Diego Sánchez posa con la mítica portada del disco de los Beatles por el podrían darle más de 1.200 euros. / C7

Diego Sánchez exhibe en El Muelle parte de su colección de más de 2.000 vinilos

El coleccionista conserva ejemplares de The Beatles que adquirió en Londres por ocho libras que ahora pueden valer más de 1.200 euros

FRANCESC ZANETTI Las Palmas de Gran Canaria

El vallisoletano Diego Sánchez colecciona vinilos desde los 11 años. De los 61 años que tiene, 30 los ha residido en Canarias. Atesora una colección integrada por más de 2.000 discos, de los que 300 se exhiben en la muestra 'La retro-expo' que hasta finales de julio ocupa tres salas de la planta baja del centro comercial El Muelle.

¿Por qué ese amor por los discos de larga duración? Aunque a finales del siglo XX el disco de vinilo comenzó a ser sustituido por otros formatos como el casete, el CD y más tarde la música a través del consumo en streaming, lo cierto es que en los últimos quince años la edición de vinilos se ha convertido en un 'boom'. Por ejemplo, en 2020 las discográficas ingresaron más dinero vendiendo discos de vinilo que compactos. Pero no nos llevemos a engaño. En realidad, todos los formatos físicos son residuales. Las ventas de vinilos apenas representan el 4% de los ingresos de la industria. Las de formatos físicos, el 7%. Superan a las descargas digitales (6%), pero el jefe es el streaming, que supone el 85% de los ingresos.

Sánchez, que conserva primeras ediciones originales de los años 60 de los Beatles o los Rolling Stones adquiridas durante sus años en el Reino Unido, destaca de entre ellos el elepé 'Sgt. Pepper's Lonely Hears Club Band' que la banda de Liverpool editó en 1967, legitimando las pretensiones culturales del rock y cambiando la percepción de lo que se podía hacer con un estudio de grabación.

«En la muestra hay desde discos de música clásica al primero que se editó en los 70 de música electrónica, que es de Kraftwerk, la banda alemana que creó el pop electrónico, pasando por otros vinilos míticos del trompetista y cantante Louis Armstrong o el 'Thriller' de Michael Jackson, que se convirtió en el más vendido del siglo XX», señala el coleccionista, que considera que «ya no se producen vinilos como antes».

Como Diego Sánchez, muchos son los que opinan que el vinilo destaca por una mejor calidad que evita que se pierdan los armónicos del sonido y la mayor durabilidad del soporte, entre otras consideraciones. Los discos de vinilo de gramajes superiores a los 120 gramos ofrecen una mayor resistencia y un mejor sonido. «Su grabación es analógica y los amantes del buen sonido valoran las altas y las bajas frecuencias que se oyen muchísimo mejor que en una grabación digital. A la hora de escucharlo en un registro digital no hay tanto ancho de banda como en un analógico. Es como la fuente primigenia de los sonidos y el formato con el cual se ha conservado la memoria musical desde la aparición del gramófono, hace ya más de 125 años», explica y agrega que la discografía universal está encerrada en formatos de 78, 45 y 33 revoluciones por minuto. «El melómano de LP sabe que ahí está resguardada una memoria que tristemente se va perdiendo», se lamenta.

De los 2.000 vinilos que custodia, todos los ha escuchado, algunos de ellos más de diez veces. «Sabes perfectamente cuál tienes. Mi colección se inspira en los finales de los 60, en el movimiento hippie, la psicodelia, la movida madrileña a partir de los 80, la new age y el primer house que empezó en Chicago y en Detroit», explica. «Con los dedos de una mano puedo indicar que mis preferidos son algunos discos de Led Zeppelin, Beatles, Rolling Stones, Deep Purple, Kraftwerk, Michael Jackson y los Jackson's Five», añade.

Con devoción habla de su 'Sgt. Pepper's Lonely Hears Club Band', una rareza cuyo envoltorio, concebido por Peter Blake y Jann Haworth, daba unidad y coherencia a una heterogénea colección de canciones. De hecho, se trata seguramente de la portada más parodiada/homenajeada en la historia del pop.

«Este trabajo es un punto y aparte en la historia de la música. Hasta 1965 aproximadamente, la música pop era muy convencional y a partir de esa fecha hay factores como la combinación del pop con la psicodelia, dos estilos que se fusionan y dan lugar a los sitares hindúes o un aria sinfónica, incluso antes de Queen editara su mítico 'Una noche en la ópera'», detalla el coleccionista, que advierte que su ejemplar, adquirido en su tiempo por ocho libras, puede costar hoy en día entre 400 y 1.200 euros.

Diego Sánchez reconoce que «sigo comprando vinilos en mercadillos y buscando rarezas de la época de los 60 y 70 en la red. Me gustaría hacerme con algunos ejemplares de 'The Doors', que en su momento no eran tan conocidos como lo son ahora y por ello no lanzaban grandes tiradas de discos. Es muy difícil encontrar piezas del grupo. Tengo uno o dos, pero son los títulos conocidos», concluye.