Benjamín Prado, este lunes, en la 34ª edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, donde presentó su novela 'Los dos reyes' (Alfaguara). / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Benjamín Prado viaja hasta la Marcha Verde y al expolio del Sáhara con la saga de Juan Urbano

El escritor madrileño presentó su nueva novela, 'Los dos reyes' (Alfaguara) en la jornada de clausura de la 34ª Feria del Libro

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El detective, escritor e investigador Juan Urbano transita de nuevo por arenas movedizas de la mano de su creador, el escritor madrileño Benjamín Prado. El expolio de las riquezas naturales del Sáhara y una supuesta trama en torno a Hasan II son dos de los elementos esenciales de 'Los dos reyes' (Alfagura), novela negra que acaba de salir a la venta y que presentó durante la mañana de este lunes en el parque de San Telmo, en la última jornada de la 34ª edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

Con la sexta entrega de las aventuras de Juan Urbano, el propio autor salda una deuda pendiente. «En esta ocasión yo tenía ganas de escribir sobre la Marcha Verde, que es algo que me ha obsesionado desde la niñez. Cuando fui a Ceuta a presentar mi anterior novela, me contaron la historia de un intento de golpe de Estado contra Hasan II. Unos soldados iban a matarlo y lo capturan para hacerlo. Pero al poco vuelven con él, vivito y coleando y convertidos en su escolta personal. La leyenda dice que Hasan II les dijo que si iban a matar a su rey, al comendador de los creyentes. Les dijo que le besaran la mano. El soldado que estaba a su lado bajó la pistola que tenía en la mano, se arrodilló y lo hizo. Pensé que eso no había quién se lo creyera por lo que Hasan II les tuvo que ofrecer algo, más aún siendo el dueño de todo Marruecos, como ahora es su hijo», explicó Benjamín Prado antes de comenzar a dialogar en torno a su libro en una Carpa José Saramago repleta de público.

Un encargo

Benjamín Prado conecta esta leyenda con su saga cuando Juan Urbano recibe el encargo de buscar a esos dos soldados y «una presunta abdicación que se dice que le obligaron a firmar». « Ese documento, si yo fuera un historiador, no lo encontraría. Pero siendo un novelista, sí que puedo», alude al poder que le genera la ficción.

Entiende que sus libros pueden ser también un vehículo para el aprendizaje de los lectores que los compran. Pero el que primero aprende es el propio Prado. « Escribo las novelas para aprender cosas, no solo para enseñarlas. En este caso, aprendí que el Sáhara no se llama el río de oro solo por casualidad, sino que hay muchos intereses en torno al mismo. De las 35 empresas del IBEX español, 19 operan allí. Se trata de una gran mina de fosfatos. Sin éstos no existiría nada y nos extinguiríamos como raza. Comercian con ellos. También está el tráfico de arena y ahí es donde entran en juego las Islas Canarias. Se trafica ilegalmente con ella, porque pertenece al pueblo saharaui como todo lo demás según Naciones Unidas, y se lleva en barcos, algunos vienen a Canarias, para repoblar playas, para inventárselas. Pero también se utiliza para la industria inmobiliaria, para construir las casas, para las infraestructuras... sin ella no habría móviles porque llevan silicio y éste viene de la arena. Es un bien muy valioso, natural y el segundo más escaso del planeta. Y no se regenera», apuntó.

La realidad, siempre caprichosa, le obligó a un retoque de última hora cuando 'Los dos reyes' ya estaba a punto de imprimirse. « La realidad supera la ficción y la ciencia ficción. Cuando yo había entregado la novela se produjo la famosa carta que entregó el presidente del Gobierno a Mohamed VI y le pedí al editor para poner una frase final sobre esto. La novela parece hecha a propósito», comentó entre risas.

Aún quedan cuatro

Benjamín Prado dijo este lunes que cada vez sus novelas son más de «aventuras y viajes». Una tendencia en la que la saga de Juan Urbano, que con 'Los dos reyes' ya cuenta con seis volúmenes, encaja con naturalidad.

« Le quedan cuatro novelas a la vida de Juan Urbano, que ya empieza a tirar para abajo. Igual, si el tiempo y la salud me lo permiten, son once», explicó el autor que apuntó que fue buscado que la presentación de su novela en la feria del parque de San Telmo coincidiera con el Día de Canarias, debido al contenido isleño de la trama.

Señaló que escribir una saga tiene sus cosas positivas y negativas. «Tienes que atenerte a cosas ya dichas, para que haya una secuencia lógica. Tienes que hacer que se note que el personaje cumple años y no sea de plástico. Después está una parte muy divertida que es que un personaje que era secundario en una entrega se convierta en protagonista en otra. Su novia Isabel Escandón, por ejemplo, le va robando protagonismo en las nuevas entregas», aseguró.

Apuntó también que, «como decía Balzac, una novela es como un espejo que pasa entre una multitud y tiene que reflejar cosas, la vida de la gente que la lea». «Por eso incluyo diez episodios de la vida de este país, porque hay muchos prestigios intocables, instituciones santificadas y muchos perdedores ocultos. Eso no es justo. Hay personas que tienen derecho a la posteridad o como mínimo al recuerdo», defendió quien volverá pronto con un nuevo poemario.

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