Imagen de archivo de un concierto de esta temporada de la OFGC, dirigido por su director titular y artístico, Karel Mark Chichon. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

El cese de Roig se sustenta en sus injerencias artísticas y en las quejas de los músicos de la OFGC

La comisión artística esgrime desde sus intentos por saltarse a Chichon para contratar a Eschenbach hasta el rechazo del 60% de los intérpretes

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La comisión ejecutiva de la Fundación Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC) ha sustentado el cese de Christian Roig Puig como gerente de esta institución musical dependiente del Cabildo en una serie de injerencias artísticas que no estaban contempladas en sus atribuciones y en las quejas de los músicos, según las fuentes consultadas.

Entre las razones esgrimidas por la comisión ejecutiva también figura la queja oficial de un profesional del departamento administrativo que, ante las dudas de Christian Roig sobre su eficiencia, está de baja médica por la situación emocional derivada de estas circunstancias.

La comisión ejecutiva, que hizo efectivo el cese de Christian Roig el pasado 31 de marzo, tomó esta decisión de forma unánime en la primera reunión que mantuvieron el día anterior, tras su nueva composición por las renuncias presentadas a finales de febrero por parte de Guacimara Medina y Miguel Ángel Pérez del Pino.

Este órgano del Patronato de la Fundación lo integran Antonio Morales, en calidad de presidente, y Sara Ramírez y Pedro Francisco Justo Brito como vocales. El administrador de la Fundación, Juan Carlos Saavedra, es el secretario.

La comisión ejecutiva le explicó por escrito a Christian Roig que no era de recibo que el 23 de septiembre de 2021 -comenzó a ejercer el día 1 de ese mes tras ser considerado vencedor del concurso público para cubrir esa vacante- se personara en la sala Gabriel Rodó de la sede de la OFGC para intentar asistir, junto a otra empleada, a una reunión de «carácter artístico» convocada por el director titular y artístico, Karel Mark Chichon, que acabó por suspenderla al negarse Roig a abandonar la sala.

Además, según figura en el argumentario de la comisión ejecutiva, ese mismo día se reunió con miembros del comité de empresa, donde les dijo que el contrato de Chichon no era válido y contaba con irregularidades, así como que había detectado irregularidades en la contratación del director alemán Christoph Eschenbach dentro de la temporada de abono.

La comisión también le comunicó que había sido informada de que durante los meses de septiembre y octubre del pasado año trató cuestiones de índole artística sin la aprobación de Chichon. Incluso, le espetan haber negociado con Eschenbach, al margen del director titular y artístico, el repertorio para el concierto de abono nº2 que iba a dirigir el germano -se aplazó- y que junto con la jefa de producción lo publicaron en el plan de trabajo de la OFGC, sin que Chichon tuviera conocimiento del mismo.

Roig Puig, al margen de Chichon, según la comisión, contactó también con Garança, Petrenko y el propio Eschenbach para negociar unas condiciones económicas ya pactadas y que figuraban en el presupuesto aprobado para tal fin por la propia Fundación.

La carta firmada por 34 músicos, equivalente aproximado a un 60% de la plantilla, el pasado 23 de octubre y dirigida a la presidencia de la Fundación y a la del Cabildo de Gran Canaria, también le pasó factura al hoy exgerente ante la comisión ejecutiva.

En la misma, tal y como se hizo eco este periódico en su momento, se ponía en valor el trabajo artístico de Karel Mark Chichon, hasta calificar sus más de tres años como «los mejores de la historia de la OFGC». Los músicos firmantes trasladaron «su preocupación» ante «una serie de sucesos relacionados con la nueva gerencia». Aseguran que durante el primer mes Roig Puig llevó a cabo «injerencias en las competencias artísticas que corresponden al director musical creando un conflicto innecesario, retraso en la formalización de contratos que han derivado en la cancelación de solistas invitados y exigencias de test PCR a algunos músicos invitados mientras a otros se les dispensaba de ellas».

La comisión ejecutiva pone en valor también que, en noviembre de 2020, la comisión artística informó a la presidencia de la Fundación OFGC del peligro que suponía para el proyecto el conflicto entre Roig y Chichon y las injerencias del primero en los cometidos creativos del segundo.

Afloran también en el argumentario de la comisión ejecutiva las quejas por escrito y con registro oficial presentadas en enero de este año por parte de dos solistas de instrumentos de viento y cuerda por nuevas injerencias de Christian Roig Puig, así como el conflicto ya judicializado con el trompa solista José Ignacio Zarzo Sabater por no reconocerse el uso de instrumentos especiales en cuatro conciertos de abono.

Lentitud en las contrataciones y solicitudes de Chichon sin respuestas

Entre las cuestiones que, según la comisión ejecutiva de la OFGC, motivan el cese de Christian Roig como gerente, figuran también las quejas por escrito que el director Karel Mark Chichon hizo a la Fundación el pasado 1 de febrero sobre la falta de gestión para la contratación de músicos invitados, lo que, dijo, supone un retraso en la confección de las plantillas de músicos.

Alude la comisión a que Chichon solicitó la contratación de un contrabajo solista desde hacía semanas y que no obtuvo respuesta alguna hasta un día antes del inicio de los ensayos.

También se refiere a los contactos realizados por Roig Puig con solistas y directores para la programación del proyecto de conciertos por municipios de la isla, a pesar de que en el contrato de Chichon figura una cláusula que le permite tener derecho a veto ante cualquier director o solista que contrate la Fundación.

El director británico, también según la comisión, le requirió y no tuvo respuesta sobre el presupuesto disponible para preparar la programación restante para los pasados meses de enero y febrero de 2021.

El juicio por la demanda por acoso laboral de Christian Roig contra Karel Mark Chichon y la Fundación OFGC está fijado para el próximo mayo.

Ese mismo mes también está previsto que se desarrolle el de la jefa de producción, Isabel Turienzo, que demandó también por acoso laboral a Chichon y a la Fundación. Estaba previsto para marzo, pero finalmente fue aplazado.