{Arturo Pérez-Reverte: «Hasta el peor libro te enseñará algo» | Canarias7

El escritor Arturo Pérez-Reverte durante la entrevista. / ÓSCAR CHAMORRO

Arturo Pérez-Reverte: «Hasta el peor libro te enseñará algo»

«Nunca quise ser escritor y lo he conseguido sin pretenderlo», dice el prolífico autor, agradecido a los libros «que me han permitido interpretar el mundo»

R.C. Madrid

«Soy un cazador de libros. Los libros me ha hecho y me han formateado», dice Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 69 años) que repasó su vida azarosa libresca, sus libros y su biblioteca, sus filias y sus fobias, la en una entrevista con el periodista Fernando Goitia, jefe de sección de ' XL Semanal', emitida en directo por la web de este periódico y que ha contado con la colaboración de Ámbito Cultural.

«Nunca quise ser escritor, soy un escritor accidental» confió el narrador, que empezó su carrera con 'El húsar' y que desde 'Territorio comanche' y 'La tabla de Flandes' no ha dejado de encadenar bombazos. «No soy un artista, soy un escritor profesional que no sabe quién es la musa. Me gano el pan con este trabajo que hago lo mejor que puedo», dijo el novelista, académico de la RAE y articulista del 'XL Semanal', donde desde hace 30 años escribe un artículo que cada domingo siguen 1.224.000 lectores a través de 25 diarios,

«Un libro es una puerta a un mudo que multiplica tu vida y la amplifica. Puede que jamás asesines a nadie, pero puedes ser un asesino, un cazador de ballenas o un expedicionario en el desierto en un libro, que te permite ser todo eso y ser tú mismo», dijo el dueño de 30.000 volúmenes y rendido admirador de Dumas y Conrad.

«El libro debe ser muchos libros. El libro único es lo que más daño ha hecho a la humanidad, sea al Corán el 'Mein Kampf' o la Biblia. El fanático de un solo libro es el más peligroso, ya que excluye a los demás», denuncia Pérez- Reverete. Lector de Corán y la Biblia, «que te permiten entender al otro», cree que el peligro «surge cuando llega el intermediario, el cura o el imán, de quienes hay que desconfiar».

En su enorme biblioteca atesora clásicos y autores populares de todas as épocas. «Sin esos libros, el mudo violento, brutal y cruel que conocí en las guerras me habría trastocado», confesó. Siempre estará agradecido a los libros «que me han permitido interpretar el mundo», dice Pérez-Reverte que ha leído a Plutarco y a Stendhal en Sarajevo «como vacuna y analgésico para diluir el horror. «'La Eneida' y 'La IIiada' son los libros con los que más he viajado, un bálsamo y un espejo de lo que pasaba en Angola, El Líbano o Sarajevo, donde vi arder la biblioteca» rememora.

«Hoy las nuevas hogueras de libros se dan en las redes sociales» lamentó. «Destruir un libro es destruir pensamiento, futuro y memoria Es una fuente en la que se abrevan muchas cosas y muchas vidas. Malo es ver morir a la gente, pero ver arder un libro es desgarrador y tristísimo. Con él mueren todas las vidas que encierra y sus enseñanzas», sostuvo. «Ese impulso que destruye los libros que se odian y detestan existe desde siempre, es tan viejo como la humanidad Quizá ardan ahora menos bibliotecas, pero el impuslo de destruir al otro lo multiplican las redes sociales, que amplifica la ganas de acabar con él. Ahora quemamos lbros por otros medios», lamenta.

«Soy un cazador de libros. Los libros me ha hecho y me han formateado. Mi deuda con ellos es tal que no puedo ser imparcial» dice en dueño de una inmensa biblioteca «que debe tener orden y armonía para que un libro te lleve a otro». Para Pérez- Reverte «un libro es un artículo de primera necesidad, como aprendí de mis padres, además de una herramieta de trabajo y un objeto tan cotidiano como los zapatos, la cartera o el reloj».

Cree que no hay libro malo por horrible qe parezca. «No hay libro que no encierre algo bueno, como nos enseñó Cervantes. Y hasta el libro más cutre suscita curiosidad, e incluso las peores y más infames novelas eseñan algo. Puede hacerte soñar y vivir otras vidas y llevarte a otros libros a otros mundos en u cadena fantástia y maravillosa. Esa cadena puede empezar con una mala novela de oeste. Ni hay que despreciar nungún libro».