Diego Higuera en una escena del corto. / C7

El corto de los 500 euros y los 120 festivales

'NOM', del realizador canario Ángel Hernández, recorre muestras de todo el mundo con una historia de horror en las medianías de Gran Canaria

David Ojeda
DAVID OJEDA

Una píldora de diez minutos de terror rodada en las medianías de Gran Canaria. Solo 500 euros de presupuesto y la pasional colaboración de sus amigos está llevando al cortometraje 'NOM', del realizador grancanario Ángel Hernández, por más de 100 festivales del género con esta creación surgida hace algún tiempo de su hemisferio creativo.

'NOM' tienen un planteamiento sencillo. Es la historia de un veterano ciclista y sus 'particulares' métodos para continuar en la carretera a pesar del declive de su cuerpo. Una reflexión tintada en sangre por el director, a su vez docente y, por supuesto, ciclista. Fueron precisamente sus jornadas de bicicleta, el encuentro casual con las localizaciones, lo que inspiró el proyecto.

'Nunquan Omnis Moriar', en nuestro idioma «nunca moriré del todo», es una cita de Homero que permite al creador reflexionar sobre cómo se afronta en la sociedad contemporánea el inevitable envejecimiento. Pero fundamentalmente es un trabajo artístico en el que contó con un presupuesto de solo 500 euros («básicamente para darle algo de comer al equipo y comprar sangre falsa») que ha estallado en el circuito internacional con la presencia en unos 120 festivales de todo el mundo, como el Leeds Internacional Film Festival, calificador para el Oscar y el Bafta, o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Por ese camino ha ido recibiendo 18 premios y dos nominaciones a los prestigiosos Méliès de Plata.

Ángel Hernández. / COBER

Herrnández es el primer sorprendido del recorrido que está teniendo su obra. En principio una propuesta modesta. De hecho, cosas de la vida, vive, trabaja y lo ha rodado en Gáldar, pero el Festival Internacional del municipio no lo seleccionó a pesar de haberlo presentado.

Todavía se pellizca cuando hace recuento de las muestras internacionales en las que está participando 'NOM'. «No se trata solo del número, porque hay muchos festivales medianitos y pequeños, aunque siempre es difícil entrar. Cuando uno accede a ellos sabe que está en el 5% de los privilegiados. Pero en lugares como Leeds estamos hablando de un lugar al que le llegan unos 4.000 cortos y en la sección de terror solo entramos siete», dice.

Y es que hay ocasiones en las que se siente como una barca de pescadores colisionando contra un trasatlántico. «El presupuesto que se destina a distribución de cortometrajes en festivales es de unos 5.000 euros de media. Luego los hay más caros. Estuve recientemente en un festival en Alemania en el que el corto que pasaron antes del nuestro era un holandés que había costado 100.000 euros», indica.

Por eso su éxito es una especie de retorno de la artesanía al oficio. Un espacio en el que vuelve a primar el contenido sobre el continente. «Si tienes una historia interesante. La gente ya no se fija tanto en la luz o la calidad de imagen. Y creo que eso es lo que nos ha salvado, tener una historia a la que la gente se engancha porque son diez minutos muy entretenidos. Y con ello nos hemos colado en los festivales en los que por lógica no teníamos que estar», manifiesta.

A pesar de su desventaja, Hernández no solo escribió y dirigió 'NOM'. Ajustándose a su estrecho margen económico también diseñó la estrategia y el recorrido de la cinta, a las pruebas nos remitimos, con bastante éxito. «Le hemos echado cabeza. Porque la distribución la he hecho yo. No se la di a una distribuidora para que lo moviera, no tenía dinero para eso. Me he estudiado cada festival y viendo la línea editorial que tienen. Tengo una libreta gigante con todo lo que han ido seleccionado esos festivales, porque es tan importante distribuir bien como tener una buena película. Le he dedicado muchas más horas a estudiar la distribución que a hacer el corto», expone.

