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'El Viento', 1958, técnica o material: Hierro forjado. 36x33x10 cm. Fue la primera espiral del escultor grancanario. C7
De los remolinos en la arena nace «el laberinto de la vida»

De los remolinos en la arena nace «el laberinto de la vida»

Arte. Abre sus puertas la exposición 'Martín Chirino: Vientos. Un camino en espiral hacia el origen' y se edita el tercer tomo de su Enciclopedia

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 17 de junio 2023, 02:00

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Cuando era niño, los remolinos que generaba el viento en la arena de la playa de Las Canteras le fascinaban. Mientras los miraba, su imaginación volaba, confesó años después, aunque el arte, la pasión que se convirtió en su oficio hasta el final de sus días, no figuraba aún en su horizonte vital y espiritual. Pero aquellas visiones infantiles, apuntaría ya como adulto el propio Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1 de marzo de 1925-Madrid, 11 de marzo de 2019), fueron posiblemente la semilla del inmutable 'leitmotiv' de su universo escultórico, el viento y las espirales.

La exposición 'Martín Chirino: Vientos. Un camino hacia el origen', que desde ayer y hasta el próximo 17 de septiembre se puede visitar en la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, en el Castillo de La Luz de la ciudad natal del artista, se enmarca dentro del proyecto editorial de la Enciclopedia sobre su trayectoria creativa.

El crítico de arte y profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Castro Flórez, firma el volumen, el tercero de este proyecto editorial, y comisaria la muestra que incluye esculturas, dibujos y técnicas mixtas sobre papel, lienzos, fotografías y hasta piezas arqueológicas prehispánicas cedidas para la muestra por El Museo Canario.

Dos fotografías históricas son los primeros elementos que reciben al visitante de la muestra, en la sala destinada en la Fundación para las exposiciones temporales. En una aparece el padre de Martín Chirino, junto a la gigantesca hélice de hierro de un barco en los astilleros del Puerto de La Luz donde trabajaba, y en la otra instantánea el propio escultor dibujando con el dedo una espiral en la arena.

Viaje en el tiempo

Este epílogo sirve como lanzadera para un viaje en el tiempo que lleva incluso hasta el periodo prehispánico canario, reflejado en las pintaderas cedidas por El Museo Canario. Piezas que Chirino siempre reconoció que le influyeron. Y es que Fernando Castro Flórez subraya que el maestro de las espirales logró algo al alcance de los elegidos, «generar un lenguaje propio, con símbolos propios», que nació de su creatividad y de las influencias de los artistas que le precedieron, de sus coetáneos y de las vanguardias. De ahí que en esta exposición se hayan incluido, por ejemplo, esculturas de Julio González, Jorge Oteiza y el ruso Lázar El Lissitky, en concreto el óleo sobre lienzo titulado 'Proun' (1922). También se exhibe la pieza de pequeño formato en cartón y madera 'Espiral perforada' (1973), del norteamericano Robert Smithson, cedida por el IVAM.

Las restantes piezas de este proyecto expositivo permiten contemplar el camino transitado por Martín Chirino con sus espirales y su reflexión en torno al viento. Destaca la presencia de 'El Viento' (1958), la primera espiral que llevó a cabo en hierro forjado y que abrió el camino que marcó todo su futuro nacional e internacional.

«El viento sopla en toda su obra y le permite ir de lo canario a lo global», apunta Castro Flórez, que tiene claro que Martín Chirino «fue un maestro de la elegancia», así como un artista «nada dogmático y que invitaba a pensar» y uno de los creadores españoles con una mayor trascendencia internacional.

Jesús María Castaño y Fernando Castro Flórez. EFE

El comisario de la muestra y autor de esta tercera monografía reconoce «sentir devoción» por el escultor grancanario al que conoció en persona y con el que mantuvo largas conversaciones.

Junto con el director de la Fundación, Jesús María Castaño, pergeñaron una muestra «esencial», donde prima «el menos es más» por el que tanto abogaba en vida Chirino. «Nos hemos adaptado al espacio y las piezas elegidas permiten ver la evolución de las espirales, cómo se modulan, incluso musicalmente, porque en la obra de Martín siempre hay un tema musical que la atraviesa», afirma Castro Flórez.

El comisario de la muestra recuerda que el primer viaje a Madrid del escultor fue decisivo en su trayectoria, así como su «crucial» primer viaje a París y «su encuentro con Julio González». Destaca también en su devenir «su diálogo» con el también grancanario Manolo Millares, «con la poesía de Padorno y los compañeros de generación que forman parte de la historia del arte español y que fue El Paso».

Imagen parcial de la sala que acoge esta exposición temporal. EFE

«El proyecto de Martín Chirino fue estético y ético. Tenía que ver con la concepción de la existencia. No existía un arte que no tuviera que ver con el pensamiento y la filosofía existencial que no le hace olvidar de donde procede, las islas Canarias, pero le hace no quedarse encerrado en lo híper local y abrirse a dimensiones cosmopolitas», defiende sobre el creador de los aeróvolos, que se abordarán en la siguiente entrega de la Enciclopedia Martín Chirino.

Castro Flórez leyó un texto en el que el escultor isleño se preguntaba «qué fue primero, si el viento o la espiral». «Mi imagen primigenia es la de un viento en espiral, cuando de niño observaba los remolinos que formaba en la arena de la playa comprobaba que no los podía tocar, que se extinguen y que la arena vuela como Ícaro», lo que desde el punto de vista del comisario deja claro que «la espiral es el laberinto de la vida».

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