La escritora barcelonesa Carlota Gurt presenta 'Sola' en Tenerife. / C7

Carlota Gurt: «La soledad nos cambia y puede convertirnos en alguien que no creíamos ser»

La escritora barcelonesa presenta el próximo jueves su novela 'Sola' (Libros del Asteroide) en el TEA-Tenerife Espacio de las Artes.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La soledad es un mal cada vez más acentuado en la sociedad contemporánea, que se ha agravado y extendido a raíz de la pandemia de la covid-19. La escritora Carlota Gurt Daví (Barcelona, 1976) fijó su mirada en lo que puede generar vivir alejado del resto de seres humanos en su novela 'Sola' (Libros del Asteroide), con la que se convirtió en una de las revelaciones del panorama literario nacional del pasado año.

«La soledad nos cambia. Me preguntan mucho y creo que más que estar sola, en el caso de la protagonista de esta novela lo que hay es un cúmulo de soledades. Estar solos nos convierte en otra persona y ahí es dónde he querido llegar. A veces puede ser peligroso, porque nos puede convertir en alguien que no creíamos ser. Alguien que teníamos escondido en nuestro interior», apunta por teléfono la escritora que presentará este volumen el próximo jueves, día 24 de febrero, a partir de las 19.00 horas, en el TEA-Tenerife Espacio de las Artes.

'Sola' fija su mirada en Mei, una mujer que superada la cuarentena decide refugiarse en una casa en el campo donde se crio. Está casada aunque la vida matrimonial no va como le gustaría y acaba de ser despedida en su trabajo. En este refugio buscará escribir el libro que lleva años pergeñando.

Pero 'Sola', de la que no conviene desvelar muchas cosas, va hacia atrás. En concreto, se trata de la narración de 185 días en aislamiento hasta llegar a algo. «La idea inicial era que fuera un diario, porque me gusta mucho ese género. Tanto si es real como ficcionado. Me interesa la sensación de verdad y avanzar junto al protagonista de ese diario, porque se genera proximidad y una mayor verdad. Lo que pasa es que en los diarios las fechas acaban fatigando. De una entrada a otra ya no te acuerdas de la fecha. Te obliga a ir hacia atrás constantemente y por eso al final puse los meses, más o menos. El lector desde la primera frase ya tiene un arco temporal», señala la escritora que estará acompañada en la presentación por la también narradora Aida González Rossi y por la coordinadora del ciclo 'Diálogos de escritura' del TEA, Izaskun Legarza.

«Los lectores necesitan una especie de certezas y guías al leer. Hay que disparar la flecha y conseguir que se quede atrapado pensando qué pasó 185 días antes. De todas formas, el día final no es lo más importante, sino todo el proceso, el camino recorrido», subraya sin entrar en más detalles que destripen los entresijos de 'Sola'.

La soledad crece en esta sociedad cada vez más comunicada. «Dudé con la idea inicial de la novela. No sabía si hacerla a la inversa y que fuera una chica de campo que se fuera a vivir a una ciudad. La novela sería la misma, pero en una urbe, que es donde más presente está lo de encontrarse solo. En el campo sabes que no hay nadie más, pero en la ciudad está todo lleno de gente y tú estás solo. La soledad se hace más patente. En el campo hay otras compañías. La humana no está, pero la propia naturaleza es una compañía y un desasosiego, que nos recuerda que hay algo mayor que nosotros y que somos insignificantes. En cualquier momento nos puede atropellar», señala la autora.

La novela la escribió antes de la pandemia pero reconoce que su lectura tras la covid-19 «es distinta». «El virus nos ha hecho en parte más conscientes de lo que somos y lo que nos pasa. También de lo que nos falta en nuestro interior», dice.

Comenta que apostó por esta historia porque se trata de «algo que me mueve, me toca». «Si te pones a pensar en un tema para una novela, acabas escribiendo de tópicos y temas vacíos. Un libro, para que tenga cierta vida, tiene que tener un fondo de verdad. La novela la escribí con la idea de reflexionar sobre qué nos pasa cuando estamos solos y derivamos en cosas peligrosas. Me preocupa en mi vida. No hablo de mí, pero sí de cosas que me preocupan, de la imposibilidad de comunicarse, del mundo que nos amenaza, de hasta qué punto vemos el mundo como los animales, calculando los riesgos y viendo las posibilidades para escapar», reflexiona.

Aclara que 'Sola' es ficción, pero Mei, su protagonista, tiene cosas suyas. «Los personajes son como una especie de Frankenstein, tienen pedacitos de gente que te rodea y lo que hace el escritor es juntarlos con una especie de cola que les da unidad. Algunos trocitos de ella son míos. Uno muy literal, como es la relación que tiene con las cosas que escribe. También hay más mío, pero caricaturizado. Pero aclaro que no se trata de una autoficción», puntualiza.

«Se paga mejor traducir el manual de una lavadora que un libro»

Carlota Gurt reconoce tener una «sensación muy grande de irrealidad», ya que tras su divorcio llegó esta novela que tanto éxito le ha deparado y después la pandemia. A ello suma haber dejado antes su trabajo en producción para la Fura dels Baus y el Festival Temporada Alta.

Compagina la escritura, terreno con el que comenzó con el libro de relatos 'Cabalgar toda la noche' (Navona, 2020), con la traducción. «Empecé a traducir bastante tarde, pero tras hacerlo la lengua empezó a meterse dentro, a obsesionarme, fruto del poder de las palabras. Traduciendo empiezas a amar la lengua y descubres el poder que tiene», confiesa. Pero es un oficio en el que no todo es maravilloso. «Es un desastre lo mal pagado que está la traducción literaria. Está mejor pagado traducir el manual de una lavadora o el de una comunicación corporativa que un libro. La traducción literaria es la que todos quieren y como hay tantos, nos resignamos a hacerlo por poco dinero y rápido. El ideal es una traducción digna y rápida», lamenta.