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Jesús Mira, el protagonista de 'Yo tenía una vida', del director grancanario Octavio Guerra. C7
La travesía hacia la independencia de Jesús Mira

La travesía hacia la independencia de Jesús Mira

El grancanario Octavio Guerra abre este viernes las proyecciones de Canarias Cinema con su largometraje documental 'Yo tenía una vida'

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 13 de abril 2023, 22:46

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Jesús Mira tiene unos principios inamovibles desde que acabó en la calle y sin un techo bajo el que cobijarse. De ahí no lo mueve ni dios, porque cree ciegamente que si flaquea se despertarán los fantasmas del pasado. La lucha durante ocho años por la independencia económica a la que aspira este valenciano ha sido retratada por el cineasta grancanario Octavio Guerra en el largometraje documental 'Yo tenía una vida', que este viernes abre las proyecciones del apartado competitivo Canarias Cine del 22º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Este filme, estrenado con muy buena acogida por parte del público y la crítica en el marco del festival de cine de Málaga, tuvo un preludio. Se trata del cortometraje 'Apache', también de Octavio Guerra. «El cortometraje estaba protagonizado por Jesús, pero no tiene nada que ver con la película. En el corto nos centrábamos en su preparación para el maratón y en lo que le pasaba en el albergue de acogida. Ahora lo que hemos intentado es comprender a Jesús. Con 'Apache' no llegamos a entender su historia. Tomaba decisiones que tenían sus consecuencias pero no conocíamos las razones de grado y fuerza que las generaban. Todo se resume en que quiere ser autónomo e intentarlo todo por su cuenta. Los programas son muy asistenciales, aunque han mejorado mucho últimamente, y Jesús no quiere permanecer demasiado tiempo en un programa así, porque piensa que se cronifica y acaba dependiendo siempre de los otros. Para él, eso es una antivida. Hay pocos casos como los de Jesús, pero es cierto que en esos casos, se sienten un poco como si fueran presidiarios. Lo entienden como si estuvieran en una cárcel. No quiere saber nada de ayudas sociales, a las que sabe que tiene derecho, porque no quiere depender ni del Estado ni de nadie, porque sabe que en cualquier momento eso puede desaparecer», explica Octavio Guerra.

Elena, la trabajadora social que tutela al protagonista y prepara su doctorado. C7

¿Y a qué aspira el protagonista del filme? A ser libre e independiente. Quiere trabajar, en lo que encuentre, y tener un techo donde vivir. Nada más. «Para él, la libertad consiste en ganar muy poco dinero. Jesús come por dos o tres euros al día. También quiere poder hacer lo que le apetece, sin reglas ni horarios, como cualquier adulto. Si un día decide irse al cine, quiere poder ir sin tener que pedir permiso a nadie ni estar pendiente de horarios. Se gasta los cinco euros de la entrada y va. Si quiere ir a la Filmoteca un día, pues lo mismo. Eso para él es vivir y ser feliz», subraya el director grancanario.

Ocho años de seguimiento

Durante los ocho años de seguimiento que ha hecho de su vida el equipo de la película, Jesús ha conseguido en algunos momentos alcanzar ese ansiado estatus vital. «En esos momentos, Jesús está increíble. Es súper feliz. Pero cuando ve el peligro entra en escena el Jesús más conflictivo, aparecen las cosas que lleva en la cabeza de vivir en la calle, vuelven los fantasmas», advierte Octavio Guerra.

Durante el rodaje y finalmente en la pantalla hubo un detonante de grandes dimensiones que acabó con la ansiada estabilidad de Jesús Mira. La pandemia. 'Yo tenía una vida' retrata con maestría su desembarco en un par de planos, sin mayores explicaciones. «Pensamos mucho cómo narrar la pandemia y vimos que lo más impactante para todos fue ver las calles vacías y los edificios con luces durante la noche. Nadie te tiene que decir lo que es, porque tú lo has vivido», señala el director isleño afincado en Valencia desde hace años.

«La pandemia es una consecuencia y vuelve a activar el motor de peligro y amenaza en Jesús. Lo que contamos en la película sucedió tal cual. Se acabó convirtiendo en algo muy importante en la película, porque fue algo disparador para personas como Jesús, que siempre están en la cuerda floja. Un acontecimiento de ese calado nos afecta a todos pero hay personas a las que los destrozan. Todo lo que tenían armado, su mini supervivencia, se vino al traste», añade.

Jesús Mira, en una lavandería pública, en una escena del documental de Octavio Guerra. C7

Esta situación sanitaria extrema y planetaria también permitió al equipo de 'Yo tenía una vida' encontrarse con un personajazo inesperado. Jorge, el dueño de una pensión que acoge a Jesús. «Desde que entramos en la pensión, nos gustó, parece sacado de una película de los hermanos Coen. Con un chaleco militar, siempre con una mini linterna en la cabeza y las cosas que dice y cómo las dice... además de ese acuerdo que tenía con Jesús. Para mí fue un personaje muy atractivo», defiende Octavio Guerra.

Otro personaje real clave, que incluso es un hilo conductor durante la película, es el de Elena, trabajadora social que a su vez trabaja en su doctorado sobre la situación de las personas sin techo. «Se incorpora porque es la tutora del lugar donde Jesús se hospedaba. Pedimos permiso para grabar allí, la conocimos y vimos que estaba dispuesta a rodar, que daba muy bien en cámara y que además se expresaba muy bien. No teníamos demasiado material suyo, pero con ella sí que hicimos un poco de construcción, aunque lo de la tesis se rodó tal cual. También nos dio la oportunidad de contar cosas que Jesús no cuenta, pequeñas informaciones sobre su situación y que ponen contexto sobre la realidad que viven las personas que duermen en la calle», apunta el director. En la película no se cuenta, entre otras cosas porque «Jesús no habla de ello». Pero esta persona vivió durante diez años en la calle, superó de forma traumática sus adicciones y, evidentemente, todo ello ha dejado rastros en su mente.

Con mucho tiento

El rodaje se desarrolló durante ocho años, pero de forma ininterrumpida. Incluidas algunas crisis en las que el equipo de rodaje no tenía noticias de su protagonista. «Ha sido como acercarse a una liebre. Le tienes que dejar claro que no va a pasar nada, pero sabes que en cualquier momento se podía escapar. Y eso que le dejamos claras nuestras intenciones desde un principio», asegura.

El equipo de rodaje fue muy reducido, para generar cercanía y por los enclaves donde filmaban en ocasiones y la previsión y la anticipación fueron claves. Jesús Mira no repetía tomas ni aceptaba indicaciones.

Por último, ¿cómo está este individuo en la actualidad? «Está bien, es un superviviente», responde Octavio Guerra.

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