Javier Fuentes Feo, en una imagen cedida por la organización de la Muestra. / Bruto estudio

«Creo en la cultura como agente de construcción social»

Con la pesca como tema central y múltiples actividades, la 12ª edición de la Muestra arranca el 24 de noviembre

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Javier Fuentes Feo defiende que la Muestra de Cine de Lanzarote es una ventana para entender la propia isla y el mundo mediante el séptimo arte. En esta entrevista desvela algunas de las claves de una 12ª edición que se desarrolla entre el 24 de noviembre y el 4 de diciembre.

-¿Qué novedades presenta la edición de la Muestra de Cine de Lanzarote, que arranca el próximo 24 de noviembre?

-La Muestra continúa con las líneas de trabajo que puso en marcha hace ya cinco años. Queremos consolidarlas porque están dando un gran resultado. Cada vez viene más gente a las sesiones y a las actividades paralelas. Como novedad puedo decir que vamos a llevar una sesión a La Graciosa, que tendremos más pateadas y que pondremos en marcha proyecciones especiales para chinijos y chinijas por los municipios de Lanzarote. También tendremos unos apasionantes encuentros con antiguos pescadores y conserveras de la isla. Ellos y ellas nos contarán cómo era la isla hace décadas.

«Una cosa bonita es que notamos un entusiasmo creciente por parte del público»

-¿Además del arraigo de ese oficio en Lanzarote, qué les motivó a elegir la pesca como tema central de esta nueva edición de la Muestra?

-Desde el 2018 la Muestra elige cada año un tema muy característico de la isla de Lanzarote para analizarlo a través del cine. Aquel año fue el volcán, en 2019 la sal y las salinas, en 2020 las crisis, en 2021 el viento y, este año, la pesca. Todos estos temas son característicos de nuestra isla, pero son también elementos que encontramos en otros lugares del planeta. Lo que intentamos es entender nuestro contexto local más inmediato a través de la mirada de directores y directoras de otros países y épocas. La pesca es uno de esos temas fundamentales de la historia de Lanzarote y tiene además una importancia central en el mundo contemporáneo. Cuando abordamos la pesca tenemos que tratar cuestiones ecológicas, problemas migratorios, tensiones geopolíticas, dilemas éticos, reflexiones sobre la desaparición de comunidades locales y muchísimos asuntos más. Es una cuestión sumamente compleja e interesante.

-¿Fue difícil realizar la selección de títulos en torno a la pesca?

-Me atrevería a decir que ha sido el año más difícil por la gran cantidad de películas buenas que existen sobre el tema. Lo complicado no ha sido encontrarlas sino tener que descartar algunas por cuestión de espacio de programación. Fue muy doloroso tener que dejar algunos títulos fuera. Hemos visto casi doscientas películas, muchas de ellas extraordinarias. Al final nos hemos quedado con veintinueve que permiten tener una visión amplia sobre cómo se ha tratado la pesca en la historia del cine.

-¿A la hora de confeccionar las secciones han notado los efectos del parón en la producción cinematográfica durante buena parte de 2020 o ya está superado?

-La Sección Oficial de la Muestra, que es la que más depende de la producción de cada año, suele ser muy rigurosa y concisa. Nos gusta elegir un máximo de siete títulos para que quien venga a la sala tenga la convicción de que va a disfrutar de un título de gran calidad. Por eso no hemos notado la caída en la producción.

-¿Cree que el público responderá con mayor entusiasmo este año ahora que las restricciones a las que obligaba la pandemia se han suprimido?

-Una cosa bonita es que llevamos notando un entusiasmo creciente por parte del público a lo largo de los últimos cinco años. La gente tiene interés en el cine que proponemos y también en los temas que asumen el protagonismo de cada edición. Si a eso le sumamos las ganas que la gente está demostrando por disfrutar de la cultura, creo que será una edición con mucha asistencia.

-¿Qué destacaría de la Sección Oficial de este año?

-En la Sección Oficial se van a proyectar cinco títulos de una calidad sorprendente. Se trata de películas que vienen de Colombia, Francia, Serbia, Suiza y Australia. Cada una de ellas es una ventana extraordinaria al mundo, en la que se tratan temas como cuestiones transgénero, la gestión del tiempo como control político o el aislamiento en la vida contemporánea. Creo que cualquiera de los cinco títulos puede ganar el premio del jurado. Una vez más, por cierto, este volverá a elegir la película ganadora en una sesión abierta y con asistencia de público. Es uno de los grandes momentos de la Muestra de Cine. Algo que no ocurre en ningún otro lugar del mundo.

-¿Y qué considera imprescindible de las actividades paralelas previstas?

