Los reyes presiden la entrega del Premio Cervantes. / efe

Clamor por la paz de la «insumisa» Peri Rossi en el Cervantes

«Los versos no salvarían a los que mueren por las bombas y los misiles en la culta Europa», lamenta la ganadora

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Alcalá de Henares

La solemne ceremonia de entrega del Premio Cervantes volvió este viernes al centenario Paraninfo de la Universidad de Alcalá tras dos años de ausencia forzada por la pandemia. Pero faltó su ganadora. La «insumisa» Cristina Peri Rossi fue la gran ausente en al acto de entrega del más alto galardón de las letras hispanas, presidido por los reyes, Felipe y Letizia, y ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Cultura, Miquel Iceta, y que se convirtió en un clamoroso canto por la paz. «Podría escribir los versos más agradecidos esta noche, y cumpliría con mi obligación de escriba, aunque los versos no salvarían a los que mueren por las bombas y los misiles en la culta Europa», decía el discurso de la ganadora.

«A veces me ensombrece el ánimo el miedo a que la maldad y la violencia sean en realidad una constante de la existencia humana, y la lucha entre el Bien y El Mal se eternice, o sea ridiculizada, como ocurre en el mismo libro de Cervantes», clamaba por la paz el discurso de Peri Rossi. Lo leyó la actriz argentina Cecilia Roth en nombre de narradora hispano-uruguaya, cuya delicada salud le impidió viajar desde Barcelona. Roht que recogió el galardón de manos del Rey, explicó que Rossi seguiría el acto desde su casa. «Espero que no se emocione demasiado y le aguante el corazón» dijo Lil Castagnet, amiga de la escritora.

«Mientras algunos se dedican fanáticamente a hacerse ricos y a dominar las fuentes del poder, otros, nos dedicamos a expresar las emociones y fantasías, los sueños y los deseos de los seres humano» agregó. «La guerra es una masacre de personas que no se conocen en beneficio de personas que se conocen pero no se masacra, dijo recordado ladefinición clarividente de Paul Valéry.

Recordó la ganadora que había nacido en plena II Guerra Mundial y que trató a los exiliados de la guerra civil española «que mató e hizo huir a miles y miles de personas» como ahora en Ucrania. También cómo los libros le salvaron del horror. Libros como el diario de Ana Frank y el 'Quijote' que leyó «diccionario en mano» y cómo le irritó «cuando Don Quijote confundía molinos con gigantes», y llegó a pensar «que Cervantes en realidad ridiculizaba a su personaje para probarnos que la empresa de cambiar el mundo y establecer la justicia era un delirio».

«El sentido del humor es el sexto sentido de la literatura, que responde a la enseñanza evangélica: «Hablo en parábolas para que los que quieran entender entiendan». Yo también escribo en parábolas, aseguró.

Trapecista

Como «una trapecista que salta sin red» se refirió el Rey a la ganadora del Cervantes. «Una voz en defensa de los vulnerables a favor de la igualdad, la justicia, la libertad y la democracia», dijo don Felipe. Es su ausencia, agradeció el monarca a Rossi haberse mostrado «a menudo rebelde, insumisa y trangresora, distinta en suma». Le agradeció ensanchar el patrimonio de lo imaginario a una y otra orilla del océano sorteando en la vida y en la literatura los senderos trillados».

Elogió la obra de la ganadora Miquel Iceta, «feliz» por recuperar la normalidad de la ceremonia. Celebró también su perfil de «insumisa» cuya «insumisión surge como resistencia a un poder mudo y castrador». Para el ministro, la obra de Peri Rossi hermana también «las dos orillas del español». «Su literatura se alza frente al horror de lo existente y escribe corriendo riesgos sin tener red debajo».

La sexta ganadora

Nacida en Montevideo en 1941, residente en la Ciudad Condal desde los años 70 del siglo pasado y con nacionalidad española desde 1975, el Cervantes le fue concedido en reconocimiento «la trayectoria de una de las grandes vocaciones literarias de nuestro tiempo». El jurado elogió en su fallo la literatura «múltiple» de la autora uruguaya residente en España «como un ejercicio constante de exploración y crítica».

Es la sexta mujer ganadora Cervantes, la primera reconocida de aquel «boom» que glorificó a su gran amigo Julio Cortázar y que olvidó a las escritoras. Antes que Rossi lo ganaron las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992), la mexicana Elena Poniatowska (2013) y la uruguaya Ida Vitale (2018).

No ha sido esta la primera ocasión en que el ganador no está presente en la entrega de alto galardón. En 2012 fue Cristóbal Ugarte, nieto de Nicanor Parra, quien asistió a la ceremonia para recogerlo en nombre del poeta chileno, quien a sus 97 años no pudo viajar a España.

Tampoco pudieron recibir su galardón en Alcalá de Henares los dos antecesores ya fallecidos de Peri Rossi, el poeta y académico valenciano Francisco Brines, ganador en 2020, y su colega catalán Joan Margarit, distinguido en 2019. Ambos recibieron el diploma y la medalla que les acreditaba como ganadores del Cervantes en sendas visitas de los reyes a sus domicilios en Valencia y Barcelona.

Rossi es una de las grandes y más prolíficas autoras latinoamericanas del siglo XX. Conocida por su extensa obra poética, ha publicado también novelas, ensayos y cuentos y ha realizado una importante labor como traductora. Escritora comprometida, pasa por ser casi la única autora del «boom» hispanoamericano que consagró a los Vargas Llosa, García Márquez, Borges, Sábato y sus compatriotas Onetti y Benedetti. Su obra gira alrededor del amor, la libertad individual frente a la opresión del poder y el feminismo. Su humor corrosivo es un arma contra las penalidades del exilio de las dictaduras.

Ocupa Peri Rossi el número 47 del palmarés del Cervantes, desdoblado solo en 1979 entre el español Gerardo Diego y el argentino Jorge Luis Borges y que en sus 46 años de historia ha distinguido a 24 españoles y 23 hispanoamericanos.