El arte contemporáneo teme que el Covid-19 desmantele el sector

01/04/2020

El Instituto de Arte Contemporáneo, un colectivo que engloba a 500 profesionales de la creación visual española, cifra en torno a los 30.000 euros los ingresos personales que han dejado de percibir artistas, galeristas y comisarios por la suspensión de exposiciones, cursos y talleres

Los profesionales independientes del sector del arte contemporáneo –galeristas, artistas, comisarios, críticos de arte, investigadores, docentes y profesionales de la gestión cultural– alertan del daño a largo plazo que puede causar la situación sobrevenida por la pandemia del Covid-19, que ha obligado a cancelar la mayor parte de sus actividades profesionales y lanzan un petición de auxilio.

El Instituto de Arte Contemporáneo, un colectivo que reúne a medio millar de agentes del arte actual en España, ha sondeado a sus socios para calibrar el impacto de la pandemia.

En términos generales, puntualizan desde el Instituto de Arte Contemporáneo, el impacto económico que se le supone a la actividad del sector durante la crisis del Covid-19 se sitúa en dos grandes grupos. Para el 67,7% las pérdidas en términos económicos se sitúan entre los 20.000 euros y 50.000,00 euros, pero existe un grupo del 21,6% para quienes éstas superan los 50.000 euros, siendo mayoritariamente este grupo, en un 52,2%, el de las galerías de arte, seguido por un 34,8% de gestores culturales», precisa el documento divulgado por la asociación.

Además, a este efecto inmediato sobre la pérdida de ingresos por las actividades suspendidas se suma la certeza de que la situación no mejorará a medio plazo y podría suponer el desmantelamiento del sector.

«La impresión general de las personas encuestadas sobre la actual coyuntura es mayoritariamente crítica, llegando al 94,6% quienes consideran que esta situación de crisis puede tener consecuencias graves más allá del medio plazo en su actividad profesional y en nuestro sector», añade el informe emitido tras evaluar los resultados de la encuesta respondida por galeristas en un 23%, por artistas en un 20,8%, por profesionales de la gestión cultural en diferentes ámbitos en un 31,8%, y por comisarios en un 8,8%, repartiéndose el resto entre críticos de arte, docentes, investigadores, trabajadores de museos y centros de arte y coleccionistas.

Cabe destacar que, a día 19 de marzo, solo una semana después del inicio de la crisis sanitaria, el 8,2% de los consultados había sido despedido o había sufrido un ERE o ERTE.

Respecto a las actividades profesionales que se tuvieron que anular desde el 11 de marzo, la mayoría reportó más de una actividad cancelada, siendo en gran medida actividades de remuneración inmediata o a corto plazo. En concreto, el 50% de los socios encuestados tuvo que cancelar exposiciones en galerías de arte, un 42% de las personas sondeadas suspendió cursos, talleres y otras actividades docentes, y un 31,3% renunció a la venta directa de obras de arte o sufrió cancelaciones de encargos de nuevas obras de arte, así como de trabajos de restauración y conservación, producción editorial, sesiones de fotografía, viajes artísticos y culturales especializados, entre otras actividades.

También el 43% de los profesionales encuestados ha perdido proyectos de creación, comisariado o investigación fuera de su ciudad, comunidad autónoma o país, incluidas residencias artísticas y viajes de intercambios curatoriales, en su mayoría dependientes de subvenciones públicas y privadas, mientras que el 30,6% menciona la cancelación de exposiciones en museos y centros de arte, el 27,8% la cancelación de proyectos curatoriales y casi el 25% ha anulado la participación en ferias de arte, incluyendo casos de miembros de comité de selección de ciertas ferias suspendidas.

Medidas.

A corto plazo, el Instituto de Arte Contemporáneo reclama para el sector medidas a corto plazo como la reducción del IVA, créditos blandos a través del ICO y, en el caso de los artistas, la subvención de los alquileres de los estudios. A medio plazo piden una renta básica para la supervivencia de los artistas y otros agentes no regularizados. Estas medidas, dicen, son prioritarias para salvar un sector sujeto a la precariedad.