Actor

Jorge Usón: «Estamos en una época de cierta anestesia»

01/10/2017

Jorge Usón interpreta a Iván en Arte, de Yazmina Reza. El montaje, de la compañía Kamikaze –que recientemente ha conseguido el Premio Nacional 2017– llega el 6 y 7 de octubre al teatro Cuyás bajo la dirección de Miguel del Arco.

En Arte, Iván junto a Marcos (Roberto Enríquez) y Sergio (Cristóbal Suárez) pondrán a prueba su amistad al frente de un cuadro en blanco y de una gran pregunta ¿es o no una obra maestra?

¿Cuál es el secreto para que Arte se haya convertido en un «clásico» traducido a más de 30 idiomas e interpretado en medio mundo?

El éxito no tiene una fórmula; si no, todo el mundo la adoptaría. Después de haberla visto, uno deduce que es porque está muy bien escrita y tiene los ingredientes de una gran comedia, pero además trata un asunto que nos concierne a todos. El arte es sólo una excusa para hablar de algo más universal: la amistad. Eso permite que todo el mundo se identifique desde el primer minuto.

-A veces uno se queda mirando fijamente un cuadro y no puede decidir si le gusta o no. ¿Le ha pasado?

-Por supuesto.

-¿Entonces, en base a qué se puede juzgar una obra de arte?

-Realmente es complicado. Entran en juego la subjetividad, los cánones estéticos y el contexto histórico de las piezas. Se supone que si un comité de expertos te dice que se trata de una obra de arte colosal te tienes que fiar... Hay algo de convención social.

-¿Es elitista?

-No. Por otro lado creo que cualquiera puede entrar a valorar una obra de arte desde su propia experiencia aunque no sea un entendido. Sea pintura, música, teatro... De hecho, creo que si el arte contemporáneo está sustentado en algo es en la industria. En ese sentido está más pervertido.

«La relación entre lo bueno y lo caro no es directamente proporcional»

-¿Se da valor a una pieza en función de su precio?

-De eso habla Arte: es el gran debate. No es sólo lo que cueste, si no lo que se está dispuesto a pagar, que está relacionado con un determinado estatus social. Ahí está la diana de esta representación que pondrá al trío en una tesitura complicada respecto a su amistad.

-Respecto a eso, cada personaje en la obra plantea tres posturas distintas. ¿Cuál es la suya?

-Personalmente creo que la relación entre lo bueno y lo caro no es directamente proporcional. En el teatro, por ejemplo, existen obras económicas, pequeñas y con una profundidad y un orden artístico a la altura de las representaciones del Teatro Real.

-El urinario de Duchamp es un referente en sus debates por la provocación que supuso en el siglo XX. ¿El concepto de obra maestra cambia con el tiempo o somos nosotros?

-El caso de Duchamp se vive en un momento histórico determinado y cuando se le presenta la oportunidad, pone el dedo en la llaga y todo el mundo se vuelve loco. Andy Warhol también tiene esa responsabilidad al convertir una marca comercial en una obra artística.

-¿Tiene que ver más la novedad?

-Digamos que en la actualidad estamos en momento de cierta anestesia respecto a lo que nos rodea. Por eso si alguien nos golpea de esa manera impresiona, de igual forma que se impactarían en el siglo XII al ver un cuadro. No estamos acostumbrados a según qué cosas y cuando vemos algo nuevo te sacude, para bien o para mal.

Jorge Usón: «Estamos en una época de cierta anestesia»

-¿Cuál podría ser, entonces, la función del artista?

-Aunque suene trascendental, pienso que el arte es la forma que tiene el ser humano de vencer a la muerte, es una visión un poco espiritual, pero desde luego tiene una función transformadora. Si no tiene esa vocación se convierte en entretenimiento. También es una faceta del teatro, pero personalmente me interesa menos.

-¿De quién es la culpa cuando se produce esa ruptura entre un público que no entiende y el creador?

-Ese debate nos ha traído grandes discusiones, en el mejor sentido de la palabra. No creo que el arte tenga que ser entendido siempre desde un punto de vista lógico, docente ni aleccionador. Aunque el espectador no haya entendido algo no significa que no le haya conmovido o gustado. La racionalización del arte está sobrevalorada, el artista tiene la obligación de (con)mover. Si el espectador se emociona, ha cumplido su misión. Eso es inequívoco.

-¿Ha habido algún artista nuevo que haya descubierto tras esta obra y que le haya impresionado?

-No podría decirte ninguno en concreto ahora mismo. Pero es cierto que después de haber ensayado la obra con mis compañeros y tenerla ya interiorizada, hice un viaje al Centro Pompidou de París y vi todo con otros ojos, sobre todo la escultura, que es lo que más me atrae dentro de un museo. Aprecias todo de otra manera.