Centenario

De la Torre: «Manrique fue corresponsal de la modernidad»

19/06/2019

César Manrique fue una correa de transmisión que logró importar a España y a Canarias una nueva forma de ver el arte y de entender el futuro, al menos así lo entiende el experto y crítico de arte, Alfonso de la Torre, quien ayer ofreció una charla en la Fundación Arte y Pensamiento Martín Chirino.

Las Palmas de Gran Canaria

«Su aprendizaje en Madrid y el descubrimiento del mundo del futuro que representa la sociedad artística norteamericana le llevará a desplazar a Lanzarote ideas que pudo pergeñar durante su estancia en Nueva York de la utopía de un mundo moderno».

Su aspiración de integrar todas las artes, heredada de su mecenas Juan Huarte, y su experiencia internacional que lo puso en contacto con nuevas formas expresivas, como las del rupturista Lucio Fontana, y que le permitió conocer personalmente a las grandes figuras del expresionismo abstracto estadounidense como Rothko, De Kooning o Larry Rivers lo convirtieron en un embajador de la modernidad. «Manrique no solo concibe el hoy mirando al futuro, sino que lo vislumbra. Es capaz de vislumbrar que Lanzarote será un espacio asediado por el mundo. Ahora es fácil saberlo, pero en el año 1959 Lanzarote era una isla inexplorada. Manrique es capaz de prever que no será virgen siempre y que hay que protegerla antes de que suceda», dice De la Torre. Además, el experto destaca el papel del creador lanzaroteño como transmisor de la novedades que sucedían fuera de aquella España oscura y aislada del régimen franquismo. «Va a la Bienal de Venecia de 1960, asiste a fiestas en Nueva York, va a grandes museos internacionales, al Guggenheim, al MoMA, viaja y se convierte en un corresponsal de la modernidad, no solo en el mundo peninsular, sino en el canario. Informó al mundo por dónde se estaban desarrollando los acontecimientos, quizá fue el gran corresponsal de la modernidad en el arte español».

Junto a su faceta como artista plástico y como paisajista, además de activista ambiental, De la Torre destacó de Manrique su defensa «de la misión social del arte». En este sentido, ddijo que en España apenas había museos de arte actual y que el conejero creó el museo del Castillo de San José y el centro cultural El Almacén, «espacios creados por artistas que no nacen de la iniciativa oficial: imaginación pública de agentes privados».

Celebrado pero sin catálogo razonado

«Manrique es muy reconocido por todo su capítulo relacionado con la sostenibilidad medioambiental, pero su tarea como artista permanece aún por investigar», afirma Alfonso de la Torre.

«Si se leen los artículos que hay sobre él, el 90% de sus contenidos tratan de algo que conocemos todos: la gran labor hecha en Lanzarote en la conservación de los parajes naturales, pero hay muchas labores por hacer, como su catálogo razonado», subraya el experto que entiende que la realización de esta catalogación significa abordar el corpus completo de su obra. «Un catálogo razonado es como la escritura de propiedad de un artista», señala De la Torre.

«Cualquier defensa del legado de Manrique tiene que pasar por la consideración del gran artista plástico que también es. La gran exposición retrospectiva de César Manrique también está por hacerse», sostiene el experto, quien acometió el catálogo razonado de Manolo Millares. «Un catálogo razonado –añade– es una ruina. Un servicio a la historiografía»

En este sentido, apunta que la Fundación César Manrique parece estar enfocada en un aspecto de su figura. «Ha puesto un extremado cuidado en la conservación de su huella y su ideario ambiental».

Multidimensional

«Manrique era un personaje fractal, multidimensional: un activista, un artista, un gran lector, un hombre sociable capaz de hablar de la sostenibilidad. Ahora es natural, pero en su día parecía un profeta loco», dice De la Torre que lo define como un hiperpalabrista, siempre consciente del paso veloz del tiempo y la necesidad de aprovecharlo.