El artista chileno Vogel, en la sede de la Fundación Francis Naranjo, en la capital grancanaria. / COBER

Vogel construye una reflexión sobre el sistema neoliberal y la opresión de los pueblos indígenas

El artista chileno exhibe en dos de las salas de la Fundación Francis Naranjo, en la capital grancanaria, la muestra 'Otros mundos, otro sonido'

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El estallido social de la primavera de 2019 en su Chile natal fue la chispa que prendió la creatividad de Vogel para su nueva aventura expositiva, que exhibe hasta el 11 de febrero en dos de las salas de la Fundación Francis Naranjo, en su sede del número 63 de la Avenida Primero de Mayo de la capital grancanaria.

El artista chileno aclara que la exposición 'Otros mundos, otros sonidos' no se desarrolla en torno aquel histórico levantamiento ciudadano, ya que su proyecto reflexiona sobre «el quiebre del sistema neoliberal» y entronca con la «opresión de los pueblos indígenas» suramericanos.

El visitante se topará nada más entrar con unas telas traslúcidas y colgantes en las que Vogel muestra una serie de impactos que hicieron quebrar el vidrio templado de algunos de los edificios del centro de Santiago de Chile durante el estallido social de 2019. «El levantamiento en sí no me interesaba. Sí este material, un muro cortina, que representa el modelo neoliberal desde un punto de vista arquitectónico. Impera mucho en los centros de las ciudades de Latinoamérica y Norteamérica. Este material fue transgredido, evidentemente por el estallido social. Sobre estas telas reproduzco a gran escala detalles concretos de los impactos, de cómo el vidrio templado se expande. Esa imagen me pareció que la podía trasladar a mi tema, que tiene que ver con los pueblos originarios y el sistema de dominación, particularmente que parte desde los españoles. Algo que sigue hasta ahora e invisibiliza a estos pueblos», explica el artista.

'El sonido de lo mismo', que es como se denomina esta pieza con las telas traslúcidas, permite al visitante de la exposición sumergirse y a su vez verse reflejado pero distorsionado. «Representa el vidrio templado, lo macabramente brillante de esta construcción, lo que entiendo que supone un reflejo casi obsceno. Es tan falso como que se identifica con lo limpio, lo racional y lo perfecto. Es la no mancha, pero aquí es la mancha que se rompe y quiebra».

Lenguas originarias

Su reflexión sobre los pueblos originarios latinoamericanos se focaliza en los vídeos que incluye en esta muestra y que dan voz a las lenguas transfronterizas de ese continente. « Configuro un mapa con las lenguas transfronterizas y no con las divisiones geopolíticas. Son unas 150 desde el sur de Estados Unidos. Hay muchas que ni sabía que existen», reconoce.

Confluye este estudio de nuevo con el levantamiento de 2019. En concreto con el Monumento de Carabineros. «Fue un monumento donde se concentró la batalla entre los piquetes y la policía. Yo iba al día siguiente, como un arqueólogo, a recoger los restos. Es un monumento muy fascista, creado en la época de Pinochet. Yo clasificaba esos restos en mi taller sin saber qué iba a hacer con ellos. Me pareció interesante mezclarlo con las lenguas transfronterizas, a las que visibilizo grabándolas en esos revestimientos con los restos de un monumento que se derrumba por la acción popular», subraya.

Un racismo tácito que impide una integración real

La muestra 'Otros mundos, otros sonidos', del artista chileno Vogel, que se exhibe en la Fundación Francis Naranjo junto a la muestra '¿Aceptar todo y cerrar?', de la artista grancanaria Mariví Gallardo, es un paso más dentro de su reflexión creativa sobre los pueblos originarios latinoamericanos.

«Me pregunto sobre la opresión a la clase media chilena y los pueblos indígenas. El quiebre del vidrio templado también lo refleja, porque se trata de una muestra de un orden institucional que viene del siglo XIX, con una oligarquía latinoamericana que llega hasta hoy», comenta Vogel en Gran Canaria.

«Es una opresión solapada. En los servicios públicos aparece el castellano y las lenguas originales, pero no hay una integración real. Existe una discriminación tácita con los pueblos originales de Latinoamérica. Un insulto al otro es decirle indio. En el pensamiento latinoamericano existe aún un racismo bien solapado. Mientras más moreno de piel eres, más discriminado estás. Es extraño, porque en Latinoamérica todos somos mestizos. Tiene que ver con el pensamiento criollo del siglo XVIII y XIX, que buscaba establecerse y diferenciarse», explica.

La revuelta chilena de 2019 no solo sirvió para exhibir el malestar de la población ante la realidad social, política y económica, apunta Vogel. «Hubo muchas banderas. El pueblo se relacionó con esta opresión. No había banderas de partidos políticos, sino mapuches y de otras comunidades indígenas», destaca.