La violinista Anne Sophie Mutter vuelve al Festival con su trío. / Nacho gonzález

El Festival de las estrellas y la seguridad

Música clásica. La 38ª edición del Festival de Música Clásica apuesta por la presencia de reputados solistas, menos música sinfónica y férreos protocolos sanitarios.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Si forma parte del ideario colectivo aquello de que la música es capaz de amansar a las fieras por qué no lo va a lograr con la covid-19. Siempre y cuando, evidentemente, se respeten al máximo los protocolos sanitarios más exigentes. Bajo este paradigma se podría decir que se va a desarrollar a partir de la próxima semana y hasta el 14 de enero, en las ocho islas, la 38ª edición del Festival de Música de Canarias.

Jorge Perdigón y su equipo ha diseñado una entrega que se adapta como un guante a la nueva realidad que ha dibujado la pandemia desde marzo de 2020. Apostar por grandes formaciones sinfónicas, una de las señas de identidad de esta iniciativa organizada por el Gobierno de Canarias, podría entenderse como irresponsabilidad. Implicaría el desplazamiento hasta el archipiélago de formaciones musicales que superarían con creces el centenar de miembros, con lo que el protocolo sanitario para la protección de esos profesionales y del público se llevaría al límite o se fulminaría.

La fórmula elegida ha sido un festival de grandes solistas, con mucha música de cámara y pinceladas sinfónicas muy ajustadas donde la sonoridad esperada dependerá del trabajo previo de directores tan prestigiosos como Vassily Petrenko, Gustavo Gimeno o Philippe Herreweghe, entre otros.

«Sí, es un festival más de música de cámara, pero tardaremos muchos años en volver a tener una cámara de este nivel, con solistas que se los rifan en los mejores recintos del mundo. Analizando la programación del pasado verano, tenemos más solistas de primer orden que el festival de Salzburgo. Siempre lo intentamos, pero casi nunca se puede conseguir y me temo que tardaremos en poder repetirlo», confiesa Jorge Perdigón, director del Festival de Música de Canarias.

Reconoce que este formato de festival se ha buscado expresamente por la situación sanitaria, pero que el hecho de que hayan logrado 'pescar' estrellas del nivel de pianistas como Grigory Sokolov y Lang Lang, la violinista Anne Sophie Mutter y cantantes como Javier Camarena, Marjukka Tepponen o Philippe Jaroussky es el fruto de muchas gestiones, negociaciones complejas y en ocasiones de oportunidades que ofrece el propio mercado musical profesional si estás en el sitio adecuado en el momento indicado.

«Este es un año de solistas y cada vez estoy más contento de que así sea. La formación con más miembros que vendrá será la Orquesta de Luxemburgo, con 14 violines. Al margen de la 'Sinfonía nº5' de Mahler de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, evidentemente. La Philarmonia viene con 60 músicos y la Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia con el mismo número de integrantes. Petrenko nos ha asegurado que se escuchará más de lo habitual, a pesar de haber reducido la cuerda», vaticina el excantante lírico y gestor palmero.

Cuando se diseñó y aprobó esta 38ª edición, el actual tsunami de contagios en todo el mundo, las islas incluidas, y la variante ómicron no pasaban por la mente ni del más pesimista. Aunque reconoce Perdigón que desde el principio han pensado en un «plan A, B y C». Los cambios son inevitables y ya se han producido sin empezar. La Orquesta Sinfónica de Gotemburgo decidió cancelar su presencia de forma unilateral, debido a la situación sanitaria en Suecia y en su entorno.

Las fechas de la inauguración se han tenido que alterar. La Philarmonia Orchestra de Londres, dirigida por el belga Philippe Herreweghe y que contará con el chelista Steven Isserlis como solista, tocará primero en el Auditorio de Tenerife Adán Martín, el 12 de enero, y al día siguiente en el Alfredo Kraus para poder cumplir con el criterio sanitario impuesto para su regreso por las autoridades británicas, que cuenta con el visto bueno del gabinete del Primer Ministro. Inicialmente tocaban el 13 en Gran Canaria y el 14 en Tenerife.