Una vez dentro del circuito, todo ha sido rodar. El resultado final es un recorrido que está demostrando que todo el tiempo invertido en la realización valió la pena. «Un festival normalmente te lleva a otro. Los festivales van viendo los laureles que tienes y ya te miran con otros ojos. Tuvimos la suerte que nada más arrancar la distribución ya nos cogieron en Molins de Rei, que es muy potente y el más importante después de Sitges, con 40 años a sus espaldas, y en Oaxaca, Mexico. Ese par de laureles nos posicionaron y después de eso ya llegó Hard Line en Alemania y eso nos sirvió de trampolín», manifiesta.

El valor del equipo.

Ángel Hernández (1977) ha cultivado una trayectoria cinematográfica al margen de su labor como docente. Realizó estudios de Lenguas aplicadas a la Economía en la Universidad Jean Moulin Lyon III en Francia. Allí fue donde conectó con las salas de arte y ensayo y quiso relacionarse con el cine fuera del marco tradicional del espectador.

En su currículo, además de reseñar su labor como profesor de francés del IES Saulo Tóron (Gáldar), se destaca que ha recibido ya otros galardones con trabajos como 'La Cima del Tiempo' (Premio Starlight en Festivalito 2018), 'Figulus' (mención especial del jurado en Visionaria 2018) y 'Fase 0' (premio del público en Visionaria 2020).

Un fotograma del corto. / C7

No obstante, lo que Hernández quiere subrayar del proceso de creación de 'NOM' es el trabajo colectivo y desinteresado de aquellos a los que convenció con el poder de la idea. «El de la banda sonora trabaja en una administración de lotería, yo soy profesor de secundaria, el protagonista es profesor de plástica... Salvo el director de fotografía, que sí se dedica al audiovisual y fue alumno mío hace 13 años, el resto somos un grupo de amigos», explica.

Y es que Hernández se ha apoyado en la colaboración de un equipo de leales para este trabajo, con Manuel Peña encargado de la fotografía el montaje y el etalonaje, la música de Juan D. Mendoza, el sonido de Yeray Navarro, los efectos visuales de Francisco Javier Méndez y la interpretación de Diego Higuera, Isidro García y Adán León.

Hernández valora a la gente que ha trabajado más allá de lo afectivo. A pesar de que ninguno de ellos tiene el cine como oficio han sido capaz de conmover a jurados en todas las esquinas del mundo. «A Diego, el actor principal, le acaban de dar en Virginia un premio al mejor actor. Es de locos. Hay que tener en cuenta que en Canarias hay actores profesionales que no tienen un premio internacional. El no es actor, pero cuando escribí esta historia lo hice pensando en él. En un festival en Alemania conocí a Julian Richards, un director muy conocido, que me dijo que si eliges bien al actor no tienes que dirigir. Si das con la persona adecuada hay mucho trabajo hecho. Y sabía que con él iba a suceder, porque traspasa la pantalla», manifiesta con orgullo.

Una sensación que se amplifica cuando habla del resto de personas que sumaron en el proyecto. «Se ve que el equipo es válido porque hemos conseguido premios para todas los facetas. Para el director de fotografía, para el sonido. El músico es muy bueno. Juan D. Mendoza viene de la escena musical de los ochenta y está muy rodado. Para esto cogió un chelo viejo que tenía y lo volvió a montar buscando crear sonidos nuevos. Y hemos ganado ya tres premios a la banda sonora, uno en el Bogotá Horror, en el que había cortos de mucho nivel entre ellos uno español que se llama 'La Proeza' cuya música se grabó con la Orquesta Sinfónica de León. Y ganó Juan D. con su pequeña librería de sonidos. Lo que demuestra de nuevo que muchas veces importa más el talento y lo que sepas hacer con él que el dinero», indica.

Ahora 'NOM' prosigue su camino. El exitoso recorrido que ha tenido el cortometraje hasta este momento continúa. La próxima cita, en el encuentro de San Sebastián, es una nueva muesca en el viaje por lo más destacado del género que comenzó para esta pieza de 10 minutos hace tan solo un año.