Un periplo por los hábitats del ser humano

Edificios decrépitos, instalaciones ideadas por megalómanos, hormigueros humanos o lavabos donde transcurren momentos íntimos y vulgares son algunos de los hábitats del ser humano que han sido retratados y recreados por los fotógrafos favoritos de Antonio P. Martín, que muestra parte de su valiosa colección en el Cicca a partir del 21 de marzo.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Bajo el título Espacios urbanos, espacios humanos, el coleccionista propone un recorrido por las distintas formas de representación de estos ecosistemas del ser humano desde una perspectiva comunitaria, en algunos casos, o íntima, en otros.

Figuras de primera línea internacional, como Axel Hütte, René Burri, Frank Horvat, Larry Clark, Nat Finkelstein, Philip Lorca DiCorcia, Spencer Tunick o Nabuyoshi Araki, compartirán las salas del Cicca con once fotógrafos de ámbito nacional –como Manel Esclusa, José María Mellado, Concha Prada, José Manuel Ballester o Carlos Cánovas– y siete canarios, entre los que figuran Ángel Luis Aldai, Jorge Ortega, Néstor Torrens, Francis Naranjo, Carlos A. Schwartz o Teresa Correa.

Hasta el próximo 7 de mayo, la exposición permite disfrutar de las obras realizadas entre 1952 y 2017 por un total de 44 autores, de los cuales siete son fotógrafas. «En la serie hay más mujeres, pero tengo fotos pequeñas y busqué que la selección fuera acorde», dice el propietario de las obras y comisario de la muestra.

Pérez Martín ha escogido estas obras entre las casi 600 fotos de su colección creando un recorrido visual por diferentes paisajes y ámbitos de la vida humana. Guiados por su criterio, nos enseña paisajes artificiales, como las visiones neoyorquinas de Ian Wallace o Chema Alvargonzález, los litorales urbanos –que centran las obras de Aldai, Esclusa o Araki–, edificios fantasmagóricos retratados por Carlos Cánovas o el polémico artista y director de cine Larry Clark, o una serie de lavabos inquietantes, como los captados por Andrea Josch y Nat Finkelstein, este último perteneciente al estudio de Andy Warhol, The Factory. «Se pueden encontrar paralelismos entre algunos espacios. He intentado crear secuencias donde unas fotos tengan que ver con las otras», explica el editor y comisario, que, de este modo, nos presenta marinas, interiores asfixiantes, momentos de intimidad doméstica o la desnudez masiva de las 7.000 personas que posaron para Tunick en Barcelona.