«En este país hay desmemoria y hay que saber de dónde venimos»

04/09/2018

La veterana actriz Lola Herrera vuelve a protagonizar el monólogo ‘Cinco horas con Mario’, de Miguel Delibes, que llega al teatro Cuyás los días 11 y 12 de enero de 2019

Seguramente, la actriz Lola Herrera sea la persona que más horas ha velado a un muerto. Desde 1979 lleva interpretando de forma intermitente a la Carmen Sotillo que Delibes creó para Cinco Horas con Mario, un monólogo con el que vuelve el día 6 al Teatro Bellas Artes de Madrid y que recala los días 11 y 12 de enero de 2019 en el teatro Cuyás de la capital grancanaria.

Lola Herrera (Valladolid, 1935) encarna a una Carmen Sotillo ante el féretro de su marido en la España de los 60, por donde pasan temas como la soledad, la frustración o la culpa. «Era un momento histórico y unas cosas han cambiado y otras no; pero en este país hay mucha desmemoria, no hay recordatorio para saber de dónde venimos, y hay que saberlo», explica la actriz a Efe en una entrevista.

«¡Pero si estamos ahora mismo que no sabemos qué hacer con Franco todavía, algo que ya tenía que haber estado solucionado!», argumenta sorprendida Herrera. «Me sabe muy mal que se hable de Franco a todas horas y que haya gente reivindicándolo. Los que hemos vivido eso, lo sabemos. Que haya tal desprecio por el pasado, como si no tuviera que ver con el presente, me enfada», añade.

Y es que esta mujer, toda una dama del teatro español, con una trayectoria de fondo que la ha llevado a no dejar de trabajar nunca desde jovencita, asegura que el personaje de Carmen tenía unas circunstancias históricas concretas, «pero es trasladable perfectamente al ahora», subraya. «Delibes, desde la observación, –sostiene Herrera–, captó un momento de la historia de nuestro país casi como un notario. Es algo perfecto, y luego han venido otros tiempos y las mujeres, por ejemplo, hemos dado pasos de gigante, pero sigue habiendo mujeres que no han podido desarrollar sus vidas como han querido, siguen siendo unas cármenes, aunque de otra manera, porque les ha tocado vivir otras cosas».

Concienciada con todo lo que la rodea, la actriz, a la que no le gusta mucho, dice, que se diga, como hace la publicidad de la obra, que se despide con esta gira del personaje de Carmen, se siente feminista y cuenta que disfrutó con la manifestación del pasado 8 de marzo. «Disfruté de ver a tanta gente joven, gente mayor, hombres...fue una cosa maravillosa. Pero todo eso se puede perder. Hay que sentar muy bien las bases, y para sentar unas buenas bases hay que saber de dónde se viene y la fragilidad que tiene todo», recalca.

Y si antes a la actriz le tenían que envejecer el rostro y el pelo para interpretar a Carmen Sotillo, ahora es al revés, tienen que cubrir su bello pelo blanco.

«El papel ha variado –dice–, digamos que las palabras son las mismas pero los sentimientos son otros. He ido conociendo a Carmen de una manera y cuando me encuentro con ella es como un amiga y voy descubriendo cosas. Esto ha sido de una riqueza indescriptible y, por ejemplo, el humor ha cambiado».

No quiere ni oír hablar de retirarse de las tablas. «La vida me retira. Ya os enteraréis del día que por alguna razón ya no pueda permanecer en el escenario», dice esta mujer, que también es un símbolo del saber envejecer y que tiene planes para «un futuro inmediato».

Tennessee Williams. Asegura que no le queda un papel por interpretar: «Nunca he tenido en la cabeza tener un personaje determinado. Siempre he ido haciendo lo que me llegaba. Si podía elegir, que no era fácil, elegía, pero siempre he ido haciendo lo mejor que he podido lo que llegaba”.Reconoce, no obstante, que le hubiera gustado hacer todo Tennessee Williams, «pero, claro, en este país a este hombre no le hacen mucho caso. Y yo, como siempre he trabajado en el teatro comercial» explica.