Efeméride

El CAAM, 30 años abriendo los horizontes insulares

01/12/2019

El 4 de diciembre de 1989, bajo la dirección del escultor Martín Chirino, abrió sus puertas en el corazón de Vegueta el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM). Desde entonces, el museo diseñado por Francisco Javier Sáenz de Oiza se ha convertido en una ventana desde la que otear los nuevos derroteros creativos, además de ofrecer un amplia panorámica del arte contemporáneo a través de figuras históricas.

Paul Klee, Shirin Neshat, Niki de Saint Phalle, Aleksandr Ródchenko, Le Corbusier, Otto Mueller, Yoko Ono, Óscar Domínguez, Tâpies, Cindy Sherman, Millares, Vasili Kandinsky, Salvador Dalí, Francis Picabia, Joan Miró o Cristino de Vera son algunos de los miles de autores cuyos trabajos se han podido ver durante estas tres décadas en el museo grancanario, convertido en un contenedor de creadores referenciales y nuevos valores del arte canario, nacional e internacional.

Personalidades del mundo de la cultura han querido sumarse a la celebración de los 30 años de existencia del CAAM valorándolo y proponiendo retos de futuro.

«Que lleve tres décadas y que, a pesar de variaciones, ondulaciones y de crisis, se mantenga el proyecto, que resista, que sobreviva y mantenga encendida la antorcha del arte contemporáneo – en estos días de la marmota política– me parece algo digno de celebrar. El CAAM ha atravesado mares complicados y Canarias tiene en él un buque insignia que espero que alcance el medio siglo de existencia con el vigor, el optimismo y la jovialidad que un centro de estas características requiere», explica desde Madrid el filósofo y crítico de arte Fernando Castro Flórez.

Su carácter tricontinental y las magníficas exposiciones que acogió en su primera etapa son dos aspectos muy valorados por el experto, que también resalta el empeño realizado por el museo en los últimos años de abrirse a los creadores canarios y a los autores latinoamericanos emergentes.

En la misma línea se expresa la historiadora del arte y crítica Ángeles Alemán que, además de resaltar los vínculos creados con las manifestaciones artísticas surgidas en Latinoamérica y África, también cita la exposición inaugural, El Surrealismo entre Viejo y Nuevo Mundo, como uno de sus hitos más reseñables.

«El CAAM supone un antes y un después en el panorama cultural de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de Canarias. Ha sido fundamental para establecer una base de estudios y relaciones con otros centros de arte y cultura», señala la experta, que subraya las exhibiciones África hoy y Otro país: escalas africanas.

Este vínculo inédito con el arte del continente vecino es uno de los puntos que más valora el creador Pepe Dámaso, quien aplaude la capacidad del CAAM para combinar su mirada retrospectiva hacia las vanguardias representadas, por ejemplo, en Gaceta de Arte o la Escuela Luján Pérez, con su exploración de las nuevas tendencias.

La galerista Saro León coincide al destacar el afán del museo por trazar una línea expositiva que conecte la creación europea con la africana y latinoamericana, pero, además, subraya el papel de la revista Atlántica para difundir internacionalmente la actividad del centro de arte.

Su colega, el galerista Manolo Ojeda, considera que el CAAM «es lo mejor que ha sucedido en la historia de la cultura contemporánea de nuestras islas, y también uno de los hitos culturales más importantes del país. A pesar de los vaivenes que durante estos años haya tenido que sufrir, no se podría entender la creación artística en Canarias sin el CAAM, que ha servido de orientación y guía a todos los canarios así como para nuestros visitantes», indica Ojeda.

Para el escritor Alexis Ravelo, la irrupción del museo, además de facilitar el contacto con el mundo del arte a varias generaciones de grancanarios, «nos ha dado mucha autoestima, porque hasta entonces no sabíamos que la historia del arte contemporáneo en Canarias había sido importante». «Por la edad en la que me cogió, me permitió entrar en contacto con obras, tendencias e incluso con países con expresiones artísticas que me eran ajenas. Me abrió los ojos. Luego se ha convertido en un centro neurálgico de la vida cultural de la isla y del archipiélago», apunta el autor.

También el artista y miembro de CNFSN+, Felo Monzón, resalta la labor didáctica del museo. «Ha sido una mirada necesaria al arte moderno y una fuente de cultura renovadora importantísima para todas las generaciones que hemos tenido la suerte de vivir estos 30 años», dice.

Ese carácter de foco cultural también es relevante para el autor de cómics Rayco Pulido. «El concepto museo ha mutado y seguirá mutando de espacio expositivo a espacio multidisciplinar, creo que la dialéctica museo-mausoleo ya está superada pero es su obligación tener una identidad fuerte y ser relevante en la sociedad, o al menos en su entorno». El Premio Nacional del Cómic 2017 recuerda sus visitas a las muestras de Paul Klee y de George Baselitz, pero apunta que nunca vio tan vivo al CAAM como con el proyecto colectivo 8.1 Distorsiones. Documentos. Naderías y relatos, que aglutinaba a jóvenes creadores canarios.

La participación de los nuevos artistas es uno de los aspectos que más destaca la creadora Lía Ateca, que valora la persistencia del museo para resistir a las crisis y el esfuerzo realizado en los últimos años para visibilizar el papel de las mujeres artistas.

Por su lado, la artista visual Concha Jerez aprecia la trayectoria del CAAM. «Ha puesto, desde punto de vista del arte, a Las Palmas en el mundo. En su trayectoria ha vivido distintas programaciones de diferentes directores –con una etapa más extensa con Martín Chirino– pero la mayor parte del tiempo se han hecho exposiciones interesantes», dice la premio Velázquez.

Desafíos.

Además de desear un largo futuro al museo, los entrevistados también apuntan posibles retos que el CAAM debería plantearse para seguir creciendo.

Dámaso echa en falta un restaurante o una cafetería. «Es espacio para el descanso que da la posibilidad de coger fuerzas o simplemente de reflexionar y debatir sobre lo que se ha visto. Siempre lo he echado de menos», dice. «Parece una ligereza pero esa opinión me acerca a la idea de la socialización de la cultura. El restaurante propicia a un diálogo con los otros; con los que no van a los museos», añade Dámaso.

También Lía Ateca llama la atención sobre ese público al que hay que conquistar y señala que el desafío de futuro, más que para el museo, es para esa parte de la ciudadanía que jamás lo ha pisado.

Rayco Pulido entiende que el centro debería consolidarse como un lugar de encuentro de creadores de distintas disciplinas y coger recortes de museos como «el MNCARS, MNAC, CCCB, IVAM o incluso el Prado que están publicando novelas gráficas en torno a obras representativas de su colección».

Por su lado, Ángeles Alemán desearía una mayor relación con la universidad y los centros de estudios, mientras que Manuel Ojeda invita a idear nuevos mecanismos para captar fondos privados y Concha Jerez reclama más presupuesto. «El arte no solo incita a la creación plástica sino en general, desde la literaria a la científica. Es esencial para el progreso de los pueblos y para encarar este tipo de actividades y completar las colecciones hace falta dinero», apunta Jerez.

En lo que sí hay consenso es en la necesidad de contar con un espacio que exponga la colección del CAAM. En este sentido, Castro Flórez reclama un lugar donde se pueda «ver un desarrollo histórico-sistemático de lo que es el arte canario en el contexto tricontinental» y Alexis Ravelo reconoce que, siendo canario, le dolió tener que ir a Madrid para poder ver por primera vez un Óscar Domínguez y un Millares.