‘50 primaveras’ discriminatorias

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

El cine francés, incluso en su vertiente cómica, tiene el don de retratar muy bien la realidad social. Esta cualidad también es aplicable a la cinta de la cineasta Blandine Lenoir, 50 primaveras.

La realizadora nos introduce en la vida de Aurore Tabort, una mujer separada y con dos hijas, que empieza a sentir los síntomas de la menopausia y, con ello, todos los problemas que implica cumplir años en una sociedad que no tolera el envejecimiento femenino.

Lenoir es muy hábil al exponer, de forma muy entretenida y con buenas dosis de humor, cómo se menosprecia a las mujeres en distintos ámbitos por este hecho y cómo claudican ante las imposiciones de una sociedad en la que estar sin pareja y llegar a esa edad se considera un auténtico drama.

Es ahí donde la película presenta su mayor tara. La cinta, calificada por muchos como feminista, solo alcanza la categoría de femenina, por reflejar las convenciones sociales a las que se someten las mujeres en su madurez.

Sin embargo, en ningún caso, el relato cuestiona estos presupuestos, sino que los asume como una cadena de obstáculos que hay que superar y con la meta del amor romántico como telón de fondo, cuando, en realidad, una mujer sin pareja y de 50 años puede tener una vida tan plena y feliz como la de cualquiera.

En todo caso, la película no es mala opción para conocer los mecanismos que emplea la sociedad para minusvalorar a las mujeres pasaditas de edad como lamentablemente las denominan muchos.

Más información

Título original: Aurore.

Dirección: Blandine Lenoir.

Guion: Jean-Luc Gaget, Blandine Lenoir, Océane Michel

Reparto: Agnès Jaoui, Thibault de Montalembert, Pascale Arbillot, Lou Roy-Lecollinet.