Pulido, el primer canario que conquista el olimpo del cómic

«Estoy de piedra. Venía de Las Canteras cuando me enteré y tuve que salir de nuevo a relajarme un poco en la playa. Estoy atacado», comentó el flamante Premio Nacional de Cómic 2017, Rayco Pulido (Telde 1978), desde algún punto de Guanarteme. Su obra Almia le ha valido este reconocimiento.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

El dibujante Rayco Pulido se suma a la lista de creadores canarios reconocidos por el Ministerio de Cultura con un Premio Nacional. Si Martín Chirino, Cristino de Vera, Concha Jerez y Juan Hidalgo, lo recibieron en la modalidad de Artes Plásticas; Zenaida Yanowsky y Mónica Valenciano, en la de Danza; José María Millares Sall, en la de Poesía y Manolo Blahnik, en la de Diseño de Moda, Pulido estrena la presencia canaria en la categoría de Cómic, un género que en España no termina de cuajar.

De hecho, a pesar que todas sus obras son bien recibidas por la crítica, Pulido no aspira a vivir de sus novelas gráficas. «En España es casi imposible vivir del cómic», comentó el autor que cree que solo unas pocas figuras como Paco Roca o Max pueden vivir de sus historias gráficas. «En España tienes que tener unas ventas brutales, tanto de cómics como de libros, para poder vivir de ello», explicó este licenciado en Bellas Artes que actualmente se gana la vida dando clase de Plástica y Dibujo Técnico en un colegio concertado, aunque en los últimos años ha desempeñado todo tipo de trabajos «desde camarero a lo último que se te pueda ocurrir».

«El cómic es para mí un proyecto vital más que laboral», indicó Pulido que aún desconocía la cuantía del premio, dotado de 20.000 euros, pero se sentía orgulloso por figurar en la nómina de autores que han recibido el galardón: Paco Roca, Alfonso Zapico, Altarriba y Kim o Francesc Capdevila Max, entre otros.

Pulido ha sido reconocido con este premio por Almia, una novela negra enmarcada en Barcelona en los opresivos años 40.

Desconoce qué puede haber conquistado al jurado. «Es un misterio. Si supiera qué les ha gustado y tuviera la fórmula del éxito, la aplicaría siempre». No obstante, cree que uno de sus puntos fuertes es tocar un tema tan delicado como la presión social que empuja a las mujeres a la maternidad. «Ahora pasa lo mismo, aunque la presión y autopresión para ser madres no es tan bestial como en los años 40», apuntó sobre esta obra protagonizada por una mujer embarazada. «Laia no se conforma con su destino, pelea, camina y lucha por lo que quiere», dijo sobre un trabajo calificado de feminista.

No es la primera alegría que le da Lamia. Con este proyecto, ganó una beca de novela gráfica en la Maison des Auteurs en Angoulême (Francia), donde residió durante cuatro meses.