Tanto a los integrantes de esta formación inglesa como a los de las demás programadas, así como a todos los solistas, la organización les solicitará el pasaporte covid que acredite que están vacunados. «Una vez aquí, les haremos pruebas PCR y de antígenos cada dos días. Se trata de un protocolo duro, pero nos ha ido muy bien», explica Jorge Perdigón que reconoce que esta medida supone una importante inversión económica. Hay que recordar que durante la 37ª edición, celebrada el pasado verano, se llevaron a cabo 595 pruebas PCR y 167 pruebas de antígenos entre todos los artistas que se subieron al escenario. Esto supuso para el Festival un desembolso de 44.781,5 euros.

El escenario del Auditorio Alfredo Kraus es un poco más corto que el de Tenerife. «Perderemos las cinco primeras filas del patio de butacas para que sea cual sea la distancia que se exija cuando llegue el concierto en cuestión, haya espacio suficiente entre los músicos. Se perderán más de cien entradas, pero prevalece la seguridad y la distancia entre los músicos y con el público», subraya.

El tenor Javier Camarena. / Arcadio suárez

Desde su punto de vista, «si seguimos con la naturalidad con la que hacemos las cosas, no puede pasar nada. Tenemos que ir ganando concierto a concierto, ir día a día y semana a semana solventando los posibles problemas que se generen. En todos los festivales, con pandemia o sin ella, siempre hay cancelaciones. Las intentaremos evitar, pero todo no está en nuestras manos», reconoce el palmero.

En la edición pasada, la primera que se desarrollaba en verano en toda la historia de este festival, cayó el número de abonados en las dos islas capitalinas. Por un lado, se perdió, reconoce Jorge Perdigón, a los extranjeros que pasan la temporada de invierno en las islas y que son fieles a este evento, así como a bastantes peninsulares. «También hubo abonados locales que nos pidieron que les guardáramos sus asientos para la siguiente edición y que no iban por miedo al coronavirus. Algunos han vuelto para esta 38ª edición, donde ya hemos pasado de que los abonados coparan poco más del 50% de los aforos a un 80%. No esperaba que el regreso fuera tan rápido, pero es que hemos detectado muchas ganas de disfrutar de la cultura. Eso sí, algunos quedan que prefieren volver el siguiente año. Lo entendemos y respetamos», dice.

La presencia del pianista chino Lang Lang, anunciada hace unas semanas, ha disparado las expectativas. «En lo que al piano se refiere, vamos a contar con los dos mejores. Los académicos abogan por Sokolov, pero los menos académicos se decantan por Lang Lang. Se dieron varias circunstancias para conseguir que viniera. Él se mueve por proyectos, va a los sitios si le ilusiona lo que le ofreces. Incluso, en las conversaciones surgió el volcán de La Palma, que había visto en televisión. Vendrá con su familia, estará ocho días aquí y queremos contar con él para una serie de actividades paralelas», avanza sin entrar en detalles.

Con 22 años, en la quinta edición del Festival de Música tocó la legendaria violinista alemana Anne-Sophie Mutter, que ahora regresa, el 10 de febrero a Tenerife y al día siguiente a Gran Canaria, en formato trío, con el chelista Lionel Martín y el pianista Lambert Orkis.

Entre los nombres relevantes de esta 38ª edición figura el director español Gustavo Gimeno, el de mayor proyección internacional del momento, que llevará las riendas de la Filarmónica de Luxemburgo, en dos veladas, los días 21 y 22 de enero, con la joven pianista italiana Beatrice Rana como solista.

Antonio Méndez, por su parte, llevará las riendas de la Orquesta de Cámara de París, en unos conciertos en los que Arabella Steinbacher dará vida al 'Concierto para violín nº2', de Prokofiev.

La Orquesta Sinfónica EStatal Rusa Evgeny Svetlanov se presenta con su titular, Vassily Petrenko y con la jovencísima pianista Anastasia Makhamendrikova como solista, una de las mayores promesas de la música rusa en la actualidad que acometerá el conocido 'Concierto nº2' de Rachmaninov.

El regreso de la Camerata de la Royal Concertgebouw de Ámsterdam, el Trío Arbós, el multiinstrumentista Abraham Cupeiro y Jordi Sall con la orquesta de Les Concert de Nations para interpretar las '7 últimas palabras de Cristo en la Cruz', de Haydn con el texto que José Saramago escribió para esta pieza como tributo al escritor portugués por su centenario y que contará como narradores con los escritores isleños Elsa López y Alexis Ravelo, son otras citas relevantes de este festival, junto con los conciertos de cantantes como el tenor Javier Camarena, una de las mayores estrellas de la lírica en la actualidad, y el contratenor Philippe Jaroussky.