«Vivimos en un mundo de pirañas»

El Rubio, Tito El palmera, Cora y Junior ya no solo viven en el papel y en la memoria de los lectores asiduos del universo creativo del escritor grancanario Alexis Ravelo. Desde este viernes cobran vida en la gran pantalla, gracias al estreno en cines de La estrategia del pequinés, adaptación de la novela homónima que firma el cineasta, también grancanario, Elio Quiroga.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Esta trama negra de perdedores se desarrolla en torno a la metáfora a la que alude el título. Un inofensivo pequinés ladra y se muestra fiero para sobrevivir ante otros perros más feroces y corpulentos que, si quieren, lo pueden triturar.

«Todos somos pequineses en esta sociedad. Por un lado figuran los que ostentan el poder político y económico, que están un poquito por encima de la ley. Después están los que se mueven por debajo y al margen de la ley, que son los delincuentes. Y por último estamos los demás, la gente normal que paga sus impuestos y que, como le sucede a los personajes de la novela, un día dicen que basta, que no aguantan más. Están hartos de malvivir y quieren progresar. Obviamente, como es habitual en el género negro, todo les va fatal y se van al carajo», explica Elio Quiroga, por teléfono desde Madrid, donde promociona la película.

Tal y como le sucede a Cora, al Rubio y a Tito El palmera, dice Quiroga, «todos somos unos supervivientes», en mayor o menor medida. «Al final, vivimos en un mundo de pirañas donde todas se devoran. Lo que puede compensar esa vida tan dura son los servicios sociales. Eran el único sustento y también están siendo devorados por las pirañas. Por eso, algunos ven como única salida irse al otro lado de la ley. Saben que si los cogen y van a la cárcel, allí les dan de comer y duermen bajo un techo. En el fondo, viven casi mejor que en sus propias casas», subraya.

La novela original de Alexis Ravelo y la película cuentan la historia de cuatro grancanarios que están desesperados y que deciden robar en el chalet de un ricachón con conexiones con el narcotráfico.

Elio Quiroga reconoce que el guion, que firma con David Muñoz, redujo considerablemente las tramas y que por cuestiones de rodaje se llevaron a cabo incluso algunos cambios en las localizaciones.

«Todos los actores, una vez que entraron en el proyecto, leyeron la novela. El guion es una síntesis. Así conseguimos que conocieran la realidad social que tan bien describe Alexis, para entender el paisaje y el paisanaje de la isla», recalca.

El proyecto se gestó en 2014, cuando Quiroga leyó la novela. «Cuando la terminé, busqué el número de Alexis en el móvil y lo llamé. Estaba presentando la novela Las flores no sangran en la Librería del Cabildo. Me fui para allá y comenzamos a hablar de los derechos, que los tenía libres», rememora.

Destaca que la entrada en el proyecto de Televisión Española fue determinante para levantar financieramente el proyecto. «Después entró la Televisión Canaria y el Cabildo de Gran Canaria, justo cuando la película más lo necesitaba, a pesar de ser una historia que cuenta una parte oscura de la sociedad, lo que les honra», reconoce a la vez que apunta que rodó «con un tercio del presupuesto» inicialmente previsto.

«Fue un rodaje corto. El director de arte, Sergio Hernández, con el que había trabajado en mi primera película, construyó 27 decorados en el antiguo psiquiátrico de Tafira, que es el plató de la Gran Canaria Film Commission. Se trabajó a destajo. No podíamos cometer errores y no los cometimos. No se podía perder ni una hora ni un día. Fuimos con la lengua fuera y todos muy proactivos, a favor de la película», señala con orgullo sobre este filme que tuvo su puesta de largo en el pasado festival de cine de la capital grancanaria.

Sobre el reparto, reconoce que desde un principio tuvo en mente a Kira Miró para dar vida a Cora y a Unax Ugalde para Tito El palmera. «Fue una suerte, porque Kira me dijo cuando se lo planteé que tenía la necesidad de rodar algo nuestro, una historia de aquí», confiesa Elio Quiroga. Y pocas cosas son más auténticas para un grancanario que enclaves como El Risco de San Nicolás, Tufia, el paseo de Las Canteras y la plaza de la Puntilla, la Isleta, Ojos de Garza, el barrio de Arenales o Bandama. Todas son localizaciones de La estrategia del pequinés.