Pilar Palomero, recogiendo el galardón a la mejor dirección por 'Las niñas'./Efe

Pilar Palomero, recogiendo el galardón a la mejor dirección por 'Las niñas'. / Efe

'Las niñas' se consagra en los Feroz

La ópera prima de Pilar Palomero obtiene los premios a mejor película, guion y dirección, mientras 'La boda de Rosa' vence en el apartado de comedia. 'Antidisturbios' y 'Vamos Juan' son las mejores series

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI Madrid

'Las niñas' fue la gran vencedora en la octava edición de los Premios Feroz que conceden los informadores de cine en una gala celebrada de manera presencial en el teatro Coliseum de Madrid. La ópera prima de Pilar Palomero se llevó tres estatuillas: mejor película dramática, dirección y guion. Otra directora, Icíar Bollaín, mereció el Feroz a la mejor comedia por 'La boda de Rosa'. El apartado interpretativo tuvo marcado acento vasco. Patricia López Arnáiz fue la mejor actriz protagonista gracias a 'Ane', ópera prima de David Pérez Sañudo, mientras Elena Irureta y Loreto Mauleón triunfaron como actriz protagonista y de reparto respectivamente por la serie 'Patria'. Mario Casas, que ya tenía dos Feroces de reparto, se llevó el de protagonista por 'No matarás'. El sábado, el actor puede por fin ganar el Goya que no tiene.

El descubrimiento de un viejo cuaderno escolar con una redacción de la asignatura de Religión encendió la mecha de 'Las niñas', que, sin ser autobiográfica, bebe de la experiencia de Palomero (Zaragoza, 1980) en un colegio de monjas. Su protagonista es una niña de once años (Andrea Fandos), hija de una madre soltera (Natalia de Molina), que se asoma a la adolescencia en la España próspera y fallera del 92. La directora no pretende denunciar la educación religiosa, sino el contraste que existía entre lo que ocurría dentro de las aulas y fuera de ellas. Faldas plisadas y padrenuestros, mientras en las calles sonaban Héroes del Silencio y Chimo Bayo. 'Las niñas' es una película atenta al detalle, que recrea con primor una época y una memoria sentimental, al tiempo que extrae verdad y frescura de las niñas protagonistas, muchas de ellas sin experiencia como actrices.

84.000 espectadores han visto en las salas 'Las niñas', que triunfó en el Festival de Málaga y competirá contra 'La boda de Rosa' en los Goya. Una tierna y divertida fábula de reivindicación feminista protagonizada por una mujer (Candela Peña) harta de vivir a la carrera, arrastrada por quienes le rodean. En la mirada cansada de la actriz se resume el hastío vital de esta madre sola (nunca sabremos si está soltera o divorciada), tan buena tía que todos se aprovechan de ella. Casarse consigo misma, un gesto de autoafirmación sin validez legal que celebran mujeres en todo el mundo, será la salida, un grito callado de autoestima con el que se han identificado muchas espectadoras en una película que puede presumir de éxito de taquilla pese a la pandemia.

'Ane' no tuvo suerte en su estreno el pasado octubre (apenas 12.000 espectadores) y durante mucho tiempo no se ha podido ver en cines ni en plataformas (ahora está en Filmin y Movistar+). Cinco nominaciones a los Goya certifican los méritos de este original acercamiento al conflicto vasco ambientado en Vitoria antes de que ETA dejara las armas. Una madre divorciada que trabaja de vigilante en las obras del tren de alta velocidad y una hija borroka de la que sospecha que participa en acciones violentas protagonizan un áspero y complejo filme. La gasteiztarra Patricia López Arnáiz, que cumplirá 40 años el mes que viene, no es una recién llegada a la interpretación, pero nunca había disfrutado de un papel que permitiera mostrar su inmenso talento. Vista en las adaptaciones al cine de la 'Trilogía del Baztán' de Dolores Redondo, 'Mientras dure la guerra' y series como 'La peste' y 'La otra mirada', López Arnáiz, que hace tres años vivía de cuidar niños en un comedor y montar conciertos, también ha ganado este año el Forqué y el Ojo Crítico. Ya rueda una serie con Netflix. Solo Candela Peña puede amargarle la noche de los Goya.

Victoria Abril, Mario Casas y Patricia López Arnaiz. / Efe

Los Feroz también recompensaron el trabajo de Elena Irureta, la Bittori de 'Patria', empeñada en saber quién asesinó a su marido, así como a Loreto Mauleón, que pasa la mayor parte del metraje en silla de ruedas en la piel de Arantxa, víctima de un ictus. La mejor serie dramática fue sin embargo 'Antidisturbios', que sigue a un grupo de policías envueltos en una trama de corrupción. Uno de sus actores, Hovik Keuchkerian, compartió el Feroz a mejor protagonista con Eduard Fernández, el sacerdote de armas tomar de '30 monedas', de Álex de la Iglesia. La mejor serie de comedia fue la sátira política 'Vamos Juan', de Diego San José, mientras 'El año del descubrimiento', de Luis López Carrasco, se llevó como estaba cantado el Feroz al mejor documental. La mejor banda sonora premió el trabajo de los vascos Koldo Uriarte y Bingen Mendizabal por 'Baby'.

Elena Irureta, Eduard Fernández y Hovik Keuchkerian. / Efe

La gala se resintió de la extrañeza de la situación, con el público con mascarilla y bajo la recomendación de no abrazarse cuando alguien ganaba, que fue mayoritariamente ignorada. Tampoco ayudó un guion flojito, con profusión de reivindicaciones trans y feministas, aunque quizás no era la noche. La aparición de Esty Quesada, Soy una Pringada, puso a prueba al personal con chistes sobre ETA y su infancia en Euskadi, pero la cosa no levantó. La única tensión de la gala consistía en aguardar la aparición de Victoria Abril, por si repetía su mitin negacionista. Jorge Sanz fue el encargado de presentarla, aunque no le entregó el Feroz de Honor en mano, sino que la actriz, sin mascarilla como había anunciado, lo recogió de un pedestal. Abril sacó una chuleta para enumerar los agradecimientos y se disculpó por sus palabras en la rueda de prensa del pasado lunes. «Siento mucho y pido disculpas si en la rueda de prensa, hablando sin filtros de los vivos, he ofendido a los que han perdido a sus seres queridos. Os juro que no ha sido mi intención, para mí todas las vidas cuentan, creedme por favor». Abril echó de menos a su maestro, Vicente Aranda, y se postuló para volver a trabajar con Pedro Almodóvar y Agustín Díaz Yanes, ofreciéndose de nuevo al cine español, ahora que se viene a vivir a Málaga, donde creció. «Soy vuestra, aquí estoy», anunció.