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El artista tinerfeño Gonzalo González. Algunas piezas de Gonzalo González. C7 C7
«El arte es una eterna pregunta que te puede llevar al infinito»

Gonzalo González, artista y Premio Canarias

«El arte es una eterna pregunta que te puede llevar al infinito»

El artista tinerfeño recibe este jueves, en el Auditorio Alfredo Kraus, el Premio Canarias 2024, en la modalidad de Bellas Artes e Interpretación

Antonio Rojas

Madrid

Miércoles, 29 de mayo 2024, 02:00

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El artista tinerfeño Gonzalo González (Los Realejos, 1950) recoge este jueves el Premio Canarias 2024 en la modalidad de Bellas Artes e Interpretación, cuando están a punto de cumplirse cincuenta años desde su primera exposición individual, celebrada en 1975 en Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, ha desarrollado una sólida carrera en la que ha despuntado como pintor, dibujante y grabador. Miembro destacado de la llamada Generación de los 70, aquel grupo de creadores plásticos nacidos en las islas en los cincuenta que decidieron quedarse en ellas y desarrollar su obra y proyectarla desde el Archipiélago, asegura que el misterio de la creación radica en indagar, en tener dudas, en responder a una pregunta con otro interrogante. Y afirma que el arte le ha servido para hablar de soledad, marginación, dolor, territorio, belleza, silencio, cultura o de la memoria.

-A punto de celebrar medio siglo de su primera exposición individual le llega este importante galardón. ¿Lo esperaba? ¿Lo siente como algo merecido?

-Los premios no se esperan, no trabajas para conseguirlos. En mi caso, no sé si es merecido o no, quien lo decide es quien te lo otorga. Lo acepto, lo agradezco y pienso que, de alguna manera, mi trabajo no ha sido en balde, porque es una distinción a una trayectoria, al trabajo de décadas. Es todo un honor, una satisfacción personal y profesional. Me sorprende que me lo concedan por hacer lo que más me gusta. No solo he podido vivir del arte y ser feliz trabajando, sino que me he perdido por los territorios que he querido y obtengo por ello esta recompensa.

«Aspiro a seguir levantándome muy temprano y a meterme en el taller a ver qué acontece, a reflexionar»

-¿Cómo recibió la noticia? ¿En quién pensó en ese momento?

-Me encontraba en el estudio, que es donde mejor se pueden recibir los premios que reconocen tu trabajo. Soy consciente de que al sitio al que he llegado no lo he hecho solo. Este galardón lo comparto con todas las personas que han estado a mi lado a lo largo de los años: familia, amigos, colegas, galeristas, coleccionistas; a todas ellas les doy las gracias porque me acompañaron, me arroparon, me animaron, me dieron una inyección de moral cuando más la necesitaba. Haberlas tenido a mi lado es el premio; también a aquellas que se fueron, que no llegaron. Es para todas.

- ¿Cómo recuerda sus momentos iniciales? ¿Imaginaba lo mucho que vendría después?

-Empecé a estudiar en Tenerife, terminé en Madrid y retorné a la casa de mis padres. Mi sueño en aquellos momentos era pintar, ser un creador, pasar a formar parte de esa tribu, pero no sabía ni cómo ni dónde. Y ni siquiera sabía el porqué, pero quería intentarlo. Un mar de dudas al que se sumaba la precaria situación económica: no tenía medios para dedicarme exclusivamente a crear, así que durante dos años me consagré a la enseñanza. Luego, con lo ahorrado y un trabajo en la Sala Conca de La Laguna, decidí volcarme única y exclusivamente en pintar. Se iniciaba una aventura llena de ilusiones, incertidumbres, miedos; no sabía qué iba a pasar al día siguiente.

-Y pasa a formar parte de la Generación de los 70.

-Una vez tomé la decisión, no había vuelta atrás: era la creación artística o el fracaso, y no estaba dispuesto a rendirme. Te habitúas a vivir en la incertidumbre y, poco a poco, empiezas a ver luces y salvar obstáculos. Me instalé en La Laguna, conocí a artistas de mi generación que iniciaban sus proyectos. Mis comienzos como artista coinciden con el de la Generación de los 70. Había una efervescencia maravillosa y yo estaba ahí, ilusionado, pero sin certidumbres, en pleno balbuceo. Era consciente de que acababa de entrar en una comunidad y no estaba dispuesto a abandonarla. Quería ser, pero no sabía cómo. Luego aprendes que todo se construye con trabajo, con muchas horas, con constancia, pasión, sumando errores y sin certezas.

Varias piezas de Gonzalo González.
Varias piezas de Gonzalo González. C7

-¿Y qué espera de lo que tiene aún que venir?

-Aspiro a seguir aquí, haciendo lo que he hecho todos los días desde hace cincuenta años: levantarme muy temprano y meterme en el taller a ver qué acontece, a reflexionar, a tener la opción de equivocarme o de acertar. Lo que me daba terror al principio era no saber hacia dónde iba, no tener el resultado final, hasta que descubres que el tesoro reside en no conocer ese final. Ese es el misterio de la creación: tener siempre un interrogante, porque la respuesta a una pregunta es otra pregunta. Ahí está la esencia de la creatividad y del trabajo: indagar, siempre con dudas y pequeñas certezas. Una eterna pregunta que te puede llevar al infinito.

-¿Para qué le ha servido el arte?

-A mí me ha servido para indagar sobre la cultura, la memoria, la pasión por la belleza, para habitar el silencio. Todo esto me ha llevado a transitar por el laberinto de las preguntas sobre la existencia.

