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Imagen panorámica de Gran Canaria desde el Pico de las Nieves. MIGUEL ÁNGEL DÍAZ
Miguel A. Díaz: «Captar en una imagen un paisaje que te impresione es todo un reto»

Miguel A. Díaz: «Captar en una imagen un paisaje que te impresione es todo un reto»

La Casa-Museo Tomás Morales de Moya acoge la muestra 'Del dorado al azul' de un fotógrafo que atribuye a la luz una importancia capital

GABRIELA VICENT

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 21 de noviembre 2022, 01:00

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Miguel Ángel Díaz Ojeda (Moya, 1962) vive por y para la fotografía, robando todo el tiempo que le deja libre su trabajo como experto en electrónica en una gran superficie. Los paisajes son su pasión y la búsqueda de la luz perfecta, su obsesión, la misma que le lleva a preparar con nervios y mimo su exposición retrospectiva en la villa que le vio nacer. La Casa-Museo Tomás Morales, en Moya, acoge su muestra 'Del dorado al azul'.

Para la fotografía, la luz es el elemento fundamental, la materia prima. Sin ella, la fotografía no podría existir, es un elemento expresivo que actúa como una herramienta más para contar historias, destacar objetos, imprimir dramatismo u ocultar figuras. Miguel Ángel Díaz lleva años buscando la luz perfecta y cree que pocos sitios en el mundo pueden competir con Canarias en ese sentido. «La luz para el fotógrafo es lo más importante, como uses esa luz se consigue un efecto u otro. Sí, Canarias, por estar muy cerca del ecuador, tiene una luz maravillosa, sobre todo cuando el sol cae y en el cielo aparece una paleta de colores espectacular, difícil de ver en otras zonas más al norte», asegura Díaz, un enamorado de los colores de su tierra.

En la exposición 'Del dorado al azul' hay una gran gama de colores para un paisajista como él. El título de la muestra da una pista sobre su espíritu. «La hora dorada, la hora azul o la hora mágica como algunos la denominan, es un momento breve y único del atardecer, que funde en el horizonte los tonos cromáticos del día que termina y la noche por venir». Así es como explica el fotógrafo el 'leitmotiv' que guía a las imágenes que forman parte de la muestra que se podrá ver en la Casa-Museo Tomás Morales.

La búsqueda de esa hora mágica en sus paisajes es continua a lo largo de todos sus años de experimentación. «La luz es suficiente e insuficiente a la vez. No es lo mismo, pero sí se suceden la una a la otra; son solo unos minutos en los que pasamos de los tonos cálidos y dorados a los fríos y azules, que se mezclan con la luz artificial», revela sobre su proceso de búsqueda de la iluminación natural perfecta.

El marco que rodea este camino hacia la luz son los paisajes naturales de Gran Canaria. El visitante que entra a 'Del dorado al azul' encuentra «una amplia variedad de paisajes, tanto naturales, como urbanos, unidos por el corto tiempo que va desde el dorado del atardecer hasta el instante en el que el sol desaparece en el horizonte», adelanta el fotógrafo.

Y es que el paisaje natural, además de ser fuente de inspiración para Miguel Ángel Díaz, constituye un verdadero reto de creación, mayor que el que le ofrecen los entornos urbanos. «A mí parecer, es más difícil el paisaje natural», asegura, «porque, cuando llegas a una ubicación y ves un paisaje que te impresiona por su belleza, captar en una imagen lo que el ojo ve y traducirlo a dos dimensiones es todo un reto».

Respecto a la pregunta acerca del momento más complicado para realizar fotografías en entornos naturales y paisajísticos, Miguel Díaz no lo duda. «Las horas más difíciles para hacer una fotografía son, sin duda, las horas centrales del día por dos razones: la primera es que, a esa hora, en Canarias, sobre todo, la luz es muy intensa; y la segunda es que, en esas horas, apenas hay sombras y la fotografía necesita de esas sombras para crear profundidad».

Para calificar su momento lumínico favorito tampoco surge dudas en su respuesta. «Son el atardecer y el amanecer. Como dijo un fotógrafo famoso, cuando todos están cenando o durmiendo».

Hay muchas localizaciones naturales fotografiables sin salir de la isla redonda que son inolvidables para este amante de la fotografía paisajística. «Por elegir un paisaje de mi tierra», asegura, «escogería el pico de las Nieves y la cumbre de Gran Canaria en general; lo que Unamuno llamó 'La tempestad petrificada'. Me viene la imagen de un atardecer con cielo despejado y los alisios deslizándose por las laderas de los barrancos, por ejemplo».

Aunque desarrolla otros géneros en su trabajo, Miguel Ángel se considera esencialmente un fotógrafo paisajista. «Donde me siento más cómodo es en el paisajismo, porque es una fotografía relajada. Sales de casa con tu cámara, paseas, buscas una localización, esperas el momento oportuno para hacerla... Además, la curiosidad me ha llevado a experimentar otros géneros, por lo que he buscado distintas temáticas a lo largo del tiempo», reconoce.

Miguel Ángel Díaz. c7

«En mi infancia, la Casa Museo Tomás Morales era mi segunda casa, pasaba muchas tardes allí»

Miguel Ángel Díaz tuvo un temprano encuentro con la fotografía y, a lo largo de toda su vida adulta, ha ido descubriendo y desarrollando su pasión, de forma totalmente autodidacta.

Más de 2.000 imágenes suyas se encuentran catalogadas entre todas las agencias que licencian su obra a nivel virtual, un proceso que, a primera vista, puede parecer complicado a la hora de mantener la autoría virtual de todas ellas. «Las agencias donde se licencian mis fotos son muy rigurosas con los derechos de propiedad», explica Díaz. «Aseguran, tanto al comprador, que puede usar esa imagen en sus publicaciones, como al fotógrafo que cobra por ese uso. Sin embargo, el 'copyright' sigue siendo del fotógrafo, que puede, en cualquier momento, dejar de licenciar sus fotos».

En plena era de las redes sociales es especialmente importante asegurar la autoría y propiedad de las miles de imágenes que circulan a diario por la red. «Hoy en día todos llevamos una cámara en el bolsillo, y compartimos en redes sociales nuestras imágenes, perdiendo el control sobre ellas. Además, esas fotos quedan en la red, y cualquiera puede usarlas, sin tener en cuenta la calidad y el valor artístico, con el consiguiente perjuicio para el artista en caso de que haya personas que se apropien de ellas para distintos usos. Habría que estudiar la solución a este problema», reflexiona preocupado.

Su memoria sentimental le vincula de igual modo a Tomás Morales, insigne poeta modernista y orgullo del municipio. «En mi infancia, la Casa-Museo era mi segunda casa; a finales de los 70 y principios de los años 80, la casa tenía una pequeña biblioteca en la que pasaba muchas tardes entre enciclopedias y libros. La figura del poeta siempre estaba presente», apunta.

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