Juventud, divino compromiso artístico

11/07/2019

Los tópicos y las frases hechas nos rodean y la realidad los tumba o los fortalece. La juventud es un divino tesoro y, ni mucho menos, lo que impera entre las nuevas generaciones es la desganada y la ausencia de compromiso con su época. Al menos eso es lo que queda claro con las piezas que integran la muestra colectiva Espacio CV, que incluye las nuevas creaciones de cuatro jóvenes y talentosos creadores en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en la capital grancanaria.

La gallega y residente en Gran Canaria Pilar Boullosa, los grancanarios Alejandro Robaina y Rita Rodríguez, y el tinerfeño Abraham Riverón son los agraciados que exhiben unas creaciones conceptuales y con un contundente y claro mensaje social y político.

La memoria histórica, el maltrato animal, la defensa del medio ambiente marino y los caminos comerciales y ajenos a los principios fundacionales por los que transita el movimiento LGTBQ+ son los ejes sobre los que han erigido unas piezas que se pueden contemplar desde la inauguración de esta noche, a partir de las 20.30 horas, y hasta el próximo 15 de septiembre, en Balcones número 9.

Espacio CV. Creatividad y Visibilidad nace de una convocatoria del CAAM para artistas de hasta 35 años, con la intención de poner a su servicio «una plataforma de exhibición», para que sus respectivos universos creativos «tomen impulso», apunta Orlando Britto, director del CAAM.

Subraya Britto «el alto nivel» de los más de treinta artistas que se presentaron a una convocatoria que permite al visitante tomar el pulso a los caminos por los que transita «la creación contemporánea». «Las obras de los cuatro podrían exponerse, perfectamente, en cualquier museo de arte moderno nacional o internacional. Operan en el mismo nivel y con los mismos lenguajes que predominan actualmente», añade con satisfacción.

Espacio CV celebra su cuarta edición y el camino transitado hasta el momento ha permitido que sus principios calen entre los artistas emergentes isleños. «Van entendiendo los criterios de selección, el espacio y los lenguajes. Al principio, algunos nos enviaban propuestas menos maduras y con un lenguaje menos apropiado para lo que es el CAAM», reconoce el director del recinto de Vegueta.

El olfato se despierta gracias al gofio, en cuanto se accede a la sala en la que exhibe Curtidos. Por el camino viejo, título de las dos obras con las que participa el artista tinerfeño Abraham Riverón.

«He buscado conectar la memoria histórica con la ganadería tradicional canaria y con un relato con el poder, el dominio y la dominación, así como mostrar la realidad que se esconde detrás de los libros de Historia», apunta sobre esta reflexión que parte de su propio entorno familiar. En concreto, comenta, su abuelo combatió en la Guerra Civil en el bando Nacional y cuando finalizó la contienda fue acusado de ser «comunista», por lo que fue «torturado e internado en el campo de concentración de Faifes».

Su conceptual creación está compuesta por una estantería metálica tirada en el suelo, con unas espinas también metálicas a modo de minialambradas, junto a una antigua caja de munición que durante años se utilizó en las zonas agrícolas para guardar gofio. Se completa con quince correas de cuero para ganado colgadas de la pared.

La teldense Rita Rodríguez pone de manifiesto, también de forma conceptual, la crueldad y la realidad que se esconde en el interior de las «cárceles de vida», donde se almacenan y matan animales para el uso y el consumo humano.

Para ello, ha fotografiado cuatro naves industriales de la isla y les ha eliminado sus carteles indicativos. «Están bien camufladas, por lo que cuestiono el hecho de que puedas pasar por delante sin ser consciente de su existencia. Jugamos con el espectador, que no sabe si son o no cárceles de vida y así damos voz al sufrimiento de los animales», apunta esta artista que acaba de terminar el ciclo de grado superior de Fotografía por la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria.

Camuflados se completa con unos auriculares y unos códigos Qr que permiten escuchar el aterrador sufrimiento de los animales recluidos por el hombre, mediante unos archivos sonoros capturados en internet y tratados por la propia artista.

Alejandro Robaina, por su parte, lleva a cabo, dice, «una crítica profunda sobre cómo está la comunidad gay, que se ha vendido al capital». Para ello, en una instalación denominada El show de las últimas Gracias muestra una serie de fotografías distorsionadas de una serie de espectáculos de drag queens, tomadas en locales del Centro Comercial Yumbo, en San Bartolomé de Tirajana.

«Son una metáfora perfecta de la decadencia», apunta sobre aspectos tan contradictorios como que todos sean «personajes femeninos».

La gallega Pilar Boullosa, que lleva años residiendo en Gran Canaria, fija su mirada en la problemática de los plásticos en los océanos de este planeta.

Parte, señala la joven creadora, de que la palabra «microplástico» fuera considerada el año pasado como el término del 2018, según la Fundación del español urgente (Fundéu BBVA). «Aunque ahora se habla mucho, no es una problemática nueva. El mar de plásticos que existe en el Índico no se ha creado de la noche a la mañana», explica con ironía.

No se ha tenido que ir tan lejos para sus dos obras, le ha bastado con transitar por la arena de la playa de Las Canteras, en la capital grancanaria.

Con los microplásticos que ella y los integrantes de las asociaciones ecologistas han recogido en la isla ha creado sus sugerentes obras. Por un lado se encuentran 90 pequeñas piezas de resina que esconden en su interior un universo propio creado con estos microplásticos, a las que acompañan seis más, de un mayor formato, que albergan «plásticos de un solo uso».