Iceta y Calviño en la feria de Fráncfort. / Efe

España explota su preciado «petróleo» lingüístico en Fráncfort

Con 400 editores y 200 autores españoles, la feria del libro alemana, el gran mercado global de derechos, gana velocidad de crucero. Lograr que las máquinas «piensen» y hablen en un correcto español, es uno del los grandes desafíos del idioma

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Fráncfort

«Nuestra lengua es nuestro petróleo». Coinciden en la apreciación la vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, el ministro de Cultura, Miquel Iceta, y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. Los tres ejercieron ayer de embajadores de español y de las lenguas cooficiales del Estado en la Feria de Frácnfort, la cumbre editorial en la que se negocian el 80% de los derechos de autor, el gran mercado mundial del libro del que somos país invitado en su 74 edición, que gana velocidad de crucero. Bibliodiversidad, es la palabra clave de la participación española. 'Creatividad desbordante' es lema del programa español que los reyes inauguraron el martes y que ha traído la ciudad alemana a 400 editores y a casi 200 autores.

Fue Calviño, ministra de Economía, quien derrochando optimismo presentó en el Pabellón Español el PERTE de nuestro idioma, el Plan Estratégico de Recuperación y Transformación Económica para el desarrollo de la industria cultural. Cuenta con 1.100 millones de la UE y aspira a recaudar otro tanto de la iniciativa privada. Feliz de hablar en Fráncfort «del futuro del español y no el PIB o la estabilidad económica», agradeció su labor durante la pandemia al potente y solvente sector editorial español. «Si somos una potencia en algo es en la lengua», dijo.

Planteó la necesidad de ganar la batalla de la lengua a las máquinas y en el ámbito de la Inteligencia Artificial donde ya se está librando. «Si no hacíamos algo, las máquinas 'pensarían' en chino o en inglés, y trabajamos para que 'piensen' en español y lo hablen con corrección. Es primordial que se entrenen en español», insistió tras desarrollar los puntos del PERTE

«La lengua es nuestro petróleo», había avanzado Iceta, destacando la pluralidad lingüística y editorial y el valor del español como puente con América Latina, la igualdad y la diversidad de la sociedad española. También la variedad de nuestra vasta oferta editorial, con novela, ensayo, poesía, dramaturgia, literatura infantil y juvenil, cómic, novela ilustrada y audiolibros, todos en el programa en el que el Ministerio de Cultura ha invertido 12 millones de euros.

Agradeció el ministro la llegada de unos fondos «muy relevantes, con los que vamos a trasformar el mundo». Planteó también como gran desafío «el lenguaje de las máquinas». «Queremos que piensen y hablen en castellano y no nos vamos a poner límites para lograrlo».

«El PERTE de la lengua nos ayuda a modernizarnos» , terció García Montero, que también habló del desafío tecnológico. «Hay que evitar que la inteligencia artificial acabe en manos de las multinacionales y no contribuyan al desarrollo de la democracia», dijo. «Defender la cultura es defender los valores de libertad, igualdad y democracia».

Plural

El programa español en Fráncfort incide en cuestiones como nuestra pluralidad lingüística, la potencia y diversidad de su industria editorial, la igualdad de género, la sostenibilidad y la labor fundamental de los traductores, a los que este año la feria concede un papel protagonista. Consecuencia directa de la feria es la traducción de libros del país invitado no solo en Alemania sino en el resto del mundo. Desde el inicio del programa se han traducido más de 400 libros, con unas ayudas públicas de tres millones de euros. «La lengua puede ser una barrera y queremos que el PERTE sea una palanca que ayude expandirlo con las traducciones», dijo Iceta.

El hípertecnificado pabellón español, tiene 2000 metros cuadrados y se llama 'La teoría de las cerezas' en homenaje a Carmen Martín Gaite, para quien un libro llevaba a otro, como las cerezas. Diseñado por 'Enorme + Vitamin', es como «un diccionario vivo» en el que se encadenarán «palabras, lenguas y relatos». Un sistema de inteligencia artificial hace el aspecto del recinto cambie cada día y sus paredes reflejen, «como si fueran las hojas de un libro», las ideas y los debates desarrollados durante los encuentros que acoge.