-Aunque pueda sonar mal, tengo que decir que todas las actividades que realizamos fuera de la sala de cine son sumamente interesantes. Vamos a tener pateadas por lugares en los que la pesca jugó y juega un papel importante, como la isla de la Graciosa o los pueblos de La Tiñosa, Órzola o La Santa. Vamos a llevar a cabo actividades para la gente joven, chinijos y chinijas, así como otras para gente mayor. Por eso no puedo decir cuál me parece imprescindible. Todas están pensadas y diseñadas como un conjunto.

-¿Cómo se consigue ser uno de los eventos cinematográficos más valorados por el Ministerio de Cultura?

-Creo que se consigue gracias a un equipo de personas que trabaja de manera seria, rigurosa, exigente y sin descanso. Personas que creen profundamente que la cultura es un motor social y educativo de primer orden, pero también un motor económico extraordinario. Ese grupo de personas tiene al mismo tiempo un amor grande por Lanzarote y su gente. Todo eso, sumado a un ejercicio de autocrítica constante, creo que son los aspectos que ayudan a que el proyecto reciba un gran reconocimiento por parte del Ministerio de Cultura.

-El Premio Honorífico de este año es para la revista 'Cahiers du Cinema'. ¿Este reconocimiento tiene un punto nostálgico, de reconocimiento de un oficio, la crítica de cine, cada vez menos valorada y se puede decir incluso que en cierta decadencia igual que la exhibición en salas?

-El premio es un reconocimiento al hecho de pensar y divulgar el pensamiento. Y eso no debería ser jamás algo nostálgico que remite al pasado, sino algo, como se suele decir, de «rabiosa actualidad». Reconocer el trabajo de 'Cahiers du Cinéma' es reconocer el esfuerzo de cualquier persona o colectivo que se esfuerce por mantener vivo el ámbito de las ideas y la reflexión. 'Cahiers...' es un referente en este sentido. Por eso le concedemos el premio de este año. Una vez más, y nos encanta la idea, volverá a ser una botella de vino extraordinario de bodegas El Grifo. Venimos haciéndolo cada año. En vez de una estatuilla o un trofeo, regalamos una botella de vino. Es una especie de brindis para compartir la esencia de nuestra isla.

-¿Comparte la idea de que los estrenos cinematográficos han dejado de ser un acontecimiento social y cultural?

-Siempre pensé que los estrenos eran algo menor en el mundo del cine y de los festivales. Tienen que ver con la parte más farandulera de la cultura. A algunos les gusta mucho, pero no estoy seguro de que enraíce las aportaciones culturales en términos de conexión con la sociedad. De hecho, a veces pienso que son contraproducentes: del «qué glamuroso eso del cine» se pasa rápido al «estos chupópteros del mundo del cine que viven de nuestros impuestos». Yo creo en la cultura como agente de construcción social.

-¿Cree que ver cine en salas comerciales desaparecerá y esa vivencia en comunidad quedará restringida para salas muy pequeñas y en museos y centros artísticos?

-Supongo que hay una tendencia generalizada a encerrarnos en una habitación con un teléfono móvil en la mano y consumir compulsivamente todo tipo de materiales audiovisuales, desde los más interesantes a los más estúpidos. Ese tipo de vida es la gran enemiga de otra en la que la cultura disfrutada en común juega un papel importante. Lo que yo creo, y pongo en práctica cada día, es que hay que luchar para que la gente comparta cosas, que las personas se vean y disfruten de experiencias de forma colectiva. Pase lo que pase con las salas y con el cine como experiencia común ante las imágenes, algunos moriremos defendiendo esa forma de entender la cultura que nos parece buena en términos de sociabilidad.

-¿Percibe un cierto academicismo y repeticiones constantes de fórmulas en el cine independiente y de vanguardia del que se nutre esta Muestra?

-No, ciertamente no. Cada año me sorprende encontrar cinco, siete o diez títulos que se presentan como obras sólidas y consistentes, al margen de cualquier tipo de academicismo. Solemos descartar las películas cuando notamos la existencia de fórmulas o 'tics' cinéfilos propios de un sector que ya conoce bien lo que funciona y lo que no en el circuito de festivales.

-¿Y entre la producción canaria lo percibe? ¿Qué destacaría de la cosecha de este año?

-La Muestra siempre proyecta cinco o seis títulos en la sección 'Cruce de caminos: cineastas de Canarias'. Este año son cortometrajes con temáticas y técnicas muy heterogéneas. Pero en todos los casos se trata de apuestas arriesgadas e interesantes. Abordan de un modo original, asuntos como la emergencia climática, la guerra, la corrupción o la belleza de los pequeños gestos.