota, pero de haber seguido en Madrid, probablemente su vida hubiera sido otra.

-Entre los retratos seleccionados hay uno desaparecido que pintó Caravaggio. ¿Por qué ha escogido un cuadro que el público ya no puede disfrutar?

-Sí, 'Retrato de una cortesana' pintado en 1597. Los nazis lo destruyeron. Lo escogí porque de Caravaggio me interesa su biografía, era un pendenciero, cortó el pene a un hombre que murió por esa herida, su ficha policial daría para un libro. Y luego él como artista se fija en un modelo que no es un rey o una reina, es una cortesana. Y además el cuadro es un ejemplo de cómo la sinrazón puede privarnos del arte.

-Fuera de los que aparecen en su libro, con qué retrato se quedó a cuadros

-Con el que le hizo el pintor Lucian Freud, nieto de Sigmund, a Isabel II.

-Y en un autorretrato de Carlos del Amor, ¿cómo se pintaría? 

–Razonablemente risueño y algo melancólico.

«Mi experiencia más 'mística' fue cuando en pandemia entré en El Prado. El mundo estaba parado y yo estaba dentro con las salas sin iluminar, viendo las obras tal como las vieron los artistas en su época»

-Estamos a punto de entrar en el Año Picasso. Hagamos un ejercicio de imaginación. En abril de 1937 cuando el malagueño pintaba el 'Guernica', ese gran retrato de la Guerra, sus jefes le envían a usted a París a hacer un reportaje al genio… ¿qué le preguntaría?

-Lo primero le pediría que me explíque qué está intentando plasmar y cuando me lo explique me dejaría con la boca abierta. Luego le preguntaría si piensa volver a España y si sueña con volver a pintar palomas en su Málaga natal, que era lo que hacía cuando empezó a dibujar... le preguntaría que qué queda del niño que pintaba palomas.

-¿Usted que ha visitado decenas de veces los grandes museos… me puede contar alguna experiencia única que haya vivido en alguno? 

-Te puedo contar varias. Yo creo que la más 'mística' fue cuando en pandemia entré en El Prado. El mundo estaba parado y yo estaba dentro. No había nadie y las salas no estaban iluminadas. Estaba viendo las obras tal como las vieron los artistas en su época, sin luz artificial, las pinturas negras de Goya, 'Las meninas'… Fue muy impactante visitar el museo por esa experiencia y por lo que estaba pasando fuera. Otra vez me llamaron del Thyssen, y me dijeron 'oye que estamos con Antonio López montando una exposición'… Fui y estuve con él mientras colgaban los cuadros y él decía ponlo aquí, ponlo así… Fue un momento mágico de esos con los que esta profesión te paga de otra manera. Y también fue increíble estar en el taller de restauración del Reina Sofía mientras restauraban 'Un mundo', de Ángeles Santos.

-Ese cuadro abría su anterior libro, 'Emocionarte'. Es fascinante, pasan tantas cosas en él que recuerda a un 'Jardín de las delicias' del siglo XX...

-Sí, te puedes tirar un año ahí delante mirando los detallitos. Es imposible verlos todos. Yo lo pude ver en el taller de restauración y eso fue muy, muy, muy bonito.

El periodista y escritor, en una de las salas del Thyssen, museo que aporta tres de los 35 retratos del libro.
El periodista y escritor, en una de las salas del Thyssen, museo que aporta tres de los 35 retratos del libro. JEOSM

-¿Le queda alguna fantasía por cumplir en un museo?

-Bueno, quitando el sexo, ¿eh?... He estado de noche en un museo, pero nunca he dormido en ninguno. Igual despertarte y ver ahí delante 'Las meninas'… no sería mala experiencia… aunque no sé si sería capaz de conciliar el sueño ante una obra de arte de semejante calibre.

«Ver un cuadro en directo es incomparable. Hay que llevarse la experiencia, el contacto y el diálogo con la obra. Eso es enriquecedor»

-¿Se ha despedido de algún cuadro?

-No, no. Incluso si estás en Nueva York y vas a visitar algún museo y te impresiona una obra, siempre hay que decir volveré. Nunca adiós. Decir adiós es triste.

-Seguramente todos los cuadros merecen un puñado de segundos o de minutos, pero ¿hay un tiempo mínimo para contemplar un cuadro?

-'El jardín de las delicias' es como un libro, una historia de historias. Yo creo que si te llama un cuadro sí que le tienes que dedicar un tiempo, y más ahora que tenemos todas las herramientas a mano para poder profundizar en él, más allá de lo que diga la cartela.

-Con el metaverso igual no hará falta acudir a los museos...

-Yo espero que no. Ver un cuadro en directo es incomparable. Hay que llevarse la experiencia, el contacto y el diálogo con la obra. Eso es enriquecedor. Como cuando vas a una exposición y hay un cuadro con granitos de arena de playa y son reales porque cuando el tío lo pintó al aire libre lo salpicó la arena, y ahí se ha quedado. Pues eso, yo creo que te abre la imaginación y te abre la manera diferente de sentir y de apreciar lo que tienes delante.

-¿Ha llorado de emoción ante algún cuadro?

-Soy de lágrima difícil… soy más de llorar en la intimidad… un absurdo pudor. En un museo he vivido la sensación de dejar de oír alrededor y de vivir una inmensa paz. Eso también te puede pasar en casa leyendo un libro o escuchando una canción.