-¿Y es posible desarrollar una carrera artística desde las Islas?

-Se puede, sí, pero conlleva un sobreesfuerzo que no es ajeno a quien habita en una ultraperiferia. Aquí se puede trabajar, la prueba somos quienes pudimos, pero hay cuestiones que no se pueden obviar: este es un territorio cultural, económica y geográficamente limitado; es un espacio donde es complicado desarrollar una carrera, porque necesitas expandirte, que circule la obra y que te dé sustento. Para poder desarrollar el proyecto de trabajo se tienen que buscar y construir vías de conexión con el exterior, y aunque antes no teníamos todas las fuentes de información, ya no estamos aislados. El mercado insular es pequeño, pero ahora, con esas vías de conexión, cualquier sitio es bueno para el desarrollo artístico y este es estupendo. Es cierto que estar lejos de la metrópolis tiene desventaja, como la posibilidad del aislamiento, de perder actualidad o de no formar parte del núcleo de los movimientos, pero también ventajas: te da perspectiva, te aleja del ruido, estás más atento a escucharte, evitas la distracción; te da sosiego, tranquilidad, capacidad analítica.

-Al principio era un artista apegado a la pintura, aunque luego ha despuntado con otras disciplinas: dibujo, grabado, escultura y, en los últimos tiempos, fotografía.

-A medida que maduras descubres que cada proyecto tiene su medio. De acuerdo con las necesidades expresivas vas buscando nuevas vías, buscas otros lenguajes, otros formatos. Me interesa la eficacia, conseguir el objetivo de la manera más clara, sin distracciones. Intentas extraer la máxima capacidad expresiva de cada medio, teniendo en cuenta que trabajas siempre por aproximación.

-A través de su creación se ha declarado siempre heredero de quienes le precedieron, nada que ver con el adanismo de muchos jóvenes creadores.

- Soy consciente de que formo parte del mundo de la cultura, que es un constructo conformado por la memoria colectiva. No me ha pesado el conocimiento, la memoria, no he tenido la necesidad de romper con nada. La historia de la cultura es una gran despensa a la que acudir para saber cómo se ha construido el pensamiento. Las preguntas son las mismas, lo que cambia es la forma de plantearlas.

Una de las creaciones de Gonzalo González.
Una de las creaciones de Gonzalo González. C7

- ¿Dónde encuentra su inspiración?

-Soy lo que como, lo que veo, lo que leo, lo que escucho, lo que siento, lo que pienso, lo que dudo. Me nutro de lo que está a mi alrededor, que son los condimentos de mi plato final. No solo me alimento de imágenes, me interesan la poesía, la música, conversar, ver cine, pasear. Construyo mi obra con imágenes, pero la pienso con ideas, conceptos, que vienen de múltiples procedencias: me apasiona lo impreciso de la poesía, los conceptos difusos, las aproximaciones, las incertidumbres.

- Su obra, que siempre ha mantenido una distancia prudente con la figuración, está apegada al paisaje, como tema principal.

-Utilizo el paisaje como espacio de debate cultural. En mi caso, el paisaje es el contenedor de las ideas.

- ¿Cuánto le han influido sus orígenes insulares?

-¿Vivir en una isla te condiciona? Claro, te hace más observador, te tienes que pertrechar de más argumentos para sobrevivir. En realidad todo el tiempo he estado intentando explicarme cómo es vivir en una isla. Te obsesiona no estar informado. Puede ser enfermiza esa preocupación por la sensación de que te pierdes algo, pero luego te das cuenta de que muchos, fuera, pueden sentirse tan aislados como tú. Depende de cómo aprendas a gestionarlo. Condiciona vivir en Canarias hasta que eres consciente y lo aprovechas. Hay un aislamiento y una lejanía con las que aprendes a convivir.

- Además del manejo de distintas disciplinas siempre se ha caracterizado por el inconformismo, por la necesidad de investigar, como si huyera de la posibilidad de que cada nueva obra fuera una repetición de la anterior.

-Nunca me ha preocupado eso, ni sentirme perdido. Hay quien no cambia para no perderse y dejarse la «personalidad» en el camino. Lo importante es saber lo que es uno, no lo que hace. Yo soy lo que sé y lo que no sé, y eso es lo que me mueve. Soy consciente de que el tiempo se acaba y no me puedo permitir el lujo de aburrirme o repetirme. La insistencia es una cosa y la repetición es otra. Temo convertirme en un autómata que repite una forma de hacer. Lo que importa es la pregunta ante las cosas. Te acercas a la hipotética certeza que hay detrás de la pregunta y para llegar te haces otras y eso te obliga a ir cambiando.

- Desde hace algún tiempo se ha visto obligado a moverse en silla de ruedas. ¿Ese hecho ha cambiado en algo su manera de crear.

-No, mi manera de pensar o de consumir es igual, lo que sí te cambia es la dinámica de trabajo, te obliga a adaptarte. Te condiciona, no en un sentido negativo; te exige cambiar para bien.

- Por último, ¿cómo le gustaría que se le recordara?

-Como alguien que lo intentó, que estuvo todo el tiempo intentándolo. Si la posteridad me considera un artista no depende de mí, sino de los demás, de las circunstancias de cada momento histórico. Así que no me preocupo por eso. Solo sé que no paro de trabajar, lo hago cada día. Y si estoy aquí, en este lugar, es porque lo he decidido conscientemente, nadie me ha obligado.

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