Por él pasarán estos días autores, editores, libreros y agentes literarios. Albergará más de 50 conversaciones –una media de diez diarias- y homenajes a la legendaria agente Carmen Balcells, al editor Jorge Herralde, y a tres de los escritores más destacado de la últimas décadas y recientemente fallecidos, Carlos Ruiz Zafón, Almudena Grandes y Javier Marías. Entre los autores, Enrique Vila-Matas, Fernando Aramburu Arturo Peréz-Reverte, Najat el Hachmi, Marta Sanz, Antonio Muñoz Molina, Luis García Montero, Javier Cercas, Isaac Rosa, Juan José Millás, Sergio del Molino, Rosa Montero, Irene Vallejo, Sara Mesa, Cristina Fernández Cubas, Clara Obligado, Vicente Molina Foix, Carme Riera,, Bernardo Atxaga, Dolores Redondo, Xesús Fraga, Jokin Mitxelena, Cristina Morales o Manuel Rivas.

En este certamen con dimensiones y cifras económicas escalofriantes, y que recuperan cierta normalidad tras dos años de parón por la pandemia. Los editores españoles calculan que en los cuatro días se cerrarán más de quinientos contratos, mucho más de lo que se hizo cuando en 1991 la España que se renovaba con la Olimpiada y la Expo fue invitada de honor

La guerra de Ucrania es un tema omnipresente, con la llamativa ausencia de los editores rusos a quienes las sanciones europeas impiden estar en la feria. Los organizadores han dedicado un gran espacio a Ucrania y este jueves mismo el presidente Volodimir Zelenski ha pronunciado un discurso por videoconferencia. Se entrega además el premio de la Paz que cada año otorgan los libreros alemanes al escritor ucraniano Serhy Zahadan, de quien Galaxia Gutenberg publicarán en breve en español su novela 'Orfanato'.

Hay espacio para el debate y para el negocio, aunque que la inflación y la carestía del papel es un lastre para una industria editorial a la que la pandemia no le vino mal. No en vano, el sector editorial español facturó en 2021 un total de 2.576 millones de euros, un 5,6% más que el año anterior, según la Federación de Gremios de Editores de España (FGGE).Cifras que están aún lejos de 2008 con el último año de abundancia cuando se facturaron 3.185 millones de euros.

En el mismo año el sector librero exportó a Europa por valor de 136,35 millones de euros como un 8,54 % más que el año anterior. Pero, con todo, el gran debate de los editores, el ser no ser, para los próximos años, es el aumento de los precios del libro. Un incremento que José Creuheras presidente del Grupo Planeta, cifraba hace unos días en torno al 5%. La carestía del papel en la situación de crisis y la posición de dominio de plataformas como Amazon, está haciendo que los editoriales se planteen sus cifras de novedades y ajusten las tiradas.

El ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta. / efe

«Perte que te quiero perte», entre Lorca, Los Amaya y Machado

«Perte que te quiero Perte», dijo risueño y celebrando la aportación de fondos europeos el ministro Miquel Icea, parafraseando los universales versos de Lorca para celebrar las bondades del plan estratégico. No le anduvo a la zaga Luis García Montero que se echó casi a cantar entonando «Perte, no quería verte, Perte… y hoy quiero verte, Perte», evocado a su vez a Los Amaya y poniendo en positivo la canción de los rumberos catalanes para celebrar la lluvia de millones europeos para las ndustrias culturales.

También se puso poética la ministra Calviño, que recurría a Machado y recordaba que también con el Perte «el camino se hace al andar»

García Montero volvió a hace sonreír a la concurrencia cuando habló de los sesgos del lenguaje de las máquinas y la respuesta de los sistemas interactivos de los móviles como Siri o el ruso Yandex a las demandas emocionales de sus usuarios. «Si le dices a Siri que estás triste, la respuesta es 'me gustaría darte un abrazo', mientras que Yandex responde a la msma pregunta que 'nadie te dijo que fuera fácil'.