«Ojalá hubiera pillado un bono cultural en mi época… ¡65.000 pesetas para ir al cine, al teatro, comprar libros y cómics... Hay que aplaudir al 58% de los jóvenes que lo han adquirido y alentar al otro 42% a que lo haga»

-¿Ve a los jóvenes en los museos?

-Cada vez veo a más jóvenes, y a más grupos de estudiantes. Lo que hay que hacer es que una vez que entren, atraparlos, no cerrar las puertas. Que se sientan que están en una casa amigable, que lo vean como un lugar maravilloso. En el Reina Sofía veo con frecuencia a jóvenes sentados por los pasillos o en las salas del viejo hospital y charlando entre ellos. Pues bueno, están ahí respirando ese ambiente, eso me gusta…

-Informa de cine, de arte… ¿me puede dar una pincelada sobre la cultura en España?

-La capacidad creativa cultural de este país es altísima. En el cine hay gente que es Marca España, y luego hay una hornada de gente que está tirando las puertas abajo. Hay una generación capitaneada por Carla Simón que se va a comer el mundo. Yo llevo una temporada viendo cine español maravilloso. Hay que seguir apoyando a esta gente con leyes, y crear las políticas adecuadas para que se mantenga la cantera. Es decir, que un chaval que está haciendo cortos tenga un apoyo suficiente para hacer su primer largo, o que el que está haciendo Bellas Artes encuentre esa beca adecuada para poder seguir pintando o esculpiendo, o que el actor que está en un barrio ahora mismo, pueda ir a una escuela de arte dramático. Y sobre todo que en este país nuestro no veamos jamás a la cultura ni a los creadores como un enemigo.

-El bono cultural, 400 euros para los jóvenes que han cumplido la mayoría de edad este año, ha sido adquirido por casi el 58% de los beneficiarios… ¿Ve la botella medio llena o medio vacía?

-Pues hay que aplaudir al 58% y alentar al otro 42%. Y joder, yo pienso en la suerte de que te den 400 pavos para comprar libros, cómics, ir al cine, al teatro o a los museos… Ojalá lo hubiera pillado en mi época… ¡65.000 pesetas! Imagino que los que no lo tienen habrán encontrado algún tipo de barrera tecnológica o burocrática… porque no es 'te doy 400 euros y me ayudas a podar los árboles del parque'. Es que te los doy. Sembrar cultura es estupendo y si la siembra cosecha al 58%, pues oye es un 58% más de lo que había antes. Yo aplaudo cualquier iniciativa que incentive el consumo de cultura. Igual un chaval de estos va una vez al cine y descubre una pasión que ya no le abandona…

«El Guggenheim es apabullante, pero también me gusta el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca o el pueblo-museo de Genalguacil, en Málaga»

-Al margen del Prado, el Thyssen y el Reina Sofía, por citar las tres pinacotecas más conocidas, ¿me puede recomendar algún museo imprescindible?

-Ufff… te voy a decir uno que es muy mainstream….

-¿El Guggenheim?

-Sííí, es que es un edificio apabullante, tanto por el contenido como por el continente. Es que joder, te pega una leche cada vez que lo ves. Y es un ejemplo de lo que puede hacer la cultura por una ciudad y por un entorno. Pero te puedo citar el Bellas Artes, también de Bilbao, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca o el pueblo museo de Genalguacil, en Málaga o el Museo Dalí…

-Usted tiene mucho arte para contar historias, ¿para qué más cosas tiene también arte?

-Uff, pues mira, sé para lo que no tengo arte. No tengo arte para jugar al fútbol, aunque juego de vez en cuando. Y no tengo arte para ponerme delante del público. Todavía me pongo nervioso cuando estoy ante un auditorio. Ver a doscientas personas me pone nervioso. Y no tengo arte para pintar. Cero. Y mira que es jodido cuando me gusta tanto la pintura.

-Pero le había preguntado por las cosas para las que sí tiene arte…

-Es verdad… estoy aprendiendo a tener arte, y muy poco a poco voy teniéndolo, para estar con mis hijos. Tienen ocho y seis años. Tengo que aprender a tener más arte todavía con ellos porque nunca es suficiente. Y yo creo que tengo arte para saber mirar una imagen, para leer, en vez de en palabras, en imágenes, que es lo que yo hago. Yo cuando tengo una imagen la leo, no la veo. Yo leo y a partir de ahí traduzco lo que leo. Yo creo que para eso estoy en Primero todavía, pero voy a pasar pronto a Segundo.

-De imaginación Carlos del Amor va sobrado, ¿y de amor propio?

-Soy muy inseguro y todo lo que hago siempre pienso que no está bien hecho al 100% y que se puede mejorar. Incluso si hay algo que ha salido muy bien, no lo celebro en exceso porque creo que esto que hoy ha salido muy bien, mañana va a salir mal. La inseguridad me evita el exceso de amor propio.

-'Emocionarte', 'Retratarte'… nuestros museos tienen cuadros espectaculares con el paisaje o el amor como protagonistas... ¿será su próximo libro un 'Paisajarte' o un 'Enamorarte'?

-No, de momento nada. De momento disfrutar de esto y ya está. Me doy por satisfecho